Jumbo Max #4

Jumbo Max #3-4: Genialidad en los bajos fondos

Jumbo Max #3«Has hecho un trabajo estupendo… Y eres muy buen tío«

 

Casi puedo oír el retintín en las palabras que preceden a este párrafo. Ese halago que no es tal, que esconde un gigantesco desprecio de quien se cree más listo, más preparado, más pillo. Pocas cosas odio más que ese tono condescendiente/paternalista de quien viene a decirte, entre líneas, ‘ya verás como de ésta (que te estoy haciendo ahora) aprendes a no ser tan majo‘. Y es que eso mismo es lo que vemos en estos dos nuevos tomos del manga de Tsutomu Takahashi que está publicando Norma en España. Tateo peca de ser demasiado bueno en un mundo de truhanes y es dado de lado en cuanto la policía comienza a asomar las narices cerca del laboratorio desde el que ha obrado su magia ereccionadora. No sólo por quienes ya sabíamos que estaban jugando con él y con su habilidad, sino también otros jugadores que comienzan a revelarse ahora como otras partes interesadas en la aparente inocencia del afable gordinflas con conocimientos farmacéuticos.

 

Así, en Jumbo Max #3 nos encontramos con un Tateo abandonado a su suerte y con la policía tras su pista mientras que a sus antiguos aliados no les va mucho mejor al haber pecado de avariciosos y haberse asociado con gente aún más peligrosa y experimentada en los bajos fondos de la sociedad nipona. Comenzará aquí (y sigue en Jumbo Max #4) un viaje del protagonista no sólo para recuperar lo que es suyo, sino para, cual Conde de Montecristo, vengarse de quienes lo agraviaron y tomaron su bondad por idiotez y su ingenuidad por una carta blanca para abusar de él. La serie de Takahashi da, de pronto, un giro que no nos esperábamos y se pone cada vez más interesante al tiempo que nos enteramos de que en su país de origen la trama ya se extiende a lo largo de ¡quince volúmenes!

 

«Nos guste o no, todos los seres humanos somos esclavos del sexo«

 

Y es que hay una cosa que es bien cierta. Un Japón que se vende al exterior como ordenado, serio, limpio y responsable provoca el doble de atención cuando nos muestra su cara menos amable, la sucia y truculenta que hemos visto en mangas como los de Shun Umezawa, la triste y desesperanzada de los de Inio Asano o la violenta y retorcida de Junji Ito. Es fascinante observar como, debajo de aquella aparente pulcritud, un mundo que no se diferencia tanto del que podemos ver en cualquier país occidental en sus bajos fondos corre de forma paralela. Y en medio de tanta arista cortante, tanta mediocridad y tanto desengaño, mola infinito ver como un hombre de a pie se levanta para exclamar que no, que no va a permitir que toda esta mugre le pase por encima y lo ahogue. Las alianzas y las enemistades que surgen entre estos dos nuevos volúmenes tienen, por otra parte, pinta de ir a ser esenciales en la trama que se nos viene encima y son tejidas con tal maestría por el mangaka que resultan naturales. Es casi como si nos estuviera relatando episodios de su propia vida…

 

Jumbo Max #4

Jumbo Max #4

 

Jumbo Max, como ocurriera con sus dos primeros volúmenes, te atrapa y no te suelta hasta que te das cuenta de que ya has leído todo lo que tenías a mano. Tsutomu Takahashi nos propone una historia en la que nadie se salva y todos esconden un pedacito de maldad con el que enfrentarse al pozo de negrura que rige de forma inclemente sus vidas.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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