Si en el tomo anterior Panini Cómics tomó la determinación de agrupar toda la miniserie relacionada con el Reinado del Diablo y nos ofreció un aperitivo de la aventura protagonizada por Dientes de Sable, este volumen #12 nos da el resto de la misma de una sola tacada. Se acumulan las series y eventos y parece que no queda otra, aunque esto pueda cortar el ritmo de algunas cabeceras.
«Más bien el Consejo fallido«
No es el caso de la Patrulla-X del Capitán Krakoa, que aporta un doble capítulo al tomo. En el número anterior conocimos cómo nació el personaje, cuáles fueron las circunstancias de la muerte de Cíclope y aparición de su identidad «secreta» para poder seguir al frente de los héroes mutantes.
Ahora lo que tenemos es un poco acerca de esta nueva realidad de Scott y cómo afecta a su ego. Al mismo tiempo se descubre qué pasó con la pérdida de memoria del periodista Ben Ulrich y se abren nuevos frentes tanto en la guerra contra Orchis, como en la tirante esfera de poder krakoana. Gerry Duggan sigue tocando diferentes palos con la intención de que alguno funcione, pero de momento no logra que ninguno se asiente.
Pero es Dientes de Sable de Victor LaValle quien roba toda la atención de este tomo con la inclusión del resto de su aventura. Sorprende lo bien que se complementa su aventura con X Vidas / X Muertes de Lobezno en el sentido de poner a Charles Xavier en el punto de mira. En la obra de Benjamin Percy el ataque contra el patriarca mutante es directo, atenta contra su persona y su árbol genealógico; LaValle, en cambio, apuesta por atentar contra su reputación y sacar a relucir sus trapos sucios.
En esta primera fase post-Hickman, como bien venimos señalando, los diferentes equipos creativos muerden al Consejo Silencioso y la espinosa red que crearon para dar forma a Krakoa. Las mentes pensantes que dieron forma al sueño mutante se descubren como seres con pies de barro y yendo a por ellos el fin de la nación mutante estará más cerca.
En estas es donde se sitúa la aventura protagonizada por Dientes de Sable que, junto a un variopinto y raro grupo de mutantes, hará lo posible por escapar del foso. Si no sois fans del personaje su lectura es bastante intrascendente y el cómo su mente influye tanto en el subsuelo krakoano como para que cualquiera que entre al foso lo perciba igual que él… bueno, tenemos que aceptar que hay cosas que las hizo un mago.
El fuerte del guion de LaValle descansa en lo entretenido que resulta. Leonard Kirk propone unas composiciones más bien rutinarias, pero le da un gran dinamismo a las escenas. La acción puede pecar de inverosímil, pero siendo un proyecto menor, mientras cumpla su cometido de devolver al villano al terreno de juego y poner otra losa más sobre la cúpula krakoana, en la oficina mutante les va bien. Tanto como para prometer una segunda miniserie del personaje, que veremos próximamente también recopilada en Tribulaciones de X (suponemos).

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