Bêlit y Conan continúan guerreando en las tierras estigias a fin de abrirse paso hasta que la reina pirata pueda acometer su ansiada venganza. Pero para que cumpla su destino aún faltan unas cuantas lunas. Más si cabe cuando su viaje no para de sufrir contratiempos y ven su rumbo modificado en obligados rodeos. Además de formidables guerreros, los amantes están demostrando ser gente paciente.
«¿Podrás bajar sin caerte?»
Podemos dividir el presente volumen en dos partes diferenciadas, además de una historia puente, «fuera de lugar» pero igualmente interesante. Nos explicamos.
Los primeros dos capítulos siguen la trama abierta en el anterior tomo, con Conan y Bêlit haciendo nuevas «amistades» (ya me entendéis) en la ciudad de Harakht, que ve en los extranjeros el detonante perfecto para que estallen los conflictos que ya había soterrados bajo sus murallas.
La historia que denominamos puente os sonará, pues ya pudimos disfrutarla en el octavo volumen de la colección, aunque con algunas diferencias. En el texto que sirve de epílogo, Roy Thomas explica el porqué de su inclusión en este volumen cuando su lugar original debía haber correspondido a Conan el Bárbaro #43, así que no os saltéis su artículo (que por otra parte siempre son de sumo interés para saber un poco más acerca de cómo se crearon los cómics y su contexto). Sea como fuere, tener en las páginas de Conan a la indómita Red Sonja siempre es un plus, aunque sea compartiendo una aventura que ya hemos leído. La diferencia más notable radica en que en esta ocasión la aventura se nos presenta a color, y no en B/N como se publicó en La espada salvaje de Conan. La otra, tampoco menor, es que una de las escenas fue redibujada de cero, con los consiguientes cambios en la composición de las viñetas. Si tenéis ambos volúmenes, no dudéis en comparar ambas versiones.
La segunda parte del tomo, si bien recupera la actualidad del momento, no nos devuelve a la dupla Bêlit-Conan, sino que aprovechando una obligada ausencia de Steve Buscema a los lápices (quien es sustituido por el no menos legendario Howard Chaykin y Ernie Chan), embarca al cimmerio en una «misión secundaria» a fin de proseguir luego el camino hacia Luxur. Aquí dejamos los parajes navales y volvemos a los valles y selvas de interior, retomando la estructura de encuentros fortuitos y damiselas que resultan no ser tales y ponen en apuros a nuestro héroe. Este rodeo da la posibilidad a Thomas a introducir culturas externas a la era Hyboria como la de los griegos clásicos y seguir explorando ideas relacionadas con el yuyu, prácticas de magia negra de origen africano que solemos relacionar con el vudú y que ya hemos visto en otras ocasiones a lo largo de la colección. Esta era perdida en el tiempo es un caldo perfecto para que el autor cocine tradiciones, mitos e inspiraciones históricas, templándolas bajo el acero de la espada del formidable cimmerio.
Panini Cómics incluye los números #76-82 de la serie original en este tomo número #14 de la Biblioteca Conan, lo que marca ya el ecuador de la saga de Bêlit, que presumiblemente concluirá en el tomo #17 de la colección.

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