«Te lo juro por el alma de mi madre«
Existe una enorme diferencia entre Victor von Muerte y la clase de engendros sub-humanos a los que de alguna forma parodia con este crossover que está reuniendo todas las miradas marvelitas del ya agonizante año de 2025. Y ésta radica en que, por salvaje que parezca, por ridículo que suene y por más trampas que haga, el villano que protagoniza estos cómics está tratando de hacer lo correcto. O al menos lo que él considera que es lo correcto. Dudo horrores que la gentuza que está llevando este mundo al borde del abismo no sean conscientes de las muchas cosas que hacen sólo por su propio beneficio, sin importarles demasiado quienes caigan por el camino. Es como si ya supieran que estamos todos condenados y decidieran pegarse una última gran fiesta a nuestra costa, a costa del mundo entero.
Por eso a los héroes de Tierra 616 les resulta tan incómodo el personaje del líder del pueblo de Latveria. Porque tanto al final de Caza Sangrienta como ahora, cuando se enfrenta él solo a Dormammu, Muerte busca salvar el planeta que planea gobernar con mano de hierro en lugar de exprimirlo al máximo y ello le lleva a coincidir en métodos y finalidades muchas veces con los Héroes más Poderosos de la Tierra. La batalla contra el demonio que ha atormentado tradicionalmente al Doctor Extraño tiene la virtud de permitir que R. B. Silva se marque algunas ilustraciones fabulosas en los cómics que nos trae mes a mes Panini, sí. Pero también está favoreciendo que la aceptación de la situación actual, con Muerte como único gobernante de la Tierra crezca con cada nueva gesta del villano. Es como si uno de los que nos han tocado en el mundo real se pusiera a exigir el Nobel de la Paz mientras mata gente a diestro y siniestro, porque no seamos tontos… Al final el relato es lo que cuenta.
«¿… no es posible que Muerte sea la mejor opción para Midgard?«
El número de este mes de Un Mundo Bajo Muerte nos lleva a la cúspide del poder del protagonista de la historia que está hilando Ryan North, cuya vida y reinado se van a convertir en las llaves que mantengan alejada de la Tierra a una de sus mayores amenazas. ¿Que aparecen unos terroristas? Muerte los masacra. ¿Que llega un demonio a conquistar la Tierra? Muerte lo doblega y lo utiliza como salvaguarda de su reinado. Sus métodos son salvajes y todos sabemos que el trasfondo es maligno, pero sus resultados son, en principio, innegables. Cuesta casi darse cuenta (o tan siquiera recordar) que la propia invasión de Dormammu fue auspiciada por la dejadez del propio Muerte en las tareas que le competían por haberse hecho con el manto del Hechicero Supremo de esta realidad. Es como si uno combate el narcotráfico a cañonazos e insinuaciones de guerra como si nadie se diera cuenta de que lo que le hace soltar litros de baba son los pozos petrolíferos de la nación que se ha ganado su enemistad.

Un Mundo Bajo Muerte #5
Al final, como siempre, es la Historia la que pone a cada personaje en su lugar, pero mientras que el contraataque de los héroes en este cómic puede que nos lleve a una situación en la que Muerte se retire con el rabo entre las piernas, pero con la certeza de que él sólo intentó crear su visión de un mundo perfecto y feliz. Me aterra pensar que en el mundo real le estemos dando alas a miserables que jamás pagarán por todo el daño que nos están haciendo y que, mientras estén en la cumbre, vivirán a costa de nuestro sufrimiento sin que el futuro del planeta en el que habitan les importe lo más mínimo.
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