«Mis negocios valen más que la mayoría de los países«
Últimamente, cada vez que tengo entre mis manos un nuevo número de cualquiera de las series del Universo Absolute, me invade un pensamiento recurrente: todo este nuevo universo en el que el mal campa a sus anchas y el bien lo tiene muy jodido no es más que un reflejo distorsionado del mundo actual en el que vivimos. Un mundo en el que, como canta Cuarteto de Nos, Ganaron los Malos. Un mundo en el que la justicia ha visto desvirtuado, prostituido su significado. En el que los supervillanos han colgado sus disfraces para vestirse de políticos, empresarios y agentes de la autoridad y en el que el pueblo llano no puede hacer otra cosa que esperar la siguiente gran p*tada que decidan lanzarles encima quienes de verdad mandan sobre ellos.
Lo cierto es que, de una manera nada tranquilizadora, la cosa me cuadra. A veces da la impresión de que vivimos en el mundo que se fue al carajo, en el que la partícula omega se concentra a borbotones y en el que resulta casi imposible ver un acto de bondad que de verdad inspire al resto. En este mundo (o quizás en esta época de mierda que vivimos) sigue existiendo la bondad, pero las personas buenas lo pasan mal viendo como sus actos se diluyen en un océano de individualismo y en la fanática mirada de quien no es capaz de ver nada más que en blanco o en negro. Y en medio de toda esta negrura, en mitad de todo este esperpento, sólo nos quedan dos opciones: dejarnos llevar por la riada de locura que se va a llevar a la Humanidad consigo o plantarnos ante toda esta mierda sin importarnos quién nos ayude o quién se ponga ante nosotros.
«Él nunca bromea. Escuchad«
De eso me parece que va el Universo Absolute: de luchar contra la injusticia aún cuando ésta va ganando la partida por goleada. De ver lo que va mal y tratar de solucionarlo, aunque la tarea parezca titánica o imposible, con la esperanza de que alguien recogerá nuestro testigo cuando nosotros ya no podamos más. Por eso mola tanto el Batman de Absolute, porque es muy fácil no rendirse en un universo en el que tienes amigos capaces de derretir el acero con sólo mirarlo, pero tiene mucho más mérito hacerlo en otro universo en el que, como podemos ver en el cómic que nos ocupa hoy, son los villanos (y no los héroes) quienes fundan su propia y taimada versión de la Liga de la Justicia.

Absolute Evil
Al Ewing aprovecha este one-shot para hacer un breve resumen de lo que hemos leído hasta el momento en las diferentes cabeceras de esta línea editorial, pero también utiliza el cómic como excusa para aclarar un poco el funcionamiento de este rincón del universo DC que está editando Panini en España. Absolute Evil es un cómic pesimista, oscuro y siniestro, pero también es el que define el muro contra el que se van a lanzar una y otra vez los pocos héroes de este mundo con tal de salvarlo de sí mismo. Quiero creer en que los Batman, Superman, Wonder Woman… de este universo serán capaces de lograrlo, porque la alternativa es pensar que no nos queda esperanza a ninguno de nosotros.
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