Man: «En el cómic de superhéroes hay a veces unos mensajes morales que son para preocuparse»

Millenium: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolinaLa buena acogida de la adaptación al cómic de Los hombres que no amaban a las mujeres no ha hecho sino aumentar el interés por esta segunda entrega de la trilogía, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Josep Homs dibujante de la primera parte deja sus lápices a Man, otro autor catalán que se adapta de maravilla al tono que requiere la historia. Junto a Sylvain Runberg en el guion, ahonda en la figura de Lisbeth Salander en esta novela negra venida de la fría Suecia. Hablamos con Man acerca del proceso de trabajo, la evolución de la serie y el tratamiento que se da a las mujeres y a las relaciones sentimentales en expresiones culturales como el cómic y el cine.

 

Pregunta: ¿Hasta qué punto el estilo de Josep Homs en la primera parte te ha servido de referencia en la definición de los personajes? ¿O has tenido libertad para desarrollar tu propio estilo y tu visión de esos personajes?
Respuesta:
Esa fue la parte más complicada, porque claro, me llamaron conociendo mi estilo pero se partía del trabajo de Homs, y yo tenía que ser fiel a las dos cosas: a mi estilo y al trabajo de Homs. Encontrar el punto medio fue muy complicado al principio. Recuerdo que los editores eran muy puntillosos hasta el punto de «en esta viñeta Mikäel tiene la cara demasiado cuadrada, en esta el pelo así, en esta no se qué…» era una locura. Hasta que Homs se puso por medio –aparte de dibujante es director artístico de la serie– e hizo prevalecer el sentido común diciendo que yo no podía trabajar así, que tenía que poner también un poco mi estilo y sentirme cómodo.

 

P: ¿Cómo ha sido la dinámica de trabajo a la hora de trasladar el guion a las viñetas? ¿Habéis hablado mucho o te has regido a las indicaciones que te daban?
R:
No hemos podido hablar demasiado, básicamente porque es todo muy rápido, tenemos muy poco tiempo. Ahora estoy empezando con el número seis y la dinámica es que Sylvain (Runberg) me pasa el guion, yo hago un story, se lo paso a Sylvain, al editor y a Homs y cuando me dan el ok –que suele ser rápido–, empiezo con eso. No hablamos demasiado. Es una mezcla de falta de tiempo y un poco de libertad. Supongo que Homs tampoco quiere estar encima mía.

 

P: ¿Cómo son los guiones que te llegan? ¿Está todo muy definido por escenas o te dejan libertad a la hora de componer cada una de las secuencias?
R:
Sylvain en eso es bastante claro. No define en demasía, pero sí que deja clara cada viñeta, un poco lo que pasa, el dramatismo, incluso a veces se mete dentro de los planos –aquí se le puede hacer caso o no, pero los suele marcar–. Es un guionista muy profesional y muy trabajador, te pasa la página y te pasa la documentación de todo lo que aparece en la página. Deja el trabajo bastante mascadito. Pero no hasta el punto de quitarte la diversión de poder crear y poder jugar un poquito. Es el punto justo.

 

P: ¿Habías visto las películas o te habías leído la novela en que se basa esta segunda parte?
R:
Yo ya había visto las películas suecas, y también la de David Fincher. Cuando me dieron la oportunidad de hacer la adaptación del segundo libro lo empecé a leer, pero tuve que dejarlo porque era un poco complicado, tenía el recuerdo de las películas, me estaba leyendo el guion y al leerme también el libro en mi cabeza había una mezcla de escenas. Porque claro, cada una de las versiones cambia un poquito y al final ya no sabía si tenía parte de la película, del libro o del propio cómic. Era una locura. Lo tuve que dejar. Cuando acabe la adaptación supongo que me los leeré.

 

P: Me dio esa sensación con la primera parte y me ha vuelto a pasar leyendo el segundo volumen, al final son versiones complementarias al original. Cada una aporta una cosa nueva a ese imaginario, a esa historia. No sucede como en otras adaptaciones que ves que se pisan unas a otras, en las que al final decides quedarte con una y no con otra… con Millenium, tanto el cine como el cómic intentan ser fieles, honestos, pero al mismo tiempo aportan cosas que enriquecen mucho la narración.
R:
Totalmente de acuerdo. Yo creo que ese es el punto. Incluso conozco gente que prefiere las adaptaciones al cine. Por ejemplo en el segundo número me han dicho que el libro es un poco pesado, hay mucha paja y creo que en el cómic también lo ha solucionado Sylvain. Lo liman un poquito, y lo que tú dices, yo creo que aportan algo. Además con lo de la documentación no he mirado nada de las películas porque no quería caer en el punto de hacer a nadie demasiado parecido, poner la misma ropa, las mismas situaciones, los mismos lugares… Justamente para eso, para que no se solape. A lo mejor en algún momento como un guiño sí, pero no quería que nadie recordara la película cuando estuviera leyendo el cómic.

 

Millenium: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

 

P: Por otra parte, me resulta muy interesante la diferencia de tono que se establece entre una historia y otra. Ya por la propia temática en sí, pero como historias independientes tanto la ilustrada por Homs como esta funcionan bastante bien.
R:
Sí. Incluso ahora sé que estaban mirando de hacer la cuarta novela porque creo que (Stieg) Larsson tenía más una idea de hacer unos personajes que fueran viviendo historias, un poco como lo de las series. Ahora estamos viendo la serie de Sherlock Holmes, y supongo que un poco como eso, que son minipelículas con personajes que se repiten, pero que básicamente son independientes. A mí además es algo que me gusta, creo que es un formato muy interesante.

 

P: He entendido que estabas trabajando ya en lo que era la tercera parte de la novela gráfica, ¿no?
R:
Sí, estoy trabajando. Homs tiene que acabar ya mismo el volumen quinto, que sería la primera parte de la adaptación del tercer libro y yo estoy empezando el sexto cómic que sería el final ya.

 

P: Vamos, lo dibujáis entre los dos.
R:
Claro, aquí editado por Planeta será un tomo en el que estaremos los dos. En el resto de ediciones son dos tomos separados.

 

P: Entrando en la historia en sí, igual que en la primera parte había un protagonismo muy compartido entre Mikäel y Lisbeth, aquí me da la sensación de que ella ya, por fin, se rebela como auténtica protagonista de la historia.
R:
Sí, yo creo que el personaje de Lisbeth tiene una fuerza que aunque tenga poco protagonismo destaca entre todo. Para mí gráficamente aunque en una página solo aparezca en una viñeta ella y en cinco Mikäel, la protagonista es ella. Pero es por algo también visual, es un personaje impresionante. Y Mika para mí es un poco más mediocre, dentro de que también es interesante, pero ella es un bombón. Es una pasada. Pero sí, a nivel narrativo y a nivel de historia sí que creo que está ella cobrando protagonismo. Y en el tercero como está el tema del juicio y todo el punto este, también tiene mucho protagonismo. Pero lo que me hubiera gustado saber es cuál era el plan futuro que tenía Larsson para Lisbeth y Mika.

 

P: Personajes como Lisbeth, muy carismáticos, con mucha presencia, que aunque no estén, lo que tú dices, están presentes en las viñetas, e incluso en las películas, aunque no esté presente en pantalla, siempre se nota su presencia, son fantásticos. Pero tengo la impresión de que hay una carencia de personajes femeninos así, poderosos por así decirlo, en el cómic, en el cine… No sé si tú también eres de esa opinión o cómo lo ves.
R: Uno de los puntos fuertes que tiene Larsson son las mujeres que salen. Todas las mujeres que salen son fuertes. Tanto Erika como Lisbeth, como cualquier personaje femenino es muy fuerte, complicada y no cae en estereotipos. Sí que es verdad que en general, ya sean novelas, películas, lo que sea, estamos faltos de esos personajes, de mujeres tan fuertes, carismáticas y complicadas a la vez.

Una de las cosas que más me han gustado de este Millenium es no los personajes femeninos en sí, sino la relación humana que tienen los personajes, que es un poco como es en Suecia. Tienen una cultura y un desarrollo social muy interesante. La relación entre Mika y Erika me parece muy potente. Después de todo el tiempo que llevamos disfrutando de literatura, de cine y demás, la relación entre Mika y Erika es una cosa que me sorprende y no creo que se haya hecho demasiado. Es muy real, muy humana. Una relación en que ella tiene su marido, pero él es su amante y lo llevan muy bien. Es un tipo de elaboración de personajes y de relaciones humanas que yo creo que no está nada vista.

 

P: Te pregunto porque por ejemplo hace un par de meses salió la noticia de que en Marvel Thor iba a ser una mujer y se armó un revuelo enorme «¡Oh, una mujer protagonista en un cómic de superhéroes!». Es triste, pero parece que no está normalizado todavía. Y que no puede haber paridad en ese sentido con los personajes.
R:
Sí. Yo creo que tendría que madurar todo en general, no solo lo de los personajes femeninos, sino ahora extrapolándolo a lo mejor a los superhéroes, una relación de amantes con la mujer y el marido y todo está tranquilo en un mundo de superhéroes o algo así. Sería más censurable incluso que cualquier cosa pornográfica. Yo creo que hay que cambiar la moral, tiene que ser un poco más relajado todo. Que no haya tanto estereotipo. Porque con los estereotipos la mujer tiene la mayor carga de como tiene que ser, como tiene que dejar de ser, como deja de ser moralmente aceptada una mujer fuerte, con una sexualidad fuerte. Aún sigue habiendo estereotipos de esos, no solo en el cómic. En todas partes. Por ejemplo el estereotipo ese de que una mujer sexualmente activa o muy echada para delante es una zorra. Y un tío es un triunfador. Esa idiotez aún está metida en nuestro subconsciente. Aunque creamos que no, que hemos evolucionado mucho, eso aún está ahí. Y estaría bien que en los cómics intentaran cambiarlo. En los cómics y en cualquier sitio, sobre todo en la realidad. Pero que se reflejara en los cómics quizás ayudaría a que la gente lo normalizara dentro de sus cabezas. Porque es verdad, sobre todo en el cómic de superhéroes, hay a veces unos mensajes morales que ¡hostia! Es para preocuparse.

 

P: El cómic, el cine… tienen que ser medios que den un paso adelante en ese sentido porque al final los ven muchos niños, muchos jóvenes… al final es una cuestión de educación. Si quieres normalizar tienes que educar primero.
R:
Hace poco leí un libro que hablaba sobre la realidad y decía que vivimos en una realidad que es inventada. En la TV, ya sea por anuncios, por todo, nos dicen qué es la realidad. Entonces nosotros lo vemos como normal a través de lo que nos dicen que es normal. ¿Qué es una relación? Una relación es así, así y así. Nosotros intentamos vivir tal y como nosotros creemos que es, pero por lo que vemos en TV. Entonces claro, hasta que no cambien un poquito los medios… porque al final es que es la educación. La educación, aunque sea una pena, es de la TV. La TV, el cine, las noticias, todo. Tendría que haber algo que fuera en contra de eso, que pusiera otras fórmulas porque yo creo que la gente quiere cambiar y creo que el fin del ser humano es mejorar. Cuando la gente recibe esos tipo de estímulos reacciona y los sigue, porque en sí la gente es inteligente. Lo que pasa es que estamos un poco atontados. Y yo sí que creo en lo que decía Alan Moore, hacer un cómic, cualquier cosa –aunque el cómic aquí no tenga el peso que la literatura–, tiene la responsabilidad de hacer algo que pueda, a lo mejor no educar, pero sí hay algo de responsabilidad. No puedes decir cualquier cosa y quedarte tan ancho. Educar me da un poco miedo decirlo, porque tampoco creo que seamos educadores, pero sí creo que en cierto punto podemos ayudar a cambiar la visión de las cosas. Al menos no poner otra piedra en dogmas que son muy negativos.

 

P: Enlazando con el comentario sobre que el cómic no tiene tanto peso aquí, me gustaría saber tú opinión, ya que has publicado también en Francia, acerca de la diferencia que se percibe en cuanto al apoyo y la difusión que tiene el cómic en ambos países, si es tan grande.
R:
Sí, creo que es totalmente real. Lo que se ve es lo que hay. Aquí no se considera cultura. Tengo comprobado que en el mercado francobelga es cultura. En EEUU a lo mejor creo que es más entretenimiento, se tiene más respeto que aquí, pero por la vertiente del entretenimiento. Pero en Francia, Bélgica y todo este mercado, lo tienen como algo cultural. Igual podrían valorar un poco más al autor, sobre todo las editoriales, pero claro, aquí también está el punto de que las editorial españolas la mayoría de veces cuando publican a un autor español es como si le estuvieran haciendo un favor. Partiendo de ese punto ya vamos mal. Allí, ya te digo, podría ser mejor la relación, pero saben que tú eres el creador. Bueno, es que básicamente ellos viven del trabajo de los dibujantes y guionistas de cómics.

Después el público tú lo notas, el respeto con el que te vienen a pedir un autógrafo. Cuando allí te vienen a pedir un autógrafo si tienen tres álbumes tuyos hacen tres veces la cola, porque tú te mereces que las hagan. Aquí yo no lo he visto tanto. A lo mejor es educación. No sé hasta que punto eso es educación o no. Pero vamos, retomando la pregunta, sí que creo que hay diferencia.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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