La Bruja Escarlata se ha reconciliado con Krakoa y de Magneto ya nadie sospecha más de lo habitual. En el tercer volumen de Tribulaciones de X las cosas vuelven a su cauce y las series implicadas recuperan la normalidad… si es que eso existe para los superhéroes.
«La cena está lista, Patrulla-X«
El presente tomo trae dobles capítulos de Lobezno e Infernales, así como los siguientes episodios de Patrulla-X y de Excalibur. En Lobezno, serie que abre el tomo, Benjamin Percy da cuenta del enfrentamiento con Solem en un juego de alianzas y traiciones que da más vueltas que una peonza. Por suerte Logan aprende rápido que el enemigo de tu enemigo no tiene por qué ser tu amigo. El guionista hace las paces con la espada Muramasa y profundiza en el pasado de Solem, quien encuentra en cierta Reina la horma de su zapato. La cabecera de Percy sigue siendo una apuesta segura entrados en esta nueva fase del ecosistema krakoano.
En Infernales, por su parte, Zeb Wells recurre a los pecados del pasado de Siniestro. Aunque no necesita irse muy atrás, pues recurre a la traición de Siniestro a la traición de Essex sobre sus Infernales en el transcurso de X de Espadas. Si bien en aquel momento parecía que la serie participaba del evento por puro compromiso, ahora aquella participación cobra un retorcido (y divertido) nuevo significado. Y como Wells no quiere quedarse atrás respecto a la importancia de sus chicos disfuncionales en relación al resto de fuerzas krakoanas acude a «Quimera». ¿De qué se trata? Recuperad Dinastía y Potencias de X. Jugada valiente y de enorme potencial. ¿Tendrá recorrido? Esperemos que sí.
Respecto a Excalibur, Tini Howard y Marcus To recuperan a Pete Wisdom (sacrificado para beneficio de Morgana Le Fay) y revelan un perverso secreto de Merlín, que se está erigiendo como némesis de Krakoa en Otromundo. Los brujos (como llaman ahí a los mutantes) ven como se acrecientan sus problemas mientras sigue la tirante relación entre Saturnina y su Capitana. La mezcla de cotidianidad mutante y mundos mágicos de inspiración artúrica sigue siendo una apuesta segura entre las voces de la oficina mutante.
Y acabamos con Patrulla-X. La serir de Gerry Duggan y Pepe Larraz sigue a oscuras en su enfrentamiento contra las apuestas del casino espacial de Cordyceps Jones, al tiempo que O.R.C.H.I.S. continúa moviéndose en las sombras en busca de ventajas que usar contra Krakoa. Sin saberlo, Jean, Scott y compañía tienen dos frentes a punto de ponerse al rojo vivo. ¿Lo mejor? Que el avance en la novela río que es la trama de O.R.C.H.I.S. y las máquinas, los autores han recuperado el carácter heroico de la Patrulla-X, diferenciándose así de la apuesta de Jonathan Hickman, mucho más política. Duggan, de momento, se presenta como un digno sucesor aportando un tono propio, pero sin renunciar a las líneas maestras marcadas por PdX y DdX.


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