«La muerte, incluso para un dios«
Todo lo que nos ha venido contando Al Ewing conducía hasta aquí. Toda la enrevesada historia, que se lee y se disfruta mucho mejor de corrido que en capítulos cada vete tú a saber cuánto tiempo, nos lleva a estos cinco últimos números de la serie del dios de las tormentas. ¿Quién nos diría hace ahora casi dos años que renombrar la serie de Thor a El Inmortal Thor sólo serviría para enviar a su protagonista a las mismísimas puertas de la muerte? Después de que el hijo de Odín dispusiera a su hermano Loki como su skald y que éste le indicara que debía completar tres grandes gestas para obtener otros tantos grandes poderes descubrimos que la tercera de todas ellas no podía ser más definitiva. Así, Thor se adentra en Utgard acompañado por un Skurge (el dios verdugo de Asgard) sediento de redención y sin más pista sobre su objetivo que los pasos que va dando uno tras otro.
Y lo que sigue es un relato de gran épica en el que el actual Padre de Todos se enfrenta a sus mayores desafíos hasta la fecha para, de alguna manera, trascender más allá del mito y de la historia y convertirse en algo que, a día de hoy, sólo Ewing sabe y que veremos, si todo va bien, a partir de este mes de febrero bajo la nueva cabecera de El Mortal Thor, que pasará a tener una cadencia (intuyo) trimestral al publicarse en tomos de tres en tres capítulos, como ya ha hecho Panini con la colección de Iron Man, por ejemplo. Un formato que no es el mejor (por no decir que es el peor de lejos) para mantener el interés del lector, pero que viene muy bien cuando manejas una biblioteca tan escandalosamente grande como la que maneja la editorial es España con las dos grandes casas norteamericanas bajo su ala.
«Podrías estar mucho más muerto«
Pero consideraciones comerciales aparte, la etapa que se abre ahora al frente de esta colección es ilusionante (si no se la carga la Casa de las Ideas antes, como ya ha ocurrido con Veneno) por su novedad en cuanto que lanza a Thor a un escenario completamente nuevo para él, en una Tierra en la que los dioses vikingos de Asgard no son más que historias que se contaban antiguamente los hombres y mujeres para poder comprender mejor los grandes misterios del mundo. ¿Hacia dónde lo llevará a partir de ahora el guionista? Los caminos que se abren frente al personaje son infinitos y, teniendo en cuenta la gran imaginación de este guionista (si nadie le corta las alas) nos podemos esperar cualquier cosa. Aunque lo cierto es que, ya de comienzo preveo dos grandes oportunidades:

Ahora bien, el dibujo del último número, de Justin Greenwood, es…
Por un lado, y como no podía ser de otra forma con un personaje que ya ha logrado todo lo que se esperaba de él cuando se le envió a la Tierra a aprender humildad, esta es una ocasión estupenda para redescubrir a Thor, para saber quién es y qué le define más allá de las gestas contra dioses, demonios y monstruos de leyenda. Es un tremendo Back to the Basics (lo siento, Panini, me lo pusieron a huevo) que fuerza a la trama a buscarle un acomodo al personaje a base de entender profundamente cómo funciona, una tarea en la que Al Ewing (con su conocimiento enciclopédico de Marvel) es todo un experto. Y, por el otro lado, esta va a ser una estupenda puerta de entrada para nuevos lectores en la colección. Libre como va a estar de un pasado y con un futuro que se va a ir construyendo con cada nuevo paso que dé su héroe.
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