Póster 'El secreto de Adaline'

El secreto de Adaline: Desesperante eterna juventud

«Juventud, divino tesoro, te vas para no volver,…» Quien pudiera mantenerse sin cumplir años, aunque quizá ese limbo sería peligroso. El no envejecer ha sido un tema recopilado en el séptimo arte de diferentes maneras y el elixir con diferentes envases. Recordemos El curioso caso de Benjamin Button, con esa puesta en escena. Pero claro, aquella contaba con el prodigio de David Fincher detrás de las cámaras. Y Lee Toland Krieger hace lo que puede con el  caramelo muy bien presentado que presenta ahora llamado El secreto de Adaline.

 

Blake Lively y Michiel Huisman

 

La idea de la que parte es muy original. Además, que sea una protagonista femenina es un plus a su favor: por un accidente de coche (y de la naturaleza) Adaline (Blake Lively) adquiere el don de quedarse estancada en los 29 años para siempre. Pero tal envidiado prodigio le supone una condena: debe mantener en secreto el no envejecer durante varias décadas, pese a que sus allegados vayan entrando en canas. Para no levantar sospechas, cada diez años cambia de ubicación e identidad. Por la chica pasan los lustros pero dejando en ella solamente el poso bueno de los años: elegancia, cultura, serenidad,… los ingredientes necesarios para forjar la personalidad de alguien único y perfecto. Adeline es una mujer con tantos años vividos pero que no ha tenido una vida. Así se ha pasado décadas, rompiendo corazones y huyendo de posibles compromisos.

 

Blake Lively y Michiel Huisman

 

Blake Lively se aleja por completo de la serie Gossip Girl y se inmiscuye en el cine con este protagonista que tiene mucho detalle para rememorar. La elección de la actriz –que se desenvuelve muy bien en el rol– ha sido muy adecuada por su estilo y esa elegancia innata que posee. Michiel Huisman se dejó ver por Alma salvaje pero el gran público como Daario Naharis en Juego de Tronos. Aquí es un galán perfecto que adula a su nueva khaleesi como el mejor de los novios, con esa planta tan de anuncio. Ellos son los que provocan el hechizo dentro de la cinta al espectador. Pero por muy guapos y muy perfectos que queden, no salvan el guion que desciende en más de una ocasión. Todo enrollado con sutileza, con todo el ornamento adecuado para ser una película romántica, y en cambio se intuyen los aires de telefilme y alguna que otra frase que no termina de cuajar. Por ahí pasará un Harrison Ford en forma de secundario, al igual que Ellen Burstyn y Kathy Baker. Ford pone el punto interesante –y predecible– a la trama, y con él aparecerá un nuevo conflicto en la película.

 

Harrison Ford y Blake Lively

 

Y eso que, igual que lo que propuso Fincher, la parte de ciencia–ficción aportaba un toque más atractivo a la historia de amor. Sin embargo ambas líneas no se han traído tan bien, debido al abuso de momentos pastel para el idilio, o la voz en off narrando la historia de la joven. El filme presenta una vez más al amor como antídoto para este mal: El sentimiento de Ellis es la salvación de la protagonista. Esta historia, romántica al uso, se agrieta y decae entre las conversaciones que se exceden en azúcar y con líneas que resultan bastante sobrantes dentro del texto. Pero no resta en química ni interés general. Su premisa no engaña, y se disfrutará más adelante también en sobremesas.

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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