Emma Frost y Eden Rixlo

Tribulaciones de X #6: Primeras grietas

El sexto tomo de Tribulaciones de X mantiene la dinámica del volumen anterior y el cambio de guardia sigue concretándose. En este caso con el desenlace de Corporación X concretado en su quinta entrega y con los finales de etapa de Excalibur y Merodeadores quedándose a solo dos números de distancia.

 

«¿No te haces responsable?«

 

La de Corporación X de Tini Howard era una de esas muertes anunciadas que ni siquiera logró pasar el primer corte. La guionista cierra la trama de una serie que ha pasado sin pena ni gloria. Ni cuando Panini Cómics la editó por primera vez en España (en un tomo en tapa blanda), ni ahora pudiendo leerla arropada con el contexto que dan el resto de cabeceras de Tribulaciones de X. Al igual que sucedió con Hijos del Átomo, el foco de la historia nunca estuvo claro del todo y el conflicto desarrollado redundaba en ideas y conceptos tratados de una u otra forma en otras series. No la echaremos de menos.

 

Emma Frost y Eden Rixlo

 

La siguiente parada de este volumen nos trae una aventura protagonizada por Emma Frost y sus merodeadores que perfectamente podría formar parte del vasto mundo warsie. No en vano el dibujante de esta aventura espacial de dos capítulos es un habitual de Star Wars: Phil Noto. Su guionista, Gerry Duggan, continúa elaborando pequeños relatos cuya pretensión es la de ir cerrando los flecos que aún pudieran quedar pendientes de su etapa. E incluso así, en historias en teoría más intrascendentes (en el sentido de no conducir a una gran saga o tratar cuestiones vitales para sus protagonistas), el autor sigue dejando pequeñas joyas que no hacen sino que sigamos echándole de menos. Eden Rixlo y nuestros deseos de que contase con su propia miniserie son el ejemplo perfecto. Como decíamos, le restan dos capítulos más, aparte del cruce con Reinado del diablo. Pero ya habrá tiempo para hablar de ello.

 

Y mientras en Excalibur Howard y Marcus To lo tienen a puntito para que la guerra en Otromundo se cobre sus primeras víctimas y el odio y temor que tradicionalmente perseguía a los mutantes aquí en casa se traslada a las puertas de Avalon; en X-Force una importante revelación extenderá sus consecuencias hasta el propio fin de la era krakoana. Así de importante es la cuestión que apunta Benjamin Percy en este cuaderno.

 

La marcha de Jonathan Hickman es ya más que evidente y poco a poco la sensación de unidad entre las colecciones made in Krakoa empieza a mostrar sus primeras grietas. Algunas, como la relativa a X-Force (mirando a largo plazo) nos llevan a pensar cómo se habría desarrollado el conflicto en ciernes con él como arquitecto principal de la franquicia. Otras, como la de Excalibur, denotan el riesgo de que las series se desmadren ante la falta de objetivo común.

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