Patrulla-X: La Hermandad

La Patrulla-X. La Hermandad: Sin perder la esperanza

Patrulla-X: La HermandadEl nuevo tomo de La Patrulla-X publicado en la colección Marvel Deluxe sigue explorando las consecuencias del «no has mutantes» que ha venido desarrollándose en volúmenes como Complejo de Mesías o Especie en peligro. El objetivo de nuestros protagonistas pues, sigue siendo la búsqueda del homo superior, con Bestia a la cabeza, de una solución a la crisis de nacimientos mutantes. Para ello, nuestro peludo amigo reúne un variopinto equipo científico con la misión de salvar a la especie. Una empresa que nos lleva a los extremos más fantásticos y cómicos del volumen: monstruos gigantescos o viajes temporales son solo algunas de las cosas que nos ofrece Matt Fraction en estas páginas.

 

Uno de los temas principales que aborda el libro, sin embargo, no es tanto la lucha de los hombres-X por la supervivencia, sino el peso de los secretos. Emma Frost, Ángel, Coloso, Cíclope… todos parecen tener cosas que ocultar y todos son conscientes de que se esconden cosas unos a otros. Un interesante juego que pone de relieve la complicada situación que vive la diezmada especie mutante. La confianza escasea y las amenazas cada vez son más peligrosas. Es aquí donde San Francisco, ciudad que se ha convertido en nuevo hogar mutante tras Complejo de Mesías, toma un papel relevante. Señalados y perseguidos por todo el mundo, los homo superior han encontrado un lugar donde la tolerancia es la norma y se celebra lo diferente. El guionista plasma una colorida urbe californiana y la convierte en bastión pro-mutante mientras que en el resto de EEUU no son pocas las voces contrarias a estos. Este cambio de escenario proporciona al lector un nuevo punto de vista acerca de los mutantes. Lo diferente, cuando se quiere y se olvidan los prejuicios, puede ser lo más normal del mundo. Es más fácil aceptar que negar, aunque muchos no quieran abrir los ojos. Cualquier parecido con la situación de los homosexuales tiene más de intencionado que de casual.

 

El libro va poniendo su foco de atención en diferentes personajes para explorar la situación en la que se encuentran, sin detenerse en ellos más de lo necesario. Así, nos encontramos por ejemplo con un Coloso que intenta superar la ausencia de Kitty Pryde al tiempo que se da de bruces con un pasado que parecía enterrado. O con una Emma Frost que pone sobre la mesa el otro gran asunto a tratar por La Hermandad: la búsqueda de su lugar en el mundo. Ya no solo los mutantes como especie intentan dar sentido a su existencia y al papel que ocupan. Cada uno de los protagonistas intenta resolver esas mismas dudas de forma personal. De ahí que, aún cuando parte de la trama principal se centra en el enfrentamiento de la Patrulla-X contra Madelyne Pryor (quien a su vez, de una forma malvada y poco lícita, también busca su espacio), la historia tiene un tono más bien intimista, dedicada a comprender a los personajes implicados.

 

Un ejemplo perfecto de esto es el Uncanny X-Men Annual #2 USA incluido a mitad del tomo. Además de enlazar la colección con Reinado Oscuro (y los Vengadores Oscuros de Norman Osborn), sirve para profundizar en las motivaciones y decisiones de Emma Frost. Viajamos con la Reina Blanca a su pasado en el Club del Fuego Infernal y conocemos que la lleva a aliarse con Namor y aceptar la invitación de Osborn para formar parte de su Cónclave (del que forman parte personajes como Loki o Doctor Muerte). Un nuevo escenario (mundo post Invasión Secreta) requiere nuevas reglas, y los mutantes no van a quedarse a un lado.

 

A nivel visual, salvo el citado Annual (obra de Daniel Acuña y Mitch Breitweiser) y el número que cierra el volumen (Uncanny X-Men #512 USA) del siempre interesante Yannick Paquette, los méritos corresponden a Terry Dodson (a quien veremos compartiendo lápices con David López en las próximas entregas de X-Men) y Greg Land. Buen trabajo de ambos, no hay duda, pero en lo que se refiere a un servidor, el acabado más realista de Land es mucho más vistoso. También es cierto que el entintado que hace Jay Leisten a sus dibujos potencia esa sensación, al contrario que el de Rachel Dodson. Esto se aprecia especialmente en los labios de (sobre todo) las féminas. Mientras que Leisten los insinúa lo justo para que Justin Ponsor haga todo el trabajo con el color, Dodson los marca con firmeza, al igual que todos los contornos, por lo general, más gruesos que los de su compañero. Si el resultado es óptimo (como en este caso), al final todo se reduce a una cuestión de estilos y gustos.

 

Tras lo visto en Vengadores Oscuros #1 y lo que acontece en estas páginas, solo queda esperar el momento en que estas dos visiones del mundo choquen. Algo de lo que hablaremos próximamente en Patrulla-X Vs. Vengadores Oscuros: Utopía.

 

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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