Jack Kirby y Stan Lee llevan aquí a cabo una de las aventuras más divertidas y originales protagonizadas por la aún inexperta primera familia. Ya estamos en lo que sería el canto del cisne de Kirby, a quien despediremos más pronto que tarde, pero eso no quita para que Los 4 Fantásticos siguiera siendo una de las cabeceras de referencia en el cosmos marvelita en los albores de los años 70.
«Nosotros jugamos a lo grande, nena»
Y encima esa historia no es el aspecto más destacado del tomo que nos ocupa. Pero vayamos por partes. El libro arranca con el argumento con el que despedimos el anterior volumen y que tenía al Hombre Topo de nuevo como villano. Nada memorable, pero sirve para preparar el terreno a la siguiente saga. En estos tiempos era habitual que mientras un argumento estaba en curso, los autores fueran ya construyendo la siguiente aventura, de manera que las diferentes tramas crecían de manera orgánica. Esto, si os fijáis, es cada vez más raro en los cómics actuales. Principalmente debido a la publicación en recopilatorios. Muchas veces se piensan las aventuras para que puedan venderse en tomo y que resulten lecturas más o menos autónomas. Se favorece la accesibilidad a costa de la naturalidad.
Es en esta transición dulce entre aventuras cuando vemos a Ben Grimm siendo capturado (ya tenéis el adelanto en la misma portada del tomo) y llevado a un escenario salido de los años de la Ley Seca. Un contraste histórico notable con el contexto habitual de las aventuras que forma parte del misterio en torno al cautiverio de La Cosa. Obviamente, teniendo en cuenta el tipo de armas que había entre los años 20 y 30 y la descomunal fuerza de Ben, la historia esconde truco. En este relato Lee y Kirby recogen buena parte de la esencia del pulp fantástico y, de paso, se traen de vuelta a unos de los enemigos más importantes del universo Marvel. La aventura es tan alocada como divertida y sirve de precedente lejano para comprobar qué tal funciona Ben como protagonista en solitario.
Y para el final el elemento por lo que este tomo es relevante para la historia marvelita. Reunido de nuevo el quinteto (no olvidemos que por esta época Crystal forma parte del equipo) conocemos a nada menos que Agatha Harkness. Sí, la misma que contó hace no mucho con una serie dentro del UCM en Disney+. Sin embargo la Agatha que se nos presenta aquí tiene poco que ver con la versión encarnada por Kathryn Hahn, sobre todo en su apariencia.
El personaje dará que hablar con los años y saldrá del campo de influencia de los imaginautas para acercarse al rincón mágico marvelita, pero para eso aún queda tiempo. En el contexto de la serie la tenemos como niñera de Franklin y ya su primera aventura presagia

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