Natasha Yarovenko: «Me gusta ser actriz porque quiero vivir muchas vidas»

 

Natasha YarovenkoLa actriz ucraniana, afincada en Barcelona desde hace diez años, da su salto definitivo de la mano del director Julio Medem y su última película, Habitación en Roma. Tras su exitoso paso por el festival de Málaga y ya en las salas de toda España, Natasha nos habla acerca del trabajo con el director y nos desvela alguna de las claves del film.

P: ¿Nos puedes hablar un poco de la película?
R: Pues es una película muy romántica, muy bonita, con sus puntos de comedia y de tragedia, como es la vida ¿no? Es una historia de dos mujeres, de dos personas, pero en este caso de dos mujeres que sienten una fuerte atracción y en un tiempo muy corto se dejan llevar y esta atracción se convierte en un amor muy profundo y de una de las experiencias más bonitas, yo creo que la experiencia más grande que han tenido en sus vidas. Y a partir de este momento pues, lo tienen marcado.

P: ¿Cómo surgió esta oportunidad de trabajar con Julio Medem?
R: Pues me llamó Julio y me preguntó si quería venir a un casting. Yo claramente pues no me esperaba esta llamada, y para todos los actores de este país y de fuera es un sueño trabajar con Julio Medem porque todos sus personajes son muy interesantes para interpretar. Tienen un conflicto, son muy profundos, muy complejos… siempre es un regalo para un actor hacer un papel así. Y me mandó como 20 páginas en inglés por la noche y me dijo: «bueno, podemos hacer la prueba dentro de 3 días o mañana«. Y yo dije: «mañana«, porque quería llegar fresca al casting y – o sea, los nervios crean bloqueos y no quería esperar 3 días a venir así – entonces cuando llegué pasó algo mágico, porque estuvieron Julio y Elena y empezamos a hablar… y de verdad, estuvimos hablando como una hora, una hora y media, que de repente hablamos de nuestras vidas y llegamos a un punto que realmente parecía que nos conocíamos de toda la vida. Y luego Julio dijo: «bueno, hacemos la prueba ¿no?» Entonces hicimos estas 20 páginas del tirón, de alguna manera la cosa fluyó… Elena es una gran compañera desde el primer momento hasta el último, y en el mismo casting me dijo que si lo quería hacer yo pues le encantaría. Yo me quedé en un estado de shock y Julio con Elena saltaron de alegría y tal porque se ve que estaban buscando desde hace tiempo la actriz. Cuando luego iba a casa pensaba: «¡Uf!, estoy muy feliz de conocer a estas personas tan maravillosas pero ahora hay que trabajar mucho» y sabía que para mí iba a ser un reto.

P: ¿Qué supone trabajar con un director como Medem?
R: Pues eso supone un reto (risas). Mucha responsabilidad. Soy una persona muy responsable y muy trabajadora… trabajé muchísimo para esta película. He hecho algunos capítulos de alguna series, he hecho en una serie una temporada entera y sí, TV-movies también, pero hice también dos películas con papeles importantes. Lo que pasa es que eran películas de muy bajo presupuesto y no tenían esta repercusión como trabajar con Julio Medem.

Natasha YarovenkoP: ¿Cómo fue la preparación del personaje?
R:
El personaje que escribe Julio es impresionante, es muy difícil de interpretar… trabajamos mucho en el pasado del personaje. Julio exigía que sacáramos nuestras historias, bueno del personaje quiero decir, que nos inspiremos y que las inventemos y que creemos el personaje nosotras mismas. Él nos iba a guiar pero quien lo iba a hacer éramos nosotras. Y para mí fue un trabajo muy bonito, realmente fue muy enriquecedor este trabajo porque también Julio pidió escribirlo y yo no tenía mucha experiencia… me daba corte escribir para Julio porque escribe muy bien y eso. «Julio, como te voy a escribir a ti historias«. Él dijo: «No, no, que tú lo podrás hacer muy bien«. Me dio mucha confianza, mucha seguridad, de alguna manera pude superar este miedo y de repente me inspiré y escribí muchísimo y a partir de estas escrituras Julio las trabajó y puso muchas cosas en el guión – que para mí es un honor claramente – y a la hora de rodar pues fue ya… después de trabajar tanto el pasado pues a la hora de rodar fue vivirlo.

P: Ha sido un rodaje bastante complicado ¿no? sólo dos personajes, tenéis que hablar varios idiomas…
R: Sí. El rodaje ha sido muy intenso, muy difícil, pero a la vez pues no sé, a la vez nuestros personajes iban abriendo su alma. Esto de alguna manera me liberó – Julio es psiquiatra ¿lo sabéis, no? es médico – Entonces, de alguna manera consigue sacar lo mejor de ti. Consigue con pocas palabras indicarte lo que quiere exactamente. Interpretar para él fue la mejor experiencia de mi vida profesional y trabajar con Elena fue fantástico. Porque tenía una gran compañera a mi lado que me ayudaba, que me apoyaba… la situación nos unía mucho porque no era un hombre y una mujer. Éramos dos chicas ahí, pues haciéndolo todo, con todas las emociones, sensaciones… mucha responsabilidad, la marca aquí, la luz allí, el inglés… todo era muy difícil, pero a la hora de la acción conseguíamos meternos ahí y vivirlo. Eso es por lo que me gusta ser actriz, porque quiero vivir muchas vidas. Y cuanto más difíciles mejor.

P: En cuanto a la desnudez y el sexo de la película, se ha llegado a decir incluso que es «porno de autor», pero uno ve la película y se da cuenta de que realmente no es lo importante, queda como en un segundo plano, lo que importa son las historias, la vida de esas dos chicas y como se enamoran…
R: Yo creo que las personas que piensan que es una película de calentura se equivocan mucho, porque es una historia de amor… el gran amor. Que puede pasar no solo a dos chicas, sino a cualquiera, y nunca sabes cuando. Y en la vida real por límites sociales, por los tabús, por religión, educación, muchas cosas… pues muchas veces dejamos pasar la oportunidad y esta es la esencia de la película. Que estas chicas aunque les cueste – sobre todo a mi personaje – pues consiguen este amor tan profundo, tan bonito. Y si una persona es capaz de sentirlo nunca pensará, nunca le parecerá esta película pues sobre sexo… el sexo, la desnudez es una cosa muy natural en esta película.

Natasha YarovenkoP: ¿Cómo te has enfrentado al visionado de la película?
R:
A la mayoría de los actores nos cuesta vernos. Es muy difícil porque es como oír tu voz, que no la reconoces. Te suena muy raro. Pues, verte, además en un personaje que no eres tú, el cerebro no lo acepta. Tú te ves y sabes que eres tú pero que no eres tú. Es muy difícil tener una percepción objetiva… yo confiaba completamente en Julio. O sea, si Julio decía que estaba muy bien yo estaba muy tranquila. A pesar de que nosotras siempre tenemos las inseguridades «no, lo podría haber hecho mejor» o «déjame una más«, estamos siempre ahí buscando el mejor momento. La única opinión que era importante para mí era la opinión de Julio. Entonces como yo veía a Julio muy contento, yo estaba muy contenta y muy tranquila.

P: ¿Ha cambiado mucho la imagen de la que tenías mientras la estabas rodando?
R: Cuando vi la película me sorprendió la ligereza de la película porque hemos rodado también más cosas que no están en la película que eran monólogos muy dramáticos y esas escenas no están ahora. Yo pienso que es mejor para la película que no estén porque le dan más dinámica y también más ligereza y más misterio porque no se desvelan todas las cosas.

P: ¿Qué te pareció la película al verla?
R: Yo vi la película como una cosa en el aire, como una nube muy ligera, muy sutil, muy sensible, que si la tocas se te deshace porque en cualquier momento de esta película se podría deshacer. Estás todo el tiempo pensando «que no, que no se vaya, que a ver lo que sienten«… Yo sentí esto, sentí que es una película muy ligera, muy romántica, todo muy sutil, llena de sensibilidad, muy bonito. Me gustó mucho. A pesar de que me cuesta verme; pero pude sentir, pude emocionarme, lloré y al final pues… eso fue en Málaga, al final fue un momento mágico cuando el público se levantó y nos aplaudió durante 10 ó 15 minutos sin parar.

P: Y ya brevemente para acabar. ¿Cómo termina una chica que estudia filología haciendo cine?
R: ¡Uf!, esto es como una película, ¿tenemos tiempo? (risas). Me encontró un fotógrafo paseando por la calle, mirando como es Barcelona – porque vivo ahí. Me encontró un fotógrafo y me invitó a un concurso de modelos al día siguiente. Fui al día siguiente al concurso este y lo gané. Entonces ya me parecía que España ya me estaba aceptando (risas), me iba abriendo las puertas, me sentía muy ilusionada en este país y poco a poco pues iba conociendo gente, iba trabajando y tal hasta que pues salía una entrevista mía en El País Semanal con Lydia Delgado, la diseñadora de moda y me llamó una directora de cine, Lidia Zimmermann que estaba buscando una chica del este para protagonizar su TV-movie. Yo no quería ir porque ya repito y repito que soy muy pudorosa y las cámaras me dan miedo, o me daban miedo. Entonces al final pues mis amigos me empujaron para ir al casting. Fui a este casting, me dieron el papel y cuando empecé a rodar me di cuenta que esta es mi pasión y que esta es la única manera para mí de ser feliz.

 

 

Fotos: PABLO ORIHUEL

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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