«Lo que quieres no es venganza… sino atención«
Pues resulta que en diecinueve números (contando con toda la fiesta de Revelación) aún no había dado tiempo a preparar un Annual para la serie principal de los mutantes y da la casualidad de que, como todo el crossover no es más que un gigantesco ‘what if…‘, debía haber pocas ganas en la editorial por ponerse a buscar una historia extra o de profundización en lo que estábamos leyendo. Consecuencia: Marvel aprovecha la salida de Ryan Stegman de los lápices de esta colección como excusa para cederle el timón en este número especial y que pueda hacer sus pinitos como guionista. ¿El resultado? Un cómic anodino en lo argumental pero bastante disfrutable en lo artístico que quedará como una rareza sin consecuencias dentro de cualquiera de las colecciones mutantes a las que hace referencia.
Porque esa es otra cosa, en la portada del número que nos trae este mes Panini vemos el logotipo de la Patrulla-X y, sin embargo, en sus páginas interiores lo que nos encontramos es con una aventura que tan sólo afecta a la Imposible Patrulla-X que escribe Gail Simone. Intuyo, de nuevo, que la serie de MacKay se prestaba mucho menos a una aventura como la que leemos aquí que la de Simone (más aún teniendo en cuenta la que se ha montado con Cíclope y el ‘bueno’ de Doug), pero entonces, ¿por qué no usar su cabecera en lugar de ésta? ¿Es que acaso la de Uncanny no es tan importante o relevante como la que escribe Jed MacKay? Ni idea y, la verdad, tampoco me apetece mucho escarbar en las razones detrás de esta decisión.
«Secuestrados y obligados a dibujar, eso no me lo esperaba«
El tema es que lo que nos queda es una historia simplona que no es más que un vehículo para que Stegman y un par de amigos se lo pasen en grande compartiendo viñetas con algunos de los mutantes más molones de la galaxia. El problema es el de siempre: tenemos una historia simpática y agradable, pero insulsa y con cero impacto en las series que leemos. ¿En serio hemos de pagar un extra por algo así? Al final, por mucho que duela, el principal consejo es que este cómic es sólo para los completistas, porque el resto de los mortales vamos a disfrutar muy poco de esta tontería.

Patrulla-X #20 (#107)
Y lo cierto es que no pretendía sonar tan seco y destructivo, porque lo que Stegman propone es divertido por un lado y reivindicativo por el otro. Mola un montón el estilo artístico que le dan a toda esta entrega y cómo pasan los personajes de ser muñecos de acción a simples bocetos en la mesa del dibujante. Y al mismo tiempo Stegman nos habla de que muchos ‘villanos’ son simplemente seres que fueron dados de lado reiteradas veces y que no tuvieron la suerte de la que hayamos podido disfrutar los demás de encontrarnos de cuando en cuando con una mano amiga que nos ayude a ver que nos estamos sólo ante la dureza de la vida y de las decisiones que ésta nos obliga a tomar. El único problema es, pues, que Patrulla-X #20 (#107) es un coñazo.
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