Wonder Woman #13 supone un retorno al presente y el primer capítulo de la saga La isla de ratones y hombres. Y ya con Daniel Sampere recuperando su puesto de dibujante tras un par de entregas en las que Tom King le diera descanso para relatar una aventura compartida con Batman y un preludio a la actual trama que a medida que esta avance ayudará a contextualizarla porque… ¿cómo un tipo como Mouseman puede pasar de un villano de chiste a controlar su propia nación?
«Mouseman sabe«
De momento, eso sí, todo son interrogantes. Por no contar, no contamos ni con el habitual Spot-On que cierra las grapas de Panini, pues el texto que nos encontramos se dedica a menesteres ajenos a la historia que nos ocupa.
Así que las pocas pistas que tenemos son la de Diana desoyendo una resolución de no intervención de la Liga de la Justicia (atrapada en la inoperancia y la burocracia) y la del seguimiento de un día cualquiera de una adolescente de Isla Moray, que resulta ser el destino al que se dirige Wonder Woman.
Más misterios. En dicha isla, en la que humanos conviven con ratones de todo tipo de tamaños (como los que conocimos en Wonder Wman #12) en un entorno más cercano a un páramo apocalíptico que a una nación pudiente y todos los diálogos se reducen a «Mouseman sabe» y «los ratones oyen«. ¿Un habla en clave? ¿O literalmente los habitantes de Moray solo dicen eso? La única certeza que tenemos tras este primer capítulo es que en Moray viven con miedo bajo el yugo de un gobierno represivo que atenta contra algo tan básico como hablar. Da miedo.
Es en este contexto donde una figura como la de Wonder Woman es tan necesaria, que antepone la justicia a las leyes (una ley por ser ley no es necesariamente justa). Ahora bien, ¿viaja a isla Moray solo por una misión personal o conocía la situación de las gentes del lugar? Y, de ser así, ¿qué le impedía actuar antes? Estas son preguntas que posiblemente no tengan respuesta por derivar en el contexto y no formar parte de la aventura en sí, pero nuestras sospechas -la JLA sabía de la situación pero decidió mirar a otro lado- implicarían una problemática en cuanto a la coherencia del discurso que ha perseguido King hasta el momento en la cabecera, con Diana habiendo mirado hacia otro lado ante una situación de injusticia que podía haber evitado.

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