Últimos días en el desierto

Últimos días en el desierto: Fallido misticismo

La visión de la figura de Jesucristo en el cine es variada y versátil, a lo largo de la historia de la cinematografía hemos tenido Jesucristos rockeros, Jesucristos tentados por el diablo, los hemos tenido más piadosos e incluso la visión gore de Mel Gibson. Hace ya dos años que presentaba Rodrigo García (hijo del mítico Gabriel García Márquez) en el Festival de Sundance Últimos días en el desierto, película que se centraba en el retiro espiritual del personaje bíblico y las apariciones de Satanás quién le tienta para que se aleje del camino de Dios y su irremediable destino. Ficciona el pasaje Rodrigo García añadiendo el encuentro del mesías con una familia y su convivencia.

 

Ewan McGregor

 

Lo que podría ser una película llena de magia, misticismo y espiritualidad teniendo en cuenta la nacionalidad del autor y su genética se transforma en un artificioso ejercicio de vacuas idas y venidas, un guión torpe de una pretenciosidad preocupante y un apartado visual que es, básicamente, un corta pega de El árbol de la vida con la que comparte director de fotografía. Y es que Rodrigo García se preocupa tanto en no sobreexplicar que al final no explica nada y todo se pierde en sus propias fórmulas y “estilo”.

 

Por otro lado, que sea Ewan McGregor quién haga de Jesucristo no ayuda a solventar esto porque, sí, es un actor muy versátil y que (cuando se le dirige bien) hace lo que le echen pero es bastante inverosímil verle interpretar al diablo y a Jesús a la vez y ver como tiene conversaciones consigo mismo en plano – contraplano y su caracterización no ayuda precisamente porque otro de los problemas de la obra es que pudiendo haber recurrido al completo y variado programa iconográfico que ofrece el mundo cristiano, reniega de ello por esa inexplicable necesidad de dar austeridad a su película (eso o que no había más dinero…).

 

En definitiva, Rodrigo García tira por la borda lo que podría haber sido el proyecto que lanzase su carrera porque lo que debería ser pequeño pero emocionalmente intachable, resulta soso y fruto de un minimalismo que quita todo el poderío de los textos evangélicos para acabar contando algo que no interesa a nadie y, lo peor de todo, que aburre mucho.

Acerca de Alex Manzano

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Cine, arte y tebeos. Amarás el musical sobre todas las cosas. John Cameron Mitchel es mi dios. Si quieres encontrarme, busca en mi habitación. Si no, en cualquier rincón de Madrid.

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