Nos gusta mucho lo que están proponiendo Tom King y Daniel Sampere en Wonder Woman y por ello seguimos al pie del cañón con la serie, que desde el emotivísimo Wonder Woman #8 narra sus aventuras en el contexto editorial de All In, que no es otra cosa que un sobrenombre al conjunto de series para azuzar a potenciales nuevos lectores (como en Frontera Infinita, Renacimiento y otras tantas antes de aquellas). Pero con o sin prefijo, la venganza de Diana contra el soberano (lo escribimos en minúscula porque no reconocemos su autoridad) sigue su curso.
«Ahora, quisiera que escribieses algo para mí»
Con estas dos grapas concluye el arco Furia (quedaos con el título porque seguramente sea el que se utilice cuando se recopile en un tomo), que ha servido para conocer el origen de Trinity y el dramático contexto del mismo. Porque si bien Diana enarbola la bandera de la justicia para detener al soberano, no es menos cierto que hay un componente de venganza muy importante en la misma. De otra forma no se explica lo meticuloso y paciente del plan de la amazona para atacar al falso rey desde todos los frentes, infringiéndole una sádica humillación. Viéndola actuar es imposible no pensar que ojalá no fuera un personaje de cómic. Muchos déspotas con excesivo poder se lo pensarían dos veces antes de jugar con el mundo como lo hacen.
Antes del inevitable encuentro entre Wonder Woman y soberano que tiene lugar en Wonder Woman #10, tenemos un capítulo que trae consigo a dos invitados de excepción: Detective Chip y Bruno Redondo. En el Spot On incluido en el número se explican las circunstancias de la presencia de uno y otro (van de la mano), pero se resumen en que el dibujante de Ciudad Real permite a Sampere tomarse un break y el simio fue un regalo de King a Redondo. Y aunque su presencia parezca extraña, lo cierto es que hay fuertes lazos entre el detective y la hija de Zeus, pues ambos han compartido multitud de aventuras en el marco de Liga de la Justicia Oscura. ¿Y quién mejor que un detective especializado en lo oculto para desentrañar la historia oculta de EEUU?
Y llegados al clímax de la aventura, el soberano, Henry Charles, queda retratado como lo que es: un cobarde. King y Sampere retratan a un perfil de «líder» terroríficamente habitual en la actualidad. Tipos sin valor que se sirven de las mentiras para crear un relato paralelo a la verdad y con poder e influencia para que dicho relato sustituya a la verdad. Los autores, conocedores de que los relatos construyen el mundo, se sirven de esos símbolos -hoy corrompidos- que durante décadas EEUU supo vender al mundo asociados a los conceptos de libertad y justicia. Símbolos que hombrecillos como Henry Charles mancilla; símbolos que Wonder Woman reclama para despertar a un pueblo peligrosamente anestesiado. La caída del soberano (cliffhangers al margen… ya habrá tiempo para profundizar en él más adelante) nos invita a imaginar, esperanzados, que los villanos reales también pueden caer.


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