«Me ha tocado repetir treinta insoportables vidas«
Me pongo a revisar la primera reseña que escribí de esta reedición de Soul Eater tan guapa que se está marcando Norma (igual llego tarde para sugerírosla como regalo de Reyes, pero oye, igual os ayuda con la cuesta de enero…) y veo que en aquel entonces no tenía muy claro si llegué a terminar de leerme el manga de Atsushi Ohkubo. Y lo cierto es que… sigo sin tenerlo nada claro. Hay enormes lagunas entre lo que recuerdo y lo que no que sólo se explican por lo mal que lo debí leer en aquel entonces, seguramente de fuentes poco fiables y con traducciones… poco ortodoxas, pero sobre todo a base de atracones pues mi inexistente internet de aquel entonces me hacía depender de las colecciones de otros y de lo que me pasaran en CD-ROMs de aspecto deplorable.
Esa es una de las muchas razones por las que siempre he sido un ferviente defensor de las relecturas (o las revisualizaciones, o de rejugar un videojuego…), porque no sólo nos ayudan a comprender mejor la obra y su autor, y no únicamente nos sirven para ver con otros ojos las historias que nos marcaron, es que también pueden servir para rescatar del olvido historias, o detalles de las mismas, que antes pasamos por alto y que ahora, con más tiempo, más ganas o, simplemente, en el momento adecuado de nuestras vidas estamos preparados para disfrutar en plenitud. Estoy gozando de cada página de Soul Eater no ya sólo desde la nostalgia que mencionaba en aquella primera reseña., sino desde el conocimiento de hacia dónde se ha dirigido después la carrera del autor y de la influencia que éste ha ejercido en otros creativos como puede ser la autora de la actualmente exitosa Gachiakuta, Kei Urana.
«Si te sigues forzando tanto acabarás haciéndote daño«
Tras el intensísimo Soul Eater – Perfect Edition #4, con el final del asalto a la academia Amam y la liberación del dios demonio primigenio Asura, Ohkubo decide no darnos ni un minuto de respiro y rápidamente comienza a desarrollar su nuevo arco argumental. Uno en el que la hermana mayor de Medusa, Aracne, va a ocupar un puesto bajo los focos y en el que los tres grupos protagonistas van a tener que seguir creciendo, desarrollándose y madurando para poder ayudar en la gran guerra que se está montando más allá de las fronteras de la academia en la que todos ellos estudian. Y Ohkubo en este sentido lo hace genial, porque ninguno de ellos queda en esta ocasión en un discreto segundo plano, puesto que todos han de enfrentar sus propios demonios: Maka y Soul con su poder y el demonio que se ha instalado en el corazón de quien le da título a esta obra, Black Star con la exploración de los límites de su propio poder y los secretos que oculta Tsubaki en su sangre y Death the Kid con los secretos que al parecer le ha estado ocultando su propio padre durante todo este tiempo.

La reedición de Soul Eater nos está permitiendo disfrutar de ilustraciones como ésta por primera vez a todo color
Todas estas historias, que van corriendo a la vez y luego se entrelazan para volver a separarse más adelante, hacen que la lectura de Soul Eater sea apasionante y que ahora, más de4 veinte años después de su lectura original, esté disfrutando mucho más que entonces de cada página, cada nuevo villano y cada chiste absurdo que nos cuela cada vez que puede el cachondo de Ohkubo. Norma Editorial se está marcando una reedición que merece mucho la pena seguir, para rescatar una obra que es mucho más actual de lo que podría parecer y que tiene un claro efecto sobre las que han venido a continuación.
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