Reinado del Diablo

Tribulaciones de X #11: Un diamante y un preso a la fuga

Con el ánimo de no alargar tramas y (sobre todo) cruces con eventos más de lo imprescindible, Panini Cómics ha decidido que el tie-in de la Patrulla-X con el Reinado del Diablo se recoja íntegramente en las páginas de este Tribulaciones de X #11. Se da la circunstancia de que su publicación española también fue en en solo volumen para no entorpecer la cadencia de la serie principal. Así mismo, este nuevo tomo incluye un capítulo de La Patrulla-X y el debut de la miniserie dedicada a Dientes de Sable.

 

«Krakoa al fin tenía un infierno«

 

El capítulo dedicado a la Patrulla del Capitán Krakoa concreta el arqueo de cejas que hicimos en el anterior episodio. En él, Ben Ulrich no tenía ni idea de a qué se refería Cíclope cuando le decía que le ayudaría con el artículo que estaba escribiendo. Lejos de ser un olvido de Gerry Duggan, hay más miga respecto a ese artículo desaparecido, tanto como para que Scott también arquee la ceja… por si no tuviera suficientes preocupaciones, porque en este número descubrimos cómo se gestó el «nacimiento» del Capitán Krakoa.

 

Reinado del Diablo

 

El grueso del tomo, como decíamos, corresponde a la derivada mutante del Reinado del Diablo, que a su vez supone -ahora sí- la despedida del propio Duggan del entorno de los que hasta ahora han sido sus Merodeadores. Aunque más bien debemos hablar de Emma. Pues es la Reina Blanca la gran protagonista de esta aventura que la pondrá cara a cara con Kingpin. En los últimos capítulos de Merodeadores el guionista había dejado pistas acerca de las relaciones pasadas de estos dos personajes, unas relaciones que ahora salen a la luz.

 

Pocos autores han sabido retratar tan bien a Emma Frost como ha hecho Duggan hasta ahora (tanto en Merodeadores como en La Patrulla-X… o en Iron Man). Quizás -como señalamos siempre- Joss Whedon y Grant Morrison. Pero Frost es de esos personajes con los que es fácil caer en los estereotipos y no ver más allá de esa fachada que ella misma se impone como escudo.

 

Sea como fuere, nos alegramos enormemente de que los caminos de Emma y Gerry se cruzasen y lamentamos que su relación no haya durado más. Y es que, como dijimos en su día «Duggan ha empoderado a la mutante con un carácter y un sentido del humor realmente estimulantes«.

 

Y nos despedimos con la presentación de Victor Creed. Dientes de Sable fue el primer condenado al Foso por parte del Consejo Silencioso y ahora, de las letras de su tocayo Victor LaValle y de los dibujos de Leonard Kirk conocemos su lado de la historia.

 

Pedro Monje ya anticipa en el texto introductorio que estamos ante una miniserie de cinco entregas (y que tendrá secuela), así que vamos preparados para que las sorpresas se den una detrás de otra, pues no hay tiempo que perder. Y vaya si sorprende. Aunque hay más de golpes de efecto que de lógica argumental. Las líneas entre la fantasía y la realidad parece no existir y acabamos la lectura del primer capítulo más perdidos que al empezar.

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