«Tres días ya de navegación y no consigo que se me pasen los mareos«
De vez en cuando sienta bien apartarse por un momento de los ajustados trajes de superhéroe y los grandes ojos de los personajes manga para explorar algunas de las muchas otras vertientes del cómic que podemos encontrar si nos alejamos un poco de lo mayoritario (o lo mainstream si se prefiere). Y es que más allá de todo ese artificio, con todo lo que nos pueda gustar (no lo negaré), nos podemos encontrar con cómics que se convierten en un estupendo vehículo para dar a conocer historias y momentos de la Historia poco accesibles de otros modos, o para acercar al gran público fragmentos del pasado que resultan pesados de comprender a través de otros medios. Ya hemos visto por aquí (y hace relativamente poco) cómo a través de los cómics se puede tener una visión más completa y certera de temas tan variopintos como la II Guerra Mundial o la Historia de la Cerveza y hoy, de la mano de Serendipia, nos sumergimos en un pasado mucho más cercano geográficamente a nosotros por quienes fueron sus protagonistas, aunque su aventura tuviera lugar a miles de kilómetros de casa.
Eduardo Batán (que ya ha colaborado con esta editorial en otra ocasión con Alcanzando el Cielo, otra obra de corte histórico) nos presenta ala Comisión del Pacífico, un grupo de exploradores y científicos españoles que fue enviado a Sudamérica para cartografiar, fotografiar y, en definitiva, realizar el más completo estudio científico del litoral pacífico del continente americano hasta ese mome0nto. Este viaje, de más de veinte mil kilómetros (si sumamos la salida desde Cádiz, el paso por las Canarias y hasta Cabo Verde, el cruce del océano Atlántico y el viaje por tierra de parte de la expedición desde Montevideo [Uruguay] hasta Valparaíso [Chile]) supuso una verdadera epopeya científica española a mediados del siglo XIX y, sin embargo, es apenas conocido a día de hoy.
«¡Las bandadas de gaviotas parecen nubes de mosquitos!«
Batán narra e ilustra (dibujo, tinta y color, todo en uno) y al hacerlo todo él solo me recuerda un poco a los protagonistas de esta obra que, maltratados por la propia Marina, se las vieron y desearon para poder llevar a cabo su trabajo. La historia que nos trae el autor no es sólo muy interesante y desconocida, sino que tiene los mimbres de poder convertirse en el esqueleto de un relato de aventuras apasionante de haber contado Batán con algo de ayuda en el guión. Lo mismo ocurre con el dibujo, que es estupendo, pero que se habría visto beneficiado de haber contado con la ayuda de un entintador y un colorista que le hubieran liberado de parte del trabajazo que se echa a las espaldas. Sin embargo, vivimos en un país (y, sobre todo, en una época) en el que delegar significa repartir unos ya de por sí exigües beneficios. así que nos debemos contentar con lo que hay, que ya es mucho, y con lo que se lee entre líneas de este cómic.

La Expedición al Pacífico
La Expedición al Pacífico nos recuerda que España es poseedora de una riqueza histórica inabarcable que se sustenta sobre los hombros de hombres y mujeres que han decidido siempre dar un paso más de lo que se esperaba de ellos. La verdadera riqueza que constituye nuestro tesoro nacional está en las cabezas y en las almas de quienes se arriesgan en pos de un mañana mejor que el hoy que estamos viviendo.
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