Corto Maltés

Corto Maltés. El día antes: Corto Thunberg

Martin Quenehen y Bastien Vivès se apropian del célebre personaje creado por Hugo Pratt y trasladan su idiosincrasia a los modos de los primeros años del siglo XXI en una serie (El día antes es ya su tercera entrega) que capta sobremanera el espíritu del mítico aventurero y le pone frente a problemas y situaciones que trágicamente ya parecen irresolubles.

 

Antes debemos beber el kava

 

Después de Océano negro y La reina de Babilonia, Quenehen y Vivès llevan a Corto a recorrer algunas islas de un Pacífico que es territorio hostil, no solo por los acuciantes efectos del cambio climático, que sirven de telón de fondo de la aventura; sino por la influencia de las triadas y del propio gobierno chino, que ven en la tragedia una oportunidad para consolidar su poder en la zona.

 

Corto Maltés

 

Los autores tocan temas interesantes, de gran calado en la agenda mediática actual. No en vano China hace tiempo que no se esconde y compite con unos desnortados EEUU por ser la primera potencial mundial mientras Europa se mira el ombligo. Y los efectos del cambio climático no paramos de vivirlos en nuestras carnes. Temas de calado que, como ocurre con las performances de la activista Greta Thunberg, hacen mucho ruido pero tienen poco contenido. Y es una pena. Forman un paisaje muy interesante, pero la urgencia de la trama impide que se pueda desarrollar ninguno de los temas y de que los personajes anclados a dichos temas puedan desarrollarse. El día antes piensa más en la trama que en sus personajes, bastante planos y justificados únicamente por su utilidad en el argumento. ¿Es eso malo? No necesariamente. En este caso la aventura funciona con mucho dinamismo, apenas tiene tiempo para detenerse y hace que agotemos la lectura en un suspiro. Se disfruta de principio a fin. Ya si resiste una relectura es otra cuestión.

 

Se trata de una aproximación que sin traicionar el clasicismo de Hugo Pratt aporta un ritmo narrativo completamente actual, muy atractivo para el público neófito y más alejado de la tradición francobelga. En este sentido, el Corto Maltés de Quenehen y Vivès no es solo una reinterpretación y actualización de la obra de Pratt, sino que supone una estupenda puerta de entrada a la misma para quienes no la conozcan. Y dado el carisma que destila su personaje, el trasvase de esta encarnación a la clásica no es algo que haya que descartar en absoluto.

 

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