Juan Antonio Bayona y María Belón

Goya 2013: ‘Blancanieves’ y J.A. Bayona salen por la puerta grande

Blancanieves, 10 galardones; Lo Imposible, cinco; Las Aventuras de Tadeo Jones, tres; y Grupo 7, dos. Con sus diez cabezones la película de Pablo Berger se convierte en la tercera película más premiada en la historia de los Goya. Y lo hace en una gala reivindicativa en sus discursos y muy irregular en su puesta de largo. La que tendía que haber sido la fiesta del cine fue, durante muchos momentos, la fiesta del sueño. En parte (en muy buena parte) por culpa de unos discursos (en su mayoría) larguísimos y una maestra de ceremonias (Eva Hache) sin chispa, incapaz de insuflar vida a un guión bastante pobre de por sí.

 

Las cosas ya empezaban bastante mal con un vídeo de apertura que homenajeaba a Berlanga y Bienvenido Mr. Marshall y en el que el sentido del humor brillaba por su ausencia. Los intentos de Alex O’Dogherty (con experiencia en los José María Forqué) con su monólogo cantado y una esperpéntica actuación musical (¿acaso no tenemos actores que sepan cantar o que se dediquen al teatro musical?) para felicitar a Concha Velasco por su Goya de Honor tampoco ayudaban a levantar la moral del espectador.

 

Pablo Berger con su Goya a mejor película por Blancanieves

 

Las redes sociales, una vez más, han clamado contra una celebración que se hace extremadamente larga y que encima ya no permite hacer una pausa para ir al baño.

 

De cerdos y reivindicaciones

 

Si nos quedamos solo con el fatalista discurso de González Macho y enumeramos la cantidad de reproches y críticas al gobierno que hemos escuchado durante la ceremonia, solo nos queda echarnos a llorar. Tal como seguramente habrá hecho el ministro de cultura, deporte y educación José Ignacio Wert, un cerdo que ha ido, él solito, directo al matadero.

 

Entre los numerosos alegatos contra las políticas gubernamentales destacaba la pasión de dos actores: Candela Peña y Javier Bardem. La primera (que suma su tercer Goya) además de reivindicativa fue concisa y tajante. “Hace tres años que no trabajaba. En estos tres años he visto morir a mi padre en un hospital público donde no había mantas para taparlo y le teníamos que llevar el agua“, ha aseverado. “En estos tres años ha nacido un hijo de mis entrañas y no sé qué educación pública la espera. En estos tres años ha visto gente sin trabajo que se mata por no tener casas. Esta alegría no me la amarga nadie y os pido trabajo. Tengo un niño que alimentar“.

 

Por su parte, Bardem (premio a mejor documental por Hijos de las nubes) ha tenido muy presente la actualidad del Sáhara: “En el Sáhara no se puede recortar en salud porque no hay hospitales, y no se puede recortar en educación porque no hay colegios. Es importante que no permitamos que nada de esto suceda aquí y que nada de esto siga sucediendo allí“.

 

Javier Bardem con el Goya a mejor documental por Hijos de las nubes

 

Pero para reivindicaciones… las de los chanantes. Joaquín Reyes, Carlos Areces, Julián López y Ernesto Sevilla, sabedores del contenido político que tendría la gala, han amenizado la noche (sin duda, el momento más divertido) con un sketch de demandas que tiraban a dar. Así, soltaron verdades como “me gustaría que la gala fuera más corta” o la adición de tres categorías “a la mejor comedia no pretendida, al desnudo gratuito y al actor joven al que se le entienda al hablar” (este de carácter honorífico). Contaban, además, con dos aliados de excepción, una Blanca Suárez que pedía apoyo para las actrices bigotudas y un Fernando Tejero que confesaba haberse dopado cuando ganó su Goya.

 

Risas y sonrojos

 

El propio Areces se puso “más serio” al comentar que daba igual si la gala se alargaba porque “cada vez hay menos gente que tiene que madrugar los lunes“.

 

Pullas aparte, Concha Velasco aprovechaba su momento de gloria (se le entregó el Goya de Honor) par recordarle a su sobrina (Manuela Velasco) que ella sí tiene un galardón. Y como más a gusto que en un escenario no puede estar, reprodujo un fragmento de su espectáculo Yo lo que quiero es bailar. La vallisoletana, como siempre, divertidísima. Los que también estiraban las sonrisas era los sketchs protagonizados por los artistas nominados en los que hacían cábalas sobre quien lo merecía o a quien iban a votar.

 

Risas para todos. O casi. El equipo de Els nens salvatges no va a recordar esta ceremonia con mucho entusiasmo. Y no solo porque se fueran en mitad de la gala. Honor (el de “echarles”) que recaía en Carlos Santos y Adriana Ugarte. Y es que ambos intérpretes (que presumiblemente no presentarán más premios) cometieron la cagada de la noche (¿acordándose de Bárcenas?). Cuando les tocaba dar el premio a la mejor canción original confundieron el sobre dando el nombre del film catalán para rectificar en favor de Blancanieves. Encima, para intentar arreglarlo se pusieron a bromear sobre el asunto. Cosas del directo.

 

J.A. Bayona y los grandes ganadores

 

 

Juan Antonio Bayona y María Belón

 

Olvidándonos de la gran derrotada (El artista y la modelo, 13 nominaciones sin premio) y los angolsajones Tom Holland y Naomi Watts (¿cuándo dejaremos de nominar por el nombre y a reconocer de verdad a quienes interpretan en otra lengua?), hay muchos nombres propios. Blancanieves se llevaba 10 cabezones (entre ellos mejor actriz, actriz revelación, guión original y película). Favorita que cumplía las expectativas dando la sorpresa con la buena nueva del guión y con la dirección que se le escapaba en favor de J.A. Bayona.

 

El director de Lo Imposible daba uno de los discursos de la noche, quizás el mejor con frases del tipo: “Hacer pelis grandes no es ser arrogante, ni hacer pelis pequeñas, ser pobre” o “El cine español necesita hacer películas grandes, medianas y pequeñas“. Y si no le bastara con dar un mazazo sobre la mesa, dejó otra de las imágenes de la noche al entregarle el Goya a María Belón.

 

Otra de las frases que quedará para las efemérides será la del primerizo José Sacristán, Goya a sus 75 años: “Se ha hecho de rogar Don Francisco. Pero ha valido la pena esperar“. Gran ganador junto a Enrique Gato, porque Las Aventuras de Tadeo Jones pudo con todos: mejor película de animación, guión adaptado y dirección novel.

 

 

Si se me permite, me quedo con tres momentos: el premio a Julián Villagrán, el premio (y discurso) de Juan Antonio Bayona, y el bigote de Blanca Suárez.

 

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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