Conviviendo 19 Días

Conviviendo 19 Días: Unidos por el virus

Conviviendo 19 Días«Ponerle un poco de humor a todo es mi manera de hacer más llevaderas según que situaciones«

 

Por fin tengo en mis manos Conviviendo 19 Días. Hace algún tiempo, antes incluso de que me cayese del cielo Tal Cual (también publicado por Norma, ya estáis tardando en arramplar con él), un colega compartió en su muro de Facebook una de las viñetas de este cómic. Yo estaba trabajando (seguro, siempre lo estoy últimamente) y lo siguiente que recuerdo es devorar hacia atrás y hacia adelante una historia repleta de cariño, miedo, humor, drama, costumbrismo… y toda esa montaña rusa de emociones a la que, de un modo u otro, nos hemos venido enfrentando los seres humanos desde hace ya casi un año. Daba igual que yo no conociera a Iván, importaba poco que los escenarios se situaran a más de seiscientos kilómetros de mi casa, me era indiferente que el trabajo de David Ramírez y el mío (cuando no os estoy soltando estas chorradas) se parecieran tan poco… Porque cuando este artista echaba de menos a su marido yo estaba extrañando a mi novia, porque cuando él salía aterrado a la calle para hacer la compra en Barcelona yo hacía lo propio en una Madrid fantasmagórica y marciana y porque cuando él trataba de dibujar sin lograrlo… bueno, todos los que hemos estado (y seguimos) teletrabajando sabemos lo que se siente.

 

Conviviendo 19 Días no me parecía alegre, ni triste, sino que me daba una sensación de conexión. Me acompañaba. Al describir tantas cosas que yo (y otros muchos como yo) sentía, el peso de las emociones que me embargaban -y lo siguen haciendo a día de hoy- se me antojaba más llevadero. Era como los aplausos de las ocho, pero sin ese toque cínico que llegué a percibirles cuando se convirtieron en una obligación más que en una reacción espontánea y sentida. Leías la viñeta de DR, te asomabas a la ventana y sabías que había otras muchas personas aquí y allá haciendo lo propio, tratando de no volverse locas en este mundo extraño en el que nos ha tocado vivir desde marzo del año pasado.

 

«Un río rebosante de nervios y tensión amenaza con inundarme desde hace semanas«

 

El pu&o covid se ha llevado a familiares y a amigos (y a veces ni tan siquiera fue el maldito virus, sino la terrible terrible soledad que los más mayores han habido de soportar en residencias, hospitales y casas vacías de hijos y de nietos). Ha pospuesto planes, alejado metas y truncado viajes reales y espirituales. Durante un tiempo creímos que esto nos haría mejores, más fuertes y más sabios, pero no ha sido así y en este mar de incertidumbres, frustraciones e ira Conviviendo 19 Días se alza como una isla de entendimiento en cuyas orillas hallamos descanso todos, sin importar lo que pensemos, lo que creamos o lo que hayamos sufrido.

 

Conviviendo 19 Días

Conviviendo 19 Días

 

Este artículo quizás os parezca ñoño, pero no concibo otra manera de trasladaros lo mucho que agradezco que un cómic así se haya publicado. Ya lo dije cuando os hablé de Tal Cual, yo conocí a David Ramírez a través de sus parodias al mundo del manga y de la indescriptible B3, ahora me he reencontrado con un autor más curtido y profundo, pero con esa misma alma con la que conecté tantos años atrás. Conviviendo 19 Días no es un cómic sobre cómo él y su esposo Iván se enfrentaron a una situación terrible, sino que, en lo más profundo, nos habla de aquellas cosas que con ellos hemos compartido a lo largo de los últimos y larguísimos meses.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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