Mysterious Object at Noon

Mysterious Object at Noon: La belleza de lo extraño, lo hipnótico de lo abstracto

Describe el portal Filmaffinity Mysterious object at noon como “Una fábula onírica en blanco y negro, un objeto fílmico misterioso, entre la ficción y el documental“, me gusta esta cita, pero tampoco creo que esto se trate de “un objeto fílmico misterioso“, es más, creo que aquí no hay ninguna intención fílmica.

 

Mysterious Object at Noon

 

En 1965, la firma japonesa Sony lanzó al mercado norteamericano una unidad de vídeo portátil semiprofesiona denominada ‘Portakrap’, que ponía al alcance de todo el mundo la grabación de imágenes y su reproducción de manera electrónica. (…) En los años siguientes, tres sectores distintos se iniciaron en la técnica del vídeo. El primero fue el colectivo de ingenieros, realizadores de cine y artistas interesados en electrónica con una motivación profesional o personal. El segundo grupo estaba formado por artistas con un bagaje profesional en el campo de la música, el teatro, la danza y las artes plásticas, que veían en el vídeo una ampliación lógica de su trabajo artístico considerada prioritaria en aquel momento. El tercer grupo estaba compuesto por colectivos que perseguían el objetivo de documentar públicamente la realidad política y social, desmarcándose de forma deliberada de la televisión comercial“. (Christiane Fricke, 2001).

 

Aunque la “película” no esté grabada en vídeo, utilizo esta cita para introducir la idea de que no todo lo que está hecho con una cámara, cualquier imagen filmada, es cine. Quiero decir, desde comienzos del siglo XX, se empezaron a dar en el mundo del arte una serie de cambios en las formas y, más especialmente en las técnicas; así el vídeo se convierte en un nuevo medio, al igual que lo podían ser un lienzo o un bloque de granito, naciendo movimientos como el Fluxus, o apareciendo, polémicas, obras como Blow job o la incomprendida e, injustamente, masacrada Empire. Cuando uno critica esta clase de obras, no se da cuenta de que no están pensadas para ver de golpe y cómodamente sentado como quien disfruta de la última película de Martin Scorsese.

 

Mysterious Object at Noon es un extraño viaje por la Tailandia rural, donde el director plantea el comienzo de un cuento que diferentes personas anónimas irán completando, lo que en surrealismo se conocía como ‘Cadáver exquisito’.

 

Mysterious Object at Noon

 

La obra resulta misteriosamente hipnótica, digo misteriosamente porque no tiene nada, no sucede nada en toda la película. Solo vemos este viaje que se desarrolla con mucha calma y lentitud; sin embargo los testimonios de las diferentes personas entrevistadas atrapan, provocan una sensación bizarra e intimidante, su mirada está llena de dolor y humildad, lo que conmueve en exceso. Conforme avanza la historia, entiendes lo que supone para esta gente el poder inventar una historia, y es el poder alcanzar ese punto cultural común, ese punto de entendimiento que es el mito. Un mito que se ha ido creando generación tras generación y esa es, a mi modo de ver, la idea que intenta trasmitir Apitchapong, la construcción de una religión que acaba formando una sociedad; la capacidad de crear una historia, entre muchas culturas distintas, es lo que acaba uniendo a esta gente y es lo que acaba siendo la película.

 

El problema que puede tener la película es su ritmo, aunque tenga esa capacidad de atrapar, es muy lenta y puede cansar, pero esto no es algo negativo, de ahí mi discurso de los dos primeros párrafos, simplemente que el cine no es un medio para una obra como esta; al tener esa estructura circular, la película podría funcionar como pieza de museo porque se puede empezar a ver desde cualquier punto y solo ver un fragmento.

 

Es una muy curiosa experiencia, pero ojo, acérquense con cuidado a ella y si la tienen que dejar a medias, no se asusten, no es una película al uso y es comprensible; la cosa es quedarse con la idea de mito y, aunque sea un poquito, deleitarse con las poderosas imágenes que consigue Apitchapong y, permitiéndoseme, que me repita con los rostros y las miradas tailandesas.

Acerca de Alex Manzano

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Cine, arte y tebeos. Amarás el musical sobre todas las cosas. John Cameron Mitchel es mi dios. Si quieres encontrarme, busca en mi habitación. Si no, en cualquier rincón de Madrid.

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