«Compartamos el pan y olvidemos los viejos delitos«
Continuamos con la etapa de Al Ewing al frente de las aventuras de Thor… toda vez que Thor ha muerto y ha sido sustituido por una versión humana y nórdica de sí mismo que lanza martillazos por las calles de Nueva York. En esta ocasión el autor comienza llevándonos de vuelta a Asgard, donde Amora sigue conspirando para sentar en el trono del Padre de Todos a alguien a quien ella sienta que puede controlar y encontrándose con que su hijo perdido es mucho mejor tío de lo que ella siempre soñó que sería alguien que llevara su sangre. Mientras tanto, en la Tierra, Sigurd Jarlson se enfrenta a unos cargos por asesinato tras salvar su vida de las hordas de enemigos lanzadas a por él de parte del desquiciado Blake.
De ahí saltamos a una conversación un tanto extraña de la que saco en claro que Blake quiere hacerse con el alma de Sigurd (¿y entonces para qué tanta coña con matarlo?) que nos conduce a una noche en el museo: versión bífida. En total tres entregas de la serie regular del dios del Trueno que avanzan muy poquito en la trama y sólo sirven para ir colocando más cartas sobre la mesa mientras nos preparamos para lo que el guionista le tenga preparado al personaje en este larguísimo viaje que comenzó con su enfrentamiento contra los dioses primordiales y que ahora simplemente ha evolucionado y se ha trasladado a un escenario diferente, pero que sigue teniendo como objetivo el crecimiento de Thor y su ‘entrenamiento’ para convertirse en un mejor Padre de Todos.
«Bueno, eso sí que es interesante«
Sigo pensando que este nuevo arco argumental dentro de la extensa etapa de Ewing es mejor que el anterior, pero me cansa encontrarme con tríos de capítulos como los que conforman esta entrega. Entiendo perfectamente que haya que ir preparando el terreno para nuevas historias, pero llega un punto en el que uno siente que está leyendo la colección de Thor para encontrarse con toneladas métricas de nada. Sí, es interesante lo que está pasando en Asgard, sí, me parece que la conversación entre Loki y su padrastro tiene miga, vale que hay que buscar un final al enfrentamiento entre Blake y Thor (o lo que nos queda de él), pero todas estas partes de puro diálogo lastran una serie que se presumía de acción y fantasía.

El Mortal Thor #2 (#169)
En el próximo número un nuevo contendiente (que no nuevo personaje) hará acto de presencia y, supuestamente, volverá a empujar al protagonista de esta historia a la acción y a los martillazos indiscriminados. Mientras tanto, todas las tramas que se han insinuado en este segundo número de El Mortal Thor que publica Panini en nuestro país volverán a quedar en barbecho, a la espera de que el autor tenga tiempo de desarrollarlas. Como decía, El Mortal Thor me gusta más que el Inmortal, pero no dejo de tener la incómoda sensación de que Al Ewing ya no se siente a gusto al frente de los personajes de la Casa de las Ideas. Buena prueba de ello es que su trabajo en Absolute Green Lantern le da mil vueltas a lo que estamos leyendo aquí.
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