La Biblioteca Marvel de Panini Cómics dedicada a Los 4 Fantásticos presenta, a las puertas de 1969 a dos personajes que marcarán una y otra vez el destino de la primera familia. Uno de ellos lo descubrimos en la misma portada del tomo, Annihilus, y el otro, si habéis ido siguiendo la colección podéis imaginarlo, es el pequeño Franklin, un bebé que ya antes de nacer empuja a su familia a las más emocionantes -y peligrosas- aventuras.
«Buena caza, mi leal carroñero«
Dos novedades que no alteran la dinámica habitual de la colección por aquellos años, en los que la reversión de Ben Grimm a su estado humano era un tema recurrente (y lo seguiría siendo durante años, como pudimos apreciar en la complicada etapa de Steve Englehart), así como su falta de confianza respecto a los sentimientos de Alicia. ¡Ay! Cómo han cambiado las cosas en estos años, con la feliz pareja casada y criando a sus dos hijos.
Ciertamente estos argumentos cíclicos tienen su gracia, sobre todo por descubrir cuál será el detonante de la enésima transformación de Ben y las circunstancias concretas que le impelen a sacrificarse también por enésima vez. Pero si tienen gracia no es menos cierto que llega un punto en el que se vuelve un argumento repetitivo y redundante.
Pero, como decíamos, este no es -por suerte- el foco central del volumen, que posa su interés en el villano de la Zona Negativa y en el nacimiento de quien un día será el personaje más poderoso del universo Marvel. Tal es la importancia del sexto annual de la colección incluido en este tomo. Y qué poco se podían imaginar Jack Kirby y Stan Lee que se desarrollarían sus más recientes creaciones. Bueno, quizás con Annihilus sí podían prever su potencial, máxime cuando en su debut se muestra tan superior a Reed y compañía. Vale que jugaba en «casa», pero desde su presentación los autores lo retratan como un ser terriblemente peligroso y amenazador. Dos rasgos que han perdurado y se han potenciado con los años hasta convertirlo en uno de los grandes villanos de la serie y, por ende, de la Casa de las Ideas.
Entre medias encontramos a otro sospechoso habitual de la época, el Mago, así como una nueva visita del entorno inhumano. No en vano, en estos números Crystal se convierte oficialmente en miembro del equipo aprovechando la “baja por maternidad” de Susan. ¡Ay, los tiempos! La invisibilización -nunca mejor dicho- de la matriarca fantástica sería imposible hoy día. Reflejo de una época y también de las conquistas en igualdad que la sociedad ha conseguido.

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