Lobezno #23 (#129): Destino de X

Tribulaciones de X #14: Exiliados

Tribulaciones de XPanini Cómics da por finalizada la recopilación de Tribulaciones de X con este decimocuarto volumen. A partir de aquí lo que nos espera es Destino de X, pero en el prólogo del tomo el articulista Pedro Monje da cuenta de que las recopilaciones serán diferentes, más cercanas a este libro -recopilando arcos y miniseries completas-, que siguiendo el formato contenedor que permitía hacer una foto completa del momento. Un cambio que abre la puerta a que futuras aventuras no se rescaten, perdiendo así la noción de integral. Dada la calidad decreciente de la etapa krakoana en sus últimos tiempos, que en EEUU las recopilaciones se cancelaron (como indica Monje en el mismo texto) y la saturación de propuestas en el mercado, no sería ninguna sorpresa. Pero esto será algo que iremos descubriendo a partir de Destino de X #1.

 

«Voy a destrozarte, pedazo a pedazo»

 

De momento nos centramos en Tribulaciones de X #14, que recopila los dos números de Lobezno con el que se completa su aventura con Masacre iniciada en el anterior volumen, y la miniserie Dientes de Sable y los Exiliados, continuación de la aventura que Panini recogió en Tribulaciones de X #11-12.

 

En Lobezno descubrimos que la mano que buscaba Lobezno no era tal mano, sino algo mucho más perverso. Bajo esa capa de team-up y de tortuosa comedia que le aporta Wade (tortuosa principalmente para él), se esconde un relato mucho más perturbador que pone el foco en los olvidados de la etapa krakoana y en lo terrible que puede ser la humanidad con la excusa del bien común. Dos aspectos que comparte con la miniserie de Dientes de Sable.

 

El primer punto lo reclama para sí misma Peligro. ¿Quién se acordaba de ella? En serio, ¿quién? Si Percy no la reclama para esta aventura jamás nos habríamos percatado que pese a ser una presencia más o menos estable (e importante) en las etapas de Whedon, Carey, Fraction y Gillen. Pero como no era una mutante per se, Hickman y compañía la enterraron tras el nacimiento de la nación krakoana. Así, es interesante el resentimiento al que alude Benjamin Percy en esta aventura, pero dado que los mutantes (Lobezno en este caso concreto) son los héroes de la historia, el guionista decide no hurgar demasiado en la herida y la cauteriza in pedir perdón o permiso. Señala y esconde la mano.

 

Lobezno #23 (#129): Destino de X

Lobezno #23 (#129): Destino de X

 

Aún así, queda la sombra. Otra más en una lista que empieza a ser abultada. Cada vez son más los esqueletos en el armario de los líderes krakoanos y más frágiles parecen los cimientos de la nación.

 

El segundo punto tiene que ver con las malas artes de la CIA para controlar y derrotar a los mutantes. Ya no es solo la idea de que el fin justifica los medios, sino que el propio fin resulta cuestionable. Pero esta ha sido siempre una constante en la franquicia mutante, la humanidad usa el desconocimiento como excusa para exterminar. «Odiados y temidos». Desde el inicio de sus aventuras cargaron con ello. Primero por desconocimiento y ahora por control y poder. Convertida Krakoa en una potencia, el statu quo se ha roto y los enemigos ya no son solo agentes anti-mutantes o villanos de toda la vida, sino los propios países, que ven amenazada su hegemonía. Es ahí donde entran el Clan Akkaba en Reino Unido o la CIA en EEUU. Brazos de los gobiernos u organizaciones con influencia en los mismos se quitan cualquier ética para no perder sus privilegios.

 

Pero, de nuevo, Percy lo apunta pero no entra en harina. Es más, podría apelar a que no es algo sistémico, sino que la responsabilidad es de personas concretas.

 

De todas maneras, la aventura concluye como era de esperar, con Masacre y Lobezno haciendo equipo y ganándose el suelo heroico. Más que menos, lo que ocurre en la miniserie de Dientes de Sable que, como en la anterior, cuenta con Victor LaValle al frente de los guiones. Y aquí el enemigo no es tan gris, sino que es malo malísimo. Hablamos de Orchis, gran antagonista de la nación krakoana.

 

«Tiemblas. ¿Te da miedo quedarte a solas conmigo?»

 

La trama empieza justo donde lo dejó la anterior miniserie, de tal forma que ambas podrían considerarse como un único proyecto. Y, como en aquella, la aventura va de más a menos con momentos que requieren de nuestro esfuerzo para sostener la apariencia de verosimilitud. Planteada para que sea más coral, la aventura arranca como una misión para detener a Dientes de Sable y acaba en una misión para rescatar a cientos de mutantes olvidados por las élites de Krakoa y para dar por saco a Orchis.

 

El problema es que su interés es relativo. Se trata de una aventura muy de nicho, ideal para fans de Dientes de Sable, pero sin mayor incidencia o trascendencia para el panorama general de Krakoa. En un contexto como el que apunta la futura recopilación de Destino de X, Dientes de Sable y los Exiliados sería una de las miniseries en peligro de quedarse en el limbo y no ser recopiladas. Es tan entretenida como intrascendente y su desarrollo precisa de demasiados saltos de fe.

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