Gente en Sitios

Gente en sitios: El discurso sin límites de Cavestany

¿Es el posthumor un género? ¿O es solo una necesidad formal para llamar la atención de un espectador cansado de los gags más comunes? ¿Es, quizá, una consecuencia de la malsana situación social, de la pena que llevamos, de toda esa sangre que nos chupan las administraciones…? ¿Qué es Gente en sitios aparte de ser gente en sitios?

 

Voy a intentar contestar a esa pregunta desde mi mera posición como espectador:

 

1. Gente en sitios es un recorrido por varias situaciones tragicómicas con gente de hoy a la que le ocurren cosas absurdas que luego si lo piensas no son más absurdas que un líder político contestando a una pregunta: «La primera ya tal…«

 

2. Es la quinta película de un tipo llamado Juan Cavestany que el gran público conocerá por El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo (una comedia reivindicable, la cara B del musical Hoy no me puedo levantar) y el público más indie reconocerá por ser el autor (con todas las letras AUTOR) de esa maravillosa rareza titulada El Señor que apenas tuvo recorrido comercial.

 

Gente en Sitios

 

3. Gente en sitios es una película coral por necesidad. Cavestany llamó a todos los actores, algunos de ellos amigos y otros sólo conocidos, para rodar en un lugar cutre, el que se terciara, con una cámara de mano. Sin presupuesto y sin más ambición que hacer un relato que recorriera todas las sensaciones posibles a través de la diversidad del casting (el mejor de este año probablemente) el director consigue que el espectador pase de la pena, al terror, a la risa, a la vergüenza ajena, a la preocupación, a la indignación, a la ternura…

 

4. Esta obra de profundo contenido y forma irrisoria es pura poesía. Es pura humanidad. Ridícula y ambiciosa al mismo tiempo. Surrealista. Brillante. Desde un Eduard Fernández atónito por su propia torpeza hasta la Maribel Verdú más ordinaria (en el sentido de lo aburrido y habitual no en el de lo basto y vulgar) que se haya visto. Gente en sitios es nuestra postal de navidad. Nuestra Love Actually. ¿Somos los españoles como los tipos que aparecen en el anuncio de Campofrío? No, somos como la gente en sitios que parece en Gente en sitios.

 

5. Es un discurso político y social. Y la secuencia en el taxi con Juan Carlos Monedero, ese politólogo y profesor que habla de lo detestables que somos como animales, es la idea que subyace en toda la película. Somos rastreros, supervivientes sin ética, cobardes y pocas veces buenos. Y eso se demuestra mires donde mires.

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