Absolute Green Lantern #8

Absolute Green Lantern #5-8: Lo del lore

Absolute Green Lantern #8«Solo quiero hacer lo correcto«

 

Al Ewing se toma un descanso en lo de matar gente de maneras creativas y lanzar rayos por el culo para profundizar un poco más en los personajes con los que vamos a estar lidiando en el Absolute Green Lantern que publica Panini en nuestras tierras. Y con lo que nos encontramos es, por una parte, con una tremenda ida de pinza que cambia (y bastante) todo lo que sabemos acerca de los Green Lanterns y las energías de colores del universo tradicional y, por la otra, con una historia, la de nuestra protagonista, que por fin explica sus idas y venidas del pueblo donde transcurre toda la primera parte de la trama de este cómic y todo el drama y la tensión que vive por dentro una mujer que nunca ha tenido la oportunidad de ser ella misma y que, cuando al fin lo ha intentado, se ha pasado de frenada.

 

Ewing es un gran estudioso de cada serie en la que mete las narices y suele comportarse como una auténtica enciclopedia viviente cuando se pone al frente de un proyecto, tal y como pudimos ver cuando se hizo con las riendas de la cabecera de Hulk para Marvel. Pero también, como más tarde demostraría en su irregular época al frente de Veneno, le gusta coger lo que ya sabemos, estirarlo y llevarlo más allá, a un territorio nuevo, en un  intento por renovar al personaje y buscar qué es lo que lo define (está pasando ahora con su Mortal Thor). Esto, que en un principio es positivo, puede llegar a confundir al lector si se traduce en mucha información nueva mezclada con un par de cambios de paradigma. Y precisamente esto es lo que me parece que está comenzando a ocurrir aquí, con John Stewart de amarillo, Kilowog como un Blackstar y convirtiendo los colores en niveles de ¿poder? ¿entropía? ¿dolor de cabeza?

 

«En el día más brillante, en la noche más oscura«

 

Más digerible es la historia de Jo Mullein, hija de un padre recto y estricto y víctima de un sistema que engulle a los que son diferentes y trata de limar y amputar cualquier cosa que sobresalga de la masa uniforme y manejable. Es aquí, cuando Ewing demuestra una vez más quién es y qué clase de mensaje busca dejar para las generaciones futuras de fans de este personaje deceíta. El personaje de Jo descubre su sexualidad y rápidamente la entierra bien hondo no tanto por el miedo a las consecuencias en casa o en el trabajo (que también) sino por la sensación de que aquello de sentirse atraída por personas de su mismo género la va a convertir en alguien diferente, en algo distinto a la masa informe en que se ha convertido la sociedad. Y esa individualidad la asusta. Resulta contradictorio (pero para nada ilógico) descubrir como en la época en la que más se ha apostado por el individualismo más nos aterra ser únicos y diferentes a todos los demás que nos rodean.

 

Absolute Green Lantern #8

Absolute Green Lantern #8

 

Esa gran verdad acerca de la falacia que esconde el individualismo es una de las señas de identidad de este autor y es donde uno le observa más cómodo. Reformular y renovar un universo entero con décadas de historias a sus espaldas es una cosa bastante complicada; reflejar la auténtica verdad acerca de la mierda de época en la que vivimos es algo que, sin embargo, se le da de fábula a este autor.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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