Invencible Iron Man #9 (#154)

El invencible Iron Man de Gerry Duggan y Juan Frigeri: Amor y guerra

Panini Cómics recopila en un lujoso Marvel Deluxe la etapa completa de Gerry Duggan al frente del vengador dorado. 20 números, algo más de año y medio en un tomo de tapa dura con sobrecubierta (algo extrañísimo en la línea Marvel Deluxe y que solo sirve para incrementar el precio) para engalanar una etapa que cuenta con la Reina Blanca como estrella invitada.

 

«Entonces lo haremos por las bravas. Estás maravillosa«

 

Duggan, que cuando aceptó el encargo de dirigir el destino de Iron Man se encontraba lidiando con la fase final de la etapa krakoana de la Patrulla-X tuvo la audaz idea de establecer sinergias entre ambas franquicias. Por extraño que pudiera parecer había lugares comunes que podían ser bien aprovechados. El primero y más importante era Orchis, la malvada organización anti-mutante… y anti-humana, porque como ya profetizó Hickman en los albores de la era krakoana, el objetivo final de Orchis era la revolución de las máquinas, extinguiendo por el camino a humanos y mutantes por igual.

 

El Invencible Iron Man #11 (#156): Caída de X

El Invencible Iron Man #11 (#156): Caída de X

 

¿Y quién hay más metido en el «rollo tecnológico» que Iron Man? De ahí la aparición de Feilong como enemigo común, que ve en los recursos de las empresas e inventos de Tony Stark un arma para su guerra contra los krakoanos. Así, el dirigente de Orchis plantea una amenaza que opera a dos niveles: el empresarial y el bélico.

 

A partir de aquí Duggan va construyendo puentes en forma de Emma Frost como indispensable aliada o el mysterium, ese metal que se inventase Al Ewing y que deslumbrara de forma tan fugaz, porque ¿quién se acuerda ya de este metal surgido fuera del espacio y del tiempo? Y aunque Tony llevara la guerra a su terreno (armaduras nuevas, robos industriales, sombras paternas alargadísimas y miedo a las recaídas en oscuras adicciones), el contexto creado por Duggan llevaba al personaje al entorno mutante.

 

Por mucho que el articulista Pedro Monje separe este Iron Man de los mutantes y Caída de X, el relato del primero no se entiende sin los acontecimientos de la segunda.Sí, en Caída de X la participación de Stark es anecdótica, pero en Iron Man la impronta del gen-X es ineludible. En este sentido, la lectura de la etapa de Duggan se queda algo coja si se toma de manera autónoma, pero gana una gran profundidad si se entiende como una pieza (importante) para seguir la caída de Krakoa y de Orchis.

 

El Invencible Iron Man #14 (#159): Caída de X

El Invencible Iron Man #14 (#159): Caída de X

 

En este contexto es donde mejor se entiende la aportación de Emma Frost. La líder mutante ha estado mucho tiempo bajo el radar de Duggan, que la convirtió en la cabeza visible de Merodeadores (serie de la que ambos se despidieron al mismo tiempo) y como máximo responsable de la Patrulla-X también la tuvo bajo su radar (máxime cuando esta, tras Inferno, se posicionó como contrapeso de las argucias de Magneto y Xavier). Pocos autores han sabido conectar tan bien con la Reina Blanca. Y aún menos autores han sabido jugar con ella y llevarla a nuevos territorios sin desdibujarla.

 

La unión de Tony y Emma saltó del adjetivo sorprendente o inesperado al de brillante. Tan distintos y parecidos, ahora se nos hace difícil imaginarlos por separado. Esa es la gran clave del trabajo de Duggan, el autor ha moldeado nuestro imaginario de tal forma que ha unido los universos de ambos personajes. Igual que nos resulta natural ver a Spidey compartiendo el edificio Baxter con Los 4 Fantásticos o a Lobezno invitando a un trago a Capitán América, Tony y Emma han dejado de ser dos extraños para, ojalá, mirar al futuro en la misma dirección.

 

«Oh, creo que yo voy a estar bien»

 

Y esto no es un detalle menor. ¿Cuántas alianzas o rumbos compartidos han fracasado por no sacarse la etiqueta de impostadas? Lo de Mary Jane como huésped de Veneno sigue chirriando, del mismo modo que lo hizo Ms. Marvel como becaria de Norman Osborn. Igual que nos creímos que Kitty Pryde y Peter Quill tenían futuro, pero no que Spiderman y Pájaro Burlón fuera algo más que un escarceo (por más que nos gustase). Duggan dio con los personajes y el contexto idóneo para que todo funcionase. Y aunque empezase como una solución de conveniencia para ambos personajes, igual que para Tony a nosotros también nos pareció real.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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