Crepúsculo

Crepúsculo: Los dioses que nosotros creamos

CrepúsculoNo es que quiera seguir siendo joven… es que quiero vivir eternamente

 

Acostumbrados como estamos a tratar cada día con los problemas y las idas y venidas de los héroes encapuchados, viene bien de vez en cuando encontrarnos con pequeñas joyas apartadas de esta vorágine que, sencillamente, pretenden contar una historia. La colección Otros Mundos de DC generalmente nos trae aventuras en las que los autores juegan con los personajes clásicos como Batman, Superman y compañía al insertarlos en realidades alternativas. Sin embargo en esta ocasión nos encontramos con algo genuino que rechaza adoptar el recurso del personaje famoso bajo nuevas circunstancias para, directamente, plantear una historia en tres actos que lleva a la humanidad hacia el futuro y hacia la peor de las decadencias.

 

Cada uno de estos tres capítulos explora una faceta distinta de esta humanidad del futuro y, además, puede entenderse como una visión de lo que fue nuestra historia y cómo ésta está destinada a repetirse. Así, nuestra historia comienza con una humanidad que ha retrocedido a un punto en el que la diversidad genética se ha perdido y se encuentra atrapada entre el auge de la robótica y la proliferación de la experimentación con los clones y los híbridos entre especies. Esta urgencia como especie servirá de base para la aparición de nuevos fascismos especistas que traten de devolver al ser humano a la cúspide de la pirámide alimenticia y será el acicate para nuevas guerras en las que se corone como héroes a verdaderos monstruos. Unas guerras que no solucionarán el problema de la humanidad, pero que bajarán a sus competidores al mismo barro en que ésta se mueve.

 

El hombre se extendía por el espacio conocido como un virus inmortal

 

No hay tanta diferencia con nuestros primeros pasos como homo sapiens. Fueron precisamente nuestras guerras y nuestra mezcla con los neandertales las que ocasionaron nuestra proliferación y su ocaso. La constante búsqueda de Tommy Tomorrow de la inmortalidad en esta primera parte es la que, a la postre dará lugar a un crecimiento desbocado de la humanidad cuando, tratando de conseguir para sí la vida eterna, se la otorgue a todos los seres humanos, convirtiendo de paso a una de mujer en una suerte de diosa más allá de la comprensión humana.

 

Crepúsculo

Crepúsculo

 

Y así llegamos a la segunda parte, en la que una humanidad inmortal se reproduce sin control a la vez que adora a una diosa que no es más que una humana con poderes divinos. La ausencia de muerte sume a los humanos en una terrible espiral de decadencia y, una vez más, los hace vulnerables al estancamiento y el olvido. Es precisamente por eso que, tras mil años sin poder morir, los humanos olvidan lo que los define y comienzan a guerrear de nuevo en un vano intento por encontrar de nuevo el amparo de la muerte. El segundo acto de Crepúsculo es un crudo repaso a la relación de los hombres con los dioses que ellos mismos crearon. Los dioses como aspiración de algo más y como excusa para los actos de más pura depravación. Dioses que nos son presentados como algo falible y corrupto, amante de sus propios símbolos y alejados de la realidad.

 

Qué día tan majestuoso para borrar la memoria de todo ser vivo

 

Todo esto desemboca en un tercer capítulo que bien podría hablar de nuestro futuro e, incluso, de nuestro presente más cercano. El momento en el que los dioses nos abandonan a nuestra suerte y debemos dar cuenta por nuestros pecados no ante un ser superior y abstracto, sino ante el crudo reflejo que nos arroja el espejo cada mañana. La situación final que proponen Howard Chaykin y José Luis García-López enfrenta a la humanidad a un momento que definirá su futuro como especie. ¿Serán (seremos) capaces de sobrevivir a un mundo en el que finalmente seamos responsables de nuestros propios actos?

 

Crepúsculo

Crepúsculo

 

Otros Mundos nos trae esta vez una obra de profunda lectura filosófica. La edición de ECC, aparte de venir acompañada de algunos interesantes extras, agrupa en un único tomo de apenas quince euros una joya oculta que deberíais leer para poder reflexionar sobre los muchos temas que toca mientras deriva por géneros como el de la space opera. El dibujo de García-López, genial, la lleva a un momento cercano al pulp mientras que el guión de Chaykin la convierte en un automático clásico atemporal.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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