Robert Schwentke: «En ‘El Capitán’ hay una manipulación que permite poner al espectador del lado del nazi»

El pasado junio, el director Robert Schwentke presentaba dentro del Festival de Cine Alemán, su último trabajo El capitán (sección oficial San Sebastián 2017). Con él pudimos hablar de la fotografía de su película, sus referentes o del tabú que todavía supone un tema como Hitler.

 

 

Pregunta: ¿Por qué decides regresar a Alemania después de realizar tantos blockbusters en Estados Unidos?
Respuesta:
No puedo decir que haya vuelto a Europa porque nunca me fui, al menos culturalmente. Es cierto que he hecho muchas películas en Estados Unidos pero llevo doce años queriendo hacer esta película y me ha venido muy bien toda la experiencia rodando en América tanto a nivel personal como profesional. Quiero seguir haciendo taquillazos, pero también cine en Europa.

Si ves mi filmografía verás que he tocado todo: thrillers, comedias románticas… con esta película intento no encasillarme de cara a la industria americana. Mis gustos son muy variados y de hecho mi próxima película en Estados Unidos puede ser un taquillazo pero prefiero que sea una película independiente.

 

P: ¿Prefieres el modelo de autores europeos o el formato Sundance?
R:
Hay que tener en cuenta que yo crecí con el cine de autor europeo y hasta los 18 no pude ver una película de Steven Spielberg. Me inspiraron mucho autores como ARobert Altman o Paul Schrader, pero tampoco creo que pueda responder a esa pregunta porque creo que son dos formas muy diferentes de exhibirse, los festivales europeos funcionan de una forma muy diferente a los americanos y es más fácil acercarse al modelo Sundance en una industria como la americana.

 

P: ¿Cómo te interesaste por esta historia?
R:
Buscaba una forma de hablar sobre la Segunda Guerra Mundial, pero de una forma diferente a las películas que se han hecho ya sobre el nazismo y todos los clichés que han instalado en el cine alemán al tratar este tema. Buscaba hablar desde los propios criminales y no de la primera línea, buscaba la séptima u octava y no sobre ideologías, quería explorar las circunstancias de la propia guerra.

Me topé con muchas historias, todas horribles y esta es una de las más suaves de contar… me permitía muy bien contar toda la estructura del nacional socialismo. En Alemania todavía sobrevive el mito de que había soldados limpios de ideología que fueron manipulados ideológicamente y quería hablar de ello de forma implícita.

 

 

P: Respecto al punto de vista, da la sensación de que pasa de tener un mensaje antibelicista a hablar de la parte más cruel y asquerosa del ser humano.
R:
Es la película que queríamos contar, sí. Porque así se consigue empatizar con el personaje y entender porque reacciona así durante la segunda parte. Es una manipulación que nos permite poner al espectador del lado del nazi.

 

P: Hay un momento de la película en el que interrumpes la narración para mostrar el estado actual del campo de concentración, esto puede asociarse al cine europeo actual porque desarrolla un personaje, muestra la acción y terminando con la perpetuación de la maldad.
R:
Es muy importante la ruptura que genera esa escena en color porque busco que el espectador crea que la película termina ahí porque después de eso llega la verdadera síntesis cuando vemos la líbido del personaje, algo que forma parte del fascismo (algo que mostraron Pier Paolo Pasolini y Luchino Visconti). Él no deja de ser una persona joven y tiene ciertos impulsos.

 

P: Pasando al tema de la fotografía, ¿por qué blanco y negro? ¿Por qué hay tanta limpieza pese a la oscuridad de la historia? ¿Cuáles son tus referentes?
R:
El blanco y negro lo utilizo para rebajar el nivel de violencia, en color sería insoportable. Para comprender la historia hay que saber apartar la mirada de la sangre y por eso en mi película hay tantos elementos abstractos. Además de un gran archivo de fotografías, también utilizamos grabados que por su naturaleza reflejan muy bien la violencia de la guerra, de hecho, lo prefiero antes que un archivo real.

Me gusta mucho lo grotesco, por ello soy admirador de películas como La caza de Carlos Saura, el cine de Luis García Berlanga o la obra de Álex de la Iglesia. El tema de la picaresca me parece muy interesante también y es algo que sólo tenéis en España y, hasta cierto punto, aparece en mi película.

 

P: ¿Qué opinas que en las escuelas en España el tema de Franco sea todavía tabú?
R:
Esta película ha tenido muchos detractores que intentaron privarme de subvenciones porque rompe con tabúes que todavía existen en nuestro país. Mi película hace memoria histórica, pero de una forma que nunca se ha hecho y eso es algo que han visto defensores y detractores. Para los detractores había irresponsabilidad moral y los defensores veían la necesidad de que se estrenase.

 

 

Acerca de Alex Manzano

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Cine, arte y tebeos. Amarás el musical sobre todas las cosas. John Cameron Mitchel es mi dios. Si quieres encontrarme, busca en mi habitación. Si no, en cualquier rincón de Madrid.

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