Uno de esos Días

Uno de esos Días: Los 80 con sangre entran

Uno de esos DíasCuando Mariano echaba un vistazo a la portada me temblaban las piernas

 

Hace ya tres años que leí para esta revista Serie B, la anterior obra de Andrés G. Leiva editada por Dibbuks. En aquel momento el autor nos ofrecía un relato de argumento tenue que buceaba en las bambalinas del séptimo arte para destilar un cómic evocador y ligeramente confuso. Ahora, con Uno de esos Días, Leiva nos propone una historia diametralmente distinta que se sumerge en las aguas de la infancia del propio historietista para rescatar sus recuerdos de la década de los ochenta, cuando España se desperezaba después de décadas de fascismo y represión y se disponía a vivir, en muy poco espacio de tiempo, de todo lo bueno y lo malo que el mundo había estado produciendo desde que las fronteras de nuestro país se cerraron a todo lo que oliera a distinto y liberal.

 

No hay más personajes en Uno de esos Días que los compañeros de juegos del propio autor. Ni más escenarios que las calles que le vieron crecer. La historia que leemos en este tomo es sencilla y tira de costumbrismo, pero que esto no se entienda desde un punto de vista negativo, el tomo que tenemos en nuestras manos es una demostración de pericia por parte de su creador, que logra engancharnos de principio a fin y hacernos sentir como si estuviéramos corriendo junto a Leiva, Fali y el Canijo por las calles de extrarradio, donde no paran los coches caros y la aventura de vivir se paga demasiado caro en ocasiones.

 

Estamos salvados. Todo el mundo está a salvo

 

La historia del cordobés puede pasar por un capítulo más de Cuéntame, pero sin el artificio y el drama de la ficción televisiva. Uno de esos Días es pura realidad encuadernada en cartoné y es precisamente por ello que es tan bueno e interesante. ¿Entran ganas de leer más sobre sus personajes? No sabría deciros, lo que se cuenta funciona tan bien de manera independiente que ampliarlo sería casi pinchar la pompa de jabón en la que se haya suspendido. Sin embargo sí que puedo decir que me gusta leer a Andrés G. Leiva escribiendo sobre este tipo de temas, su tono, cercano y sin más artificios que los que su arte le pone en la mano para dibujar sueños, sensaciones y pensamientos es el ideal para una trama de estas características. Podría decirse que las rarezas de Serie B vienen a colaborar con el realismo de esta obra para hacerla más mágica aún si cabe.

 

Uno de esos Días

Uno de esos Días

 

Uno de esos Días me ha gustado. Me ha gustado mucho. En la época en la que el cómic está ambientado yo era aún muy pequeño como para ir recortando botellas para construir mi propia máscara antigás, pero me puedo ver aún así reflejado en las formas y maneras de los tres chavales que evolucionan a través de las páginas de este cómic. Leiva ha dado en esta ocasión con la tecla para entrar en mi corazoncito sin que se me ocurra ningún pero con el que afear este artículo. Dibbuks añade un muy buen título a su colección de obras de autores nacionales.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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