Los Druidas: El Misterio de los Ogams

Los Druidas #1. El Misterio de los Ogams: Choque cultural

Los Druidas: El Misterio de los Ogams«¿De quién debo defender a mis hermanos?«

 

¿Qué ocurre si juntas a Jean-Luc Istin, autor de la estupenda Las Crónicas de Excálibur con el maravilloso ilustrador de Aspic, Jacques Lamontagne? Pues que entre los dos dan a luz a uno de los trabajos más interesantes con los que la escena del cómic europeo se ha topado en los últimos tiempos. Los Druidas desprende calidad de la primera a la última de sus páginas con un relato ágil y entretenido construido sobre una base de conocimientos y realidades firme y un apartado visual simplemente alucinante.

 

Acercarse a Los Druidas sin ver nada más que su portada nos lleva a pensar en los hobbits y los Nâzgul y… bueno, la verdad es que parte de ello tienen (o quizás es que sea al revés y Tolkien bebió de estas leyendas, ¿no?), pero limitarse a ver a un puñado de misteriosos jinetes a la caza de un artefacto mitológico es quedarse en un mísero diez por ciento de lo que Istin, Lamontagne y el experto en el mundo celta Thierry Jigourel nos presentan en este libro. Sí, hay elementos mágicos, dioses, hechiceras y poderosos guerreros, pero también (como ya ocurriera en la otra gran obra de Istin) hay una profunda reflexión sobre el choque cultural entre el agonizante mundo celta y el expansivo cristianismo que Roma llevó a todas partes.

 

«¿Tanto amas la tierra que quieres besarla?«

 

Resulta especialmente alentador el punto de vista neutro que toman los autores en este asunto. Más allá de ver a una religión aplastando a otra o a los remanentes de una cultura luchando por pervivir a cualquier coste, los autores nos ofrecen una visión certera sobre la sociedad de la época, temerosa de lo desconocido y dependiente de la sabiduría de chamanes, monjes y demás gente docta para sobrellevar el duro día a día.

 

Los Druidas: El Misterio de los Ogams

Los Druidas: El Misterio de los Ogams

 

También nos habla este cómic con claridad acerca de las religiones de la época. Los celtas, profundamente ligados a la naturaleza del entorno en el que habitaban y ligados a los mitos que permite una climatología como la anglosajona, siguen siendo un pueblo y una cultura bastante desconocidos para nuestros contemporáneos pese a haber compartido la Península Ibérica con los íberos en tiempos remotos. Frente a ellos el cristianismo se dividía en dos ramas muy similares a las que podemos observar hoy a grosso modo, la visible, de profundo rechazo de lo antiguo y extraño en favor de lo nuevo y propio y la sutil que siempre ha buscado crecer a base de englobar conceptos y ritos de otras religiones (que por todos es sabido que Jesucristo debió nacer en primavera o los pastorcillos habrían muerto congelados a la intemperie).

 

«Es una lástima que tu obstinación te conduzca a la muerte«

 

Istin y Jigourel se valen de la relación entre un maestro y su pupilo para desgranar algunas de las leyendas de este mundo perdido y hacer pivotar sobre ellas el grueso del relato. Además, tratan de dar una explicación del modo de transmisión de los antiguos conocimientos desde aquellos días hasta los nuestros, primero por vía oral y por medio de contados manuscritos más tarde. El tono del relato, lejos de ser academicista y aburrido, se nos presenta como una novela gráfica a medio camino entre la fantasía épica y el thriller de misterio. Hay cadáveres mutilados y princesas que doblegan la voluntad de los hombres, ¿se puede pedir más?

 

Los Druidas: El Misterio de los Ogams

Los Druidas: El Misterio de los Ogams

 

Todo ello, como decía al principio, ilustrado por un Lamontagne en estado de gracia. Si en el primer volumen de Aspic ya alabé sus dotes artísticas, con Los Druidas el canadiense ha alcanzado nuevas cotas de perfección. Los escenarios que nos presenta de vez en cuando en hermosísimas splash-pages como la que nos muestra la ciudad de Ys desde el mar logran que uno se quede embobado mirando a las páginas de este cómic, ¡cómo si hubiera tiempo que perder con tanto monje perdiendo la cabeza!

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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