Fruits Basket Another #3

Fruits Basket Another #3: Atrapados

Fruits Basket Another #3«Si es que eres un auténtico caso perdido«

 

Es como si fueras un domador y tuvieras al león delante. A solas con una silla y un látigo como única barrera para protegerte de sus zarpazos. Hasta que el león se lleva la silla de un manotazo‘.  Así trataba de explicar el otro día lo que se siente al lidiar, día a día, con una pareja / amistad / familiar que puede que nunca nos haya puesto una mano encima, pero que nos hunde con cada frase y con cada acción en la que nos involucra. Es un macabro juego de equilibrismo. Un ir soltando gotas sobre un vaso que debería haber desbordado hace ya mucho tiempo, pero del que vamos dejando que se evapore el agua para evitar la inundación. Se bordea en todo momento el límite, esa gota especialmente grande que provocará que todas las demás la sigan, pero sin dejar que termine nunca de caer. Es una tensión eterna que nos hunde más y más en la desesperación y el autodesprecio.

 

Hasta que esa gota cae. Hasta que re parte el cable entre los dos postes. Hasta que entre el león y nosotros no queda otra cosa que una triste tira de cuero. Hasta que llega un momento crítico en el que nos vemos obligados a elegir entre salvarnos o entregarnos totalmente. Huir y rezar porque nuestras heridas no sean lo bastante profundas o quedarnos con quien nos está destruyendo y dejar que termine de vaciarnos de todo aquello que alguna vez nos haya definido. Sobre el papel la decisión parece fácil, pero a veces el cambio es aterrador y, desde dentro, uno puede llegar a creer que es mejor ‘lo malo conocido’ que el esfuerzo que supone romper con todo lo que ha supuesto nuestra rutina y lo que, creemos, se verá como si hubiéramos renunciado a nuestra propia escala de valores. A veces, si no tenemos la fuerza o la ayuda necesarias, elegimos diluirnos y desaparecer a aprender a convivir con nuestras cicatrices.

 

«Mi otro yo aún llora con la mirada gacha«

 

En el tercer y último volumen de Fruits Basket Another lo que era una sospecha con bastante fundamento cristaliza. La madre de Sawa Mitoma (nuestra protagonista) lleva años apartando a su hija del resto del mundo, insultando a sus amigas a sus espaldas para que la abandonen y aislándola de los demás a la vez que la abandona a la primera de cambio mientras mantiene ante los vecinos la fachada de una sacrificada madre soltera. Todo ello regado con una serie de frases, como la entrecomillada que abre este artículo, que muchos de los que hemos pasado por relaciones de este tipo conoceremos bien. Esto es lo que ha terminado convirtiendo a Sawa en una persona que siente en todo momento que es una molestia para los demás, en alguien que da las gracias a los demás por dejarla existir y que pretende pasar desapercibida, porque un día sin nada que recordar es mejor que aquellos que lleva toda una vida tratando de olvidar.

 

Fruits Basket Another #3

Fruits Basket Another #3

 

Natsuki Takaya, como ya hiciera en la serie original de Fruits Basket, vuelve a centrarse en una relación familiar completamente disfuncional como fondo para su historia puramente shojo. En esto la mangaka es tan certera y aguda que me hace pensar en algún tipo de experiencia personal que le haya empujado a escribir estas historias. Sin embargo, y al contrario que en Furuba, Takaya deja esta historia inconclusa. O más bien decide que la conclusión lógica es que Sawa siga viviendo con su manipuladora y perturbada madre mientras vive su amistad con los Sôma como una manera de escapar temporalmente a la tortura diaria que la espera en el hogar. Esto hace que uno termine de leer el spin-off que ha publicado Norma Editorial y se quede con bastante mal cuerpo. No es la clase de historia que uno esperaría y tampoco creo que sea un movimiento original para pillarnos desprevenidos. Es más bien un cierre en coma (ni punto y seguido ni punto y aparte) que nos deja con la duda de si el drama continuará ahondando en el corazón de la protagonista o si logrará reunir el valor para soltar el látigo y correr hacia la puerta de la jaula de los leones. Un final que no merece tal nombre para un spin-off que podría no haber conectado con la obra original sin mayor problema.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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