Eduardo Noriega: «No me merece la pena ir a EEUU a una peli en la que no creo»

Comenzaron juntos trabajando en films como Tesis, Abre los ojos o Nadie conoce a nadie y once años después Eduardo Noriega y Mateo Gil han vuelto a colaborar para traernos Blackthorn, un western europeo que recoge la esencia de los clásicos y afronta la realidad de una forma crítica. Con motivo de su estreno mantuvimos esta pequeña charla con Eduardo, en la que además de hablar de la película, repasamos otros de sus proyectos y la situación del cine en España.


Eduardo Noriega - BlackthornP: ¿Cómo ha sido la preparación para montar a caballo? ¿Habías montado antes?
R:
Monté para otra película hace muchos años pero no me enseñaron muy bien, me hice daño en la espalda; estaba con caballos que no estaban preparados y no eran caballos de cine con lo cual había mucho más riesgo. Aquí sí que tuve una preparación específica durante meses y al final no me baja del caballo ni en las pausas de rodaje. Me escapaba con el caballo y un walkie montaña arriba, estaba completamente asilvestrado y cuando ya llevaba un tiempo sin que sonara el walkie me volvía. De hecho al final terminé con heridas y con molestias de tanto montar porque las sillas además eran de época antigua, muy incómodas, muy duras y terminé con rozaduras.

 

P: ¿Qué tal llevas lo de rodar en otros idiomas?
R:
Me encanta rodar en otros idiomas, pero hay que prepararlo mucho para que no sea una dificultad a la hora de rodar y sea una ayuda y colabore con la actuación. Si el actor tiene que estar pensando en el idioma es malo, no puede salir nada bien.

 

P: ¿Y cómo has visto a Sam Shepard con el castellano?
R:
Intentaba ayudarle. La verdad es que esperábamos que hablara un poco más de lo que hablaba, de hecho su padre fue profesor de español, pero estaba un poco verde. Se le entiende a duras penas y luego el tío de repente decía: «¿Cómo se dice esto?» y tú se lo decías y quería hacer una improvisación. «A ver Sam, primero di la línea que tienes, que no la dices bien, la repasamos las veces que quieras». «No, no, no, quiero decir otra cosa». Y yo: «Pero si no lo dices bien, no puedes improvisar» (risas). La verdad es que estaba un poco verde con el español.

 

P: Más allá del paralelismo que puede haber en la película con la situación política y económica actual, Blackthorn transmite el mensaje de que todos nuestros actos acarrean sus consecuencias.
R:
En realidad es así, cada uno paga sus actos o sus errores. A los tres les pasa. Sam por ejemplo no se va igual que como llegó, ni se va feliz a su país con este último episodio. Butch Cassidy presumía de no haber matado nunca a nadie a sangre fría y de repente va a tener que hacerlo por unos motivos que después va a descubrir que no eran tales. Se van todos tocados más o menos, quizás el que menos cambia es mi personaje porque no es del todo consciente porque el otro le acusa de haber basado todo en una mentira y le dice: «Ya pero lo que tú y yo tenemos es real, somos amigos y nos hemos salvado la vida. ¿Eso no cuenta o qué? Vale, te dije una mentira, tú a mí también. Me mentiste sobre tu nombre. No te llamas James Blackthorn». O sea, que no acaba de entender cuál es la diferencia, pero no quiero desvelar mucho de la película.

Eduardo Noriega - Blackthorn

P: Me hace bastante gracia la escena en la que Shepard tiene que curarte una herida por las rozaduras al montar, parece como si te rieras de ti mismo en ella. ¿Estaba en el guión o…?
R:
Estaba en guión. De hecho hay una anécdota con esa secuencia en la que, efectivamente, después de montar tantos días en un caballo te acabas haciendo heridas y en un desierto de sal donde no hay salida, si no puedes cabalgar, morirías en el desierto, con lo cual el personaje de Sam me dice: «Esto es importante, bájate los pantalones». Y cuando me bajo los pantalones él tiene que hacer una masa con la sal para poder curarme la herida. Bueno, pues de repente Sam no me tocaba. Cogía la sal y me la tiraba. Y en el guión decía: «Frota la herida con la sal» y Sam me tiraba la sal y yo le decía: «¿Qué haces?». «Hombre, yo tengo una reputación, aquí en EEUU me conocen, no voy a tocar aquí el culo de un hombre». No había manera, que no quería frotar. En montaje, directamente, se ha duplicado esa imagen porque aceptó hacerlo muy rápidamente como un «tac, tac». Se ha duplicado ese movimiento para que parezca que hay un momento más donde me cura la herida.

 

P: ¿Qué tal ha sido el paso de la película en EEUU?
R:
Que se estrene una peli española en EEUU ya es un éxito porque hay muy pocas que llegan a estrenarse en las salas en EEUU, al contrario de lo que ocurre aquí. Que fuera seleccionada a competición en Tribeca dice mucho de la película porque es un género puramente norteamericano y la aceptaron como suya. Tuvo muy buena crítica de público y además se estrena en octubre. Así que yo creo que es todo un éxito.

 

Eduardo Noriega - BlackthornP: Viendo su buena acogida y los últimos proyectos que has venido haciendo, ¿te ves trabajando más en Hollywood?
R:
Participar en esta película a mí me viene muy bien y desde luego que se estrene en EEUU es importante para un actor español. Ojalá haya más ofertas de EEUU pero no quiero hacer cualquier película por ser de Hollywood. Ojalá vengan más ofertas porque encontraré el proyecto que me interese pero no quiero hacer una película que no haría en España. No me merece la pena irme a EEUU a rodar una peli en la que no creo o en la que no confíe. El proceso es muy largo, son dos años los que estás involucrado y no me apetece tirar de un carro que no me interesa.

 

P: Bueno, también es cierto que en los últimos años ha aumentado el número de coproducciones y muchos directores y actores españoles se lanzan a proyectos internacionales, como Rodrigo Cortés con Buried, en Agnosia contabais con actores americanos…
R:
…OTranssiberian que rodé con Brad Anderson y tenía reparto gringo. Yo creo que las distancias en el cine se van acortando. También por intereses norteamericanos que necesitan ideas, necesitan nuevos talentos y también necesitan mezclar las coproducciones para buscar un gancho a la hora de comercializar en el otro país. Cada vez las coproducciones son más variadas en cuanto a países y efectivamente, no es necesario instalarte allí para hacer una carrera y empezar a participar. Por suerte yo he hecho En el punto de mira o Transsiberian, que era una producción española pero con Brad Anderson. Ahora ésta con Mateo que es una peli española pero sí tiene reparto americano. Es otra forma de entrar en aquella industria.

 

P: ¿No te da la impresión de que nuestros directores y actores han perdido el miedo a trabajar fuera y embarcarse en proyectos internacionales?
R:
Parecía más difícil. También es cierto que solo puedes hacer eso si ruedas en inglés. Por eso Mateo tuvo los problemas que tuvo con Pedro Páramo, porque al final es una producción española y son muy difíciles de vender en otros mercados; no se acaban de financiar porque nadie invierte en un proyecto que no les asegure cierta comercialidad y el idioma es fundamental. Aparte de tener una estrella de Hollywood necesitas rodar en inglés y, efectivamente, hemos pasado a una generación donde son más osados, su cultura cinematográfica es muy americana y no tienen ningún complejo. Mira a Rodrigo Cortés llamando a Robert de Niro, que me parece ya el colmo que Robert de Niro acepte rodar con alguien que tiene dos películas, pues es posible… o Gary Oldman que vino a rodar hace unos años Bosque de Sombras. En fin, ojalá eso se dé más a menudo y nosotros vayamos allí también a películas gringas.

 

P: ¿Cómo va el proyecto con Santiago Tabernero?
R:
Pues esperamos rodar el año que viene un guión que hemos escrito a cuatro manos, hemos adaptado una novela de Clara Sánchez, Presentimientos, y estamos muy ilusionados con esa historia. En cuanto se me abra un hueco con la serie que estoy haciendo ahora mismo espero hacer esta película para la primavera que viene.

Eduardo Noriega - Blackthorn

P: Cuando se presentó Agnosia todavía estabais en una fase inicial, creo que con el primer borrador todavía, ¿cómo ha sido la experiencia de coescribir un guión?
R:
La verdad es que al principio fui un poco temeroso porque no era lo mío, porque me parecía una responsabilidad, pero también me metí sin ningún afán ni ningún objetivo de que la película saliera o no. Pero luego ha sido un trabajo muy enriquecedor y muy fructífero. Estamos muy contentos con la experiencia. Le dábamos vueltas a cada frase y nos pegábamos por cada palabra, pero ha sido muy interesante. Yo intentaba aportar también el trabajo que hago como actor con un personaje, intento buscar su pasado y ponerme en su lugar hasta llegar a conocer ese personaje mejor que el propio escritor. Pues eso mismo intentaba hacer con todos los personajes del libro. Intentaba aportar desde el punto de vista del actor para que fuera al final el personaje el que me condujera a mí, y no el guionista el que conduce al personaje a una determinada situación. Estoy muy contento con la experiencia y ojalá podamos rodar el año que viene.

 

P: También estás metido en la Twittpeli
R:
Sí, estoy en ese proyecto. Me parece una iniciativa muy buena y más en una época de crisis donde están cambiando los formatos… Y esta iniciativa de buscar gente a través de Twitter, todos los que quisieran participar de forma voluntaria y además, si algún día sacan beneficios irán a una ONG, me parece una idea buenísima y una especie de locura que parece ser que se está haciendo realidad. Va a ser una película participativa, casi en plan comuna, con coste cero, nada más que con gente que tenga ganas de participar en un proyecto común.

 

P: ¿Se asemeja en algo al crowdfunding o la financiación en masa?
R:
No, esto no tiene nada que ver. Dentro de las muchas personas que dijimos que queríamos participar hay músicos, hay estilistas, hay gente que no sabe hacer ninguna disciplina de cine pero irá a un día como extra… Todo el mundo va a participar de alguna manera y con coste cero. Por supuesto hay guionistas, hay directores, hay actores… o sea que al final se va a formar una película. A mí me parece una utopía cuando surgió el proyecto y parece ser que se está haciendo realidad. Sobre todo también porque me parece que las redes sociales son muy buenas para determinadas cosas, pero nos quedamos con lo banal o lo superficial. Yo creo que las redes sociales también pueden conseguir cosas como esta.

 

P: Y en cuanto a la serie que estás preparando, Homicidios, ¿es muy difícil cambiar el chip del cine a la televisión?
R:
Bueno, es difícil. Porque yo cuando preparo una película estoy tres meses preparando y dos meses de rodaje que son muy duros, que te exprimen, pero sabes que son dos meses y tu mentalización está muy clara por la dinámica, por llevar tantos años haciendo películas.

Pero de repente una serie que rodamos un capítulo en 12 días, cada vez que llego el viernes desinflado a mi casa después de 12 horas de trabajo y digo: «Lo he conseguido, he sacado esta semana adelante», ponte a preparar, ese mismo viernes, lo que viene, porque de lunes a viernes siguiente viene un capítulo entero. Las series de televisión son una cosa increíble y nosotros hacemos una serie semanal, las diarias directamente mueren. Los actores tienen veintitantas secuencias diarias, los actores esos no viven. Pero la dinámica de trabajo es igual que el cine. El equipo técnico es el mismo, quizás se va con más rapidez…

 

P: En las series diarias suelen haber hasta tres realizadores, ¿en las semanales se trabaja de forma similar?
R:
Para mí es muy distinto porque en cine siempre hay un motor. En cine hay un tipo como Oskar Santos o Mateo Gil que llevan años con un proyecto, que van incorporando al equipo, involucrando a todo el mundo y en rodaje es el motor. Es quien nos involucra y quien tira de nosotros. Aquí no existe ese motor. El guionista lo era durante un año escribiendo los guiones pero queda desplazado, luego llegan realizadores contratados, en fin, creo que la dinámica es muy distinta y todavía me estoy acoplando a ella, pero por suerte tengo mucha confianza en los guiones de Miguel Sáez y en Celia Freijeiro, mi compañera, que es una actriz estupenda, de la que aprendo cada día.

 

Fotos: DANIEL LOBATO

 

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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