Flinch

Flinch #1-3: Mucho nombre y poca sustancia

FlinchFlinch es una antología de relatos de terror compuesta por 16 números y editada por el sello Vértigo entre junio de 1999 y enero de 2001, con destacados autores del medio firmando los guiones y los dibujos como Brian Azzarello, Bruce Jones, Jim Lee, Mat Johnson, Mike Carey, Paul Jenkins, Garth Ennis, Craig Hamilton, David Lapham, Frank Quitely o Richard Corben entre otros muchos. Ahora ECC ha recuperado la cabecera en una serie de tres números, incluyendo, además, unos relatos de The Unexpected para ofrecer un valor añadido y presentar una edición más completa.

 

En conjunto es una obra con grandes ambiciones pero el resultado no está a la altura del esperado. Más teniendo en cuenta la talla de los artífices de la misma. Es todo lo contrario a la estimable 15 historietas de Ciencia Ficción Oscura, el ejemplo perfecto de cómo transmitir angustia y malestar en el lector. Teniendo entre mis clásicos infantiles títulos como Alien, Pesadilla en Elm Street o Un hombre lobo americano en Londres, hay un mínimo exigible para disfrutar y recomendar cualquier obra de género. Flinch no supera el corte. Es, en esencia, una colección de relatos irregulares y que provocan una fuerte insatisfacción. Así, es fácil encontrar cosas como El Descenso, una historieta terriblemente confusa ideada por Guy González y dibujada por Danijel Zezelj.

 

Uno de los mayores problemas de Flinch es el de las expectativas que crea. Primero, como ya he mencionado, por los autores implicados. Y segundo, porque carece de una visión unitaria en intenciones. Flinch es una antología de terror en la que lo que más abunda es el thriller en muchas de sus vertientes: fantástico, de misterio, truculento… incluso la comedia. El terror puro y duro (más o menos ingenuo) al que se pretende evocar está en un segundo plano y esta suerte de homenaje a clásicos como Creepy queda desdibujada.

 

La cultura del público contemporáneo, muy resabido en estas lides, tampoco ayuda a entrar en el juego que se nos propone. En muchos de los relatos falta trabajo por parte de los autores, que se limitan a ofrecer un giro «sorprendente» pero siguiendo el esquema tipo de estas historietas: un personaje anodino es testigo de un hecho fantástico que lo perturba, se obsesiona con ello y se decide a llegar al fondo del asunto, hasta que un vuelco repentino de los acontecimientos le descubre una espeluznante verdad de la que no puede huir y se convierte en una nueva víctima.

 

Pero no todo van a ser palos. Como toda antología Flinch tiene buenas y malas historias. Entre las joyitas que esconde destacan, por ejemplo, la perturbadora Terrores Nocturnos de John Rozum (dibujada por Jason Wright) o la interesante y burlona mirada a la insensible sociedad actual realizada por el guionista Bob Fingerman y el artista Pat McEown en Objeto Encontrado. ¿Reclamos suficientes para hacerse con esta obra? Para fetichistas del terror y el suspense, por descontado.

 

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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