Grand Dolls

Grand Dolls: La invasión de los muñecos

Grand DollsPlaneta Cómic nos sigue descubriendo obras del legendario Osamu Tezuka en esa formidable empresa en la que llevan inmersos desde hace un tiempo dedicada a recuperar y recopilar la extensa producción del Dios del manga. En esta ocasión nos toca echar un vistazo a Grand Dolls, un relato quizás no tan conocido en el que se mezclan la ciencia ficción, cierto trasfondo social y su personal sentido del humor.

 

«Últimamente estás un poco raro, Tetchin«

 

Yendo por derroteros diferentes, es imposible no emparentar Grand Dolls con La invasión de los ladrones de cuerpos, novela de Jack Finney (1955) que Don Siegel llevara al cine convirtiéndola en un clásico de la ciencia ficción. Tezuka nos presenta una invasión ejecutada por unos misteriosos muñecos capaces de adoptar la forma de humanos corrientes e infiltrarse en todas las capas sociales, desde la política o los medios a un simple instituto. Es aquí donde entra Tetchin, el protagonista, decidido a acabar con los planes de las Grand Dolls usando todos los medios a su alcance.

 

El relato, de poco menos de 230 páginas, se sitúa a caballo entre el Tezuka más lúdico y el Tezuka oscuro, pues aunque el tono pueda resultar ligero, dado en muchas ocasiones a la parodia y la caricatura (el propio Tezuka aparece en un par de ocasiones como descargo cómico y guiño consciente a los lectores), el trasfondo del mismo está muy apegado a la situación política del momento (el libro arranca en la China de la Revolución Cultural y no faltan menciones a temas como la ocupación norteamericana de Okinawa) y muestra un discurso ciertamente crítico que habla de los intereses ocultos de una minoría capaz de influir en todos los aspectos de interés político y económico en su favor. La invasión que se plantea es extraterrestre, pero en la realidad de una nación en pleno desarrollo modernizador siempre acechada por dos gigantes -como son EEUU y China-, el temor a la agenda oculta que pudiera dar al traste con el optimismo recobrado ofrece una lectura bastante más siniestra de lo que muestra en apariencia.

 

Insistimos, sin embargo, en la idea de que Grand Dolls es una historia de tono liviano, muy enfocada en la aventura de su protagonista. Contínuamente están sucediendo cosas en la página y la trama nunca se detiene, es un constante tirar hacia delante, auque ello suponga dar saltos de fe en cuanto la verosimilitud interna de la obra. Sin ser el Tezuka más redondo, es uno muy disfrutable.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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