Noche de bodas

Noche de bodas: Esta novia es un peligro

La dupla formada por Tyler Gillett y Matt Bettinelli-Olpin vuelve a lanzarse a la aventura -después de quedarse a medio gas con El heredero del diablo y formar parte de las antologías V/H/S y Southbound– con una comedia de terror que convierte la que debería ser una noche mágica para cualquier pareja, en una auténtica pesadilla.

 

Samara Weaving

 

Las intenciones de la película no se hacen esperar. Ya en el prólogo nos queda claro que algo no cuadra en la familia del novio y no tardamos mucho en averiguar exactamente el qué, siendo el porqué el gran «misterio» a resolver, aunque las vueltas de tuerca del guion influenciadas por la celebérrima La cabaña en el bosque hacen que este tampoco se haga demorar demasiado en el tiempo.

 

Esta falta de sorpresa, sin embargo, es lo de menos. Noche de bodas carga las tintas sobre todo en la lucha de Samara Weaving por sobrevivir a su primera noche como miembro de la familia Le Domas. Entre los arquetipos y clichés que recorren la cinta, es la evolución de Weaving de aspirante a scream queen a final girl el aspecto más interesante de Noche de bodas. Es un título pensado para el consumo rápido por parte del fandom del terror, mucho más disfrutable si se ve en compañía y se celebran las grotescas muertes de muchos de los personajes.

 

Adam Brody y Henry Czerny

 

Y ahí está la clave de Noche de bodas: ser de consumo rápido. Más allá de sus 95 minutos (créditos incluidos) no deja ningún poso en el espectador. El conservadurismo de la propuesta y la indefinión del tono condicionan la experiencia general. Lo primero es evidente desde un principio. Desde su carácter lúdico, la película no se mueve un ápice de las convenciones del género y sus lugares comunes. Da justo lo que se espera, ni una pizca más o menos. Lo segundo si resulta más problemático pues no termina de decantarse por el sadismo seco de títulos como Tú eres el siguiente y la comedia de terror más abierta (como la citada La cabaña en el bosque), lo que provoca que la cinta se quede en tierra de nadie y aunque destila cierto aroma gamberro, los gags o momentos más desatados quedan concentrados sobre todo en un par de personajes de reparto.

 

Si no tenéis muchas tablas en el género o no sois muy exigentes, Noche de bodas convence. En caso contrario, no pasa de ser otra alternativa de la temporada de turno.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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