Akira

Cuando ‘Akira’ puso los USA a los pies de Japón

Hace algo más de un año Warner Bros. se puso las pilas para sacar adelante un proyecto que tenía atragantado desde hacía mucho. Se trataba de la adaptación al live-action del fabuloso manga de Katsuhiro Otomo que se llevó al cine en forma de anime en 1988 y que lleva por nombre Akira. Todo parecía ir bien, Jaume Collet-Serra fue contratado para sacar adelante la idea tras unos traspiés iniciales, se contrató a Garrett Hedlund (TRON: Legacy) como Kaneda, sonaban los nombres de Gary Oldman, Helena Bonham CarterKristen Stewart

 

Akira

 

Y entonces llegó Chronicle y, sin pisar ninguna idea, puso en pantalla a un villano tan similar en visión y motivaciones a Tetsuo que Warner dio un paso atrás para pensárselo mejor. Y así llegamos a la actualidad, cuando la gente de Collider ha entrevistado a Gary Whitta con motivo de su participación en After Earth y éste les ha desvelado secretos tales como el miedo a que la película no fuera capaz de bajarse de la calificación R (para mayores de 18 años) o la idea que tuvieron él y su equipo para conseguir llevar la trama a los Estados Unidos:

 

«Se nos ocurrió una idea que pensé que podría ser muy guay; no sé si perviviría en las versiones subsiguientes. No sería Neo Manhattan (que era la idea original), sino que seguiría siendo Neo Tokyo, pero -y esto puede que suene extraño- seguiría sucediendo en Manhattan. Lo que hicimos fue plantearnos la idea de una debacle económica en Estados Unidos que propiciaría la venta de la isla de Manhattan a los japoneses, que serían una fuerza económica emergente con serios problemas de superpoblación. Simplemente comprarían Manhattan para convertirla en la quinta isla de Japón. Se convertiría en Neo Tokyo aún estando en la costa de los Estados Unidos. Sería un territorio japonés en el que también vivirían americanos; no completamente japonés, no totalmente occidentalizado. Que veáis o no alguna vez esa versión es algo que yo no sé, pero pensé que era una estupenda solución para el problema de la occidentalización de un concepto japonés«.

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