Más allá del tiempo: A través de la cuarta dimensión

TitularMás allá del tiempo, escrita por Joel Rubin, guionista de El Diario de Noa y de Ghost, y ganador de un par de Oscar por estos trabajos, está basada en el libro de Audrey Niffenegger, The Time Traveler’s Wife, su primera novela y un éxito de ventas. Joel Rubin no tiene nada que vindicar, así que suponemos que se embarcó en este trabajo por amor al arte, tal y como el mismo comenta: «Lo leí incluso antes de que fuera publicado y quedé totalmente cautivado por su visión y la amplitud de su imaginación». Nunca es fácil llevar una novela al universo audiovisual y, casi nunca se hace de forma exitosa. Al lector de la novela original nunca (o casi nunca) le gustará la adaptación, sin embargo a aquella persona que vea el film de primeras tendrá más posibilidades de salir contento del cine. Esto ocurre con la película que nos toca comentar. Supongo que el lector no puede olvidarse del libro que ha leído, mas debe intentar hacerlo, ya que nunca la película tendrá tanta profundidad como un libro. Por otro lado, está la calidad propia del film sin compararlo con su gemelo literario. Lo que si consigue un film, normalmente, es ser más espectacular y tocar la fibra sensible, ya que una imagen acompañada por música es más poderosa, en ese sentido, que una frase, a mi modo de ver.

El hombre que ahora escribe sobre esta película no se ha leído el susodicho así que sólo podré hablar sobre el relato audiovisual y no sobre el novelesco. Pero para aquellos que se lo hayan leído, vayan al cine esperando ver otra cosa diferente, quizá así no se decepcionen tanto.

«Leí el libro cuando era solamente un manuscrito e inmediatamente pensé que había un concepto muy intrigante en él. No podía ser clasificado en un genero único…» Las palabras del productor Nick Wechsler, quien leyó el libro antes de publicarse, como su compañero Joel, nos introducen sobre lo que trata. A priori nos topamos con una historia de amor más. Y viéndola desde esta perspectiva, no es sino otra más del montón. Del montón porque hay muchísimas películas de este género, algunas con más o menos calidad. Dentro de este género hay híbridos, fusiones con comedia o con drama. La fusión dramática es la que nos encontramos aquí. Pero no es sólo amor lo que emerge del relato de Niffenegger y de Rubin. Los viajes en el tiempo hacen que nos topemos con un relato con toques de ciencia ficción, y esto es lo que hace diferente y profundamente interesante a la película. Ya que, si la vemos como una película romántica más, no destaca; pero sí lo hace, aunque no mucho más, si lo vemos como lo que es globalmente, un relato de amor-ciencia ficción. Tiene muchos parecidos con Ghost, aquella emotiva historia que tantos sentimientos desprendía.

TitularLa historia que nos cuentan trata sobre un hombre, Henry (Eric Bana) que padece un mal genético que le hace poder viajar en el tiempo, pero no a placer; sino sin ningún control, cosa que le hace aparecer desnudo en diferentes lugares cuando menos se lo espera. Estos saltos en el tiempo tienen un eje común: una mujer, Claire (Rachel McAdams), la cual se enamora de él desde el primer momento en el que le ve, siendo este mucho mayor que ella, en uno de sus viajes temporales. Juntos intentarán llevar una vida más o menos normal, aunque Claire poco a poco vaya desanimándose por la condición de su marido.

El proyecto se vinculó a grandes nombres como Bratt Pitt o Steven Spielberg. Finalmente recayó en el director Robert Schwentke, alemán nacido en la bella ciudad de Sttugart, de corta carrera filmográfica, cuyo trabajo más conocido es Plan de Vuelo: Desaparecida, con la de extraña faz, Jodie Foster y Sean Bean entre otros. En Más allá del tiempo muestra su talento para crear un relato bien estructurado que no aburre y con unos personajes cuya cualidad más sobresaliente es la ternura. La pareja protagonista es Eric Bana y Rachel McAdams, recientemente vista al lado de Jude Law y de Robert Downey Jr. en Sherlock Holmes, alias aventuras trepidantes en Londres. También apareció como protagonista en la ya nombrada El diario de Noa. Tengo que decir que en el remake del detective británico no me gustó demasiado, pero en esta otra, destaca sobre todo su dulce voz (al menos en la versión original) que dota de personalidad al personaje y la confiere de un aura de ternura con el que atrapa a Henry. Este está algo por debajo de su compañera de trabajo; le falta emotividad, y hace que pensemos que se vea mejor en papeles como en Troya o Black Hawk Derribado. Aun así hacen buena pareja, aunque es ella quien lleva el ritmo de la relación.

TitularLos viajes en el tiempo son el tronco central del film. La anomalía genética que sufre Henry, y que le hace viajar en el tiempo, está ligada a una persona, a un sentimiento. Esta, es el motor que hace avanzar la trama amorosa y, la trama (menos larga) científica en busca de una explicación.

Tiene momentos interesantes. La estructura de la película esta construida de tal forma que veamos como la vida de Henry es un caos antes de encontrarse finalmente con su amada, y una vez producido este encuentro, ella hace de asidero para Henry. En verdad, hay veces que necesitamos algo a lo que amarrarnos para poder seguir un rumbo fijo. A veces es el amor, otras la fe, y en otras ocasiones, la venganza es la que hace que podamos avanzar con paso firme, como bien sabe el amigo Tarantino.

Es curioso y atrayente, como superan las situaciones dadas a causa de los viajes temporales. Esto es lo que hace diferente a este relato. Junto con unos personajes fácilmente amables y tiernos, hace que estemos ante un bello film, que sin ser una obra magna digna de verse por dioses, sí lo pueden ver los simples humanos. Otra vez, una película americana del montón supera a todas las españolas del pasado año (menos a dos).

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