Amor y otras drogas: Mucho drama y poca comedia

En Amor y otras drogas las cosas no son lo que parecen. Se nos vende como una comedia romántica cuando no lo es.

El film nos presenta a Jamie (Jake Gyllenhaal), un prometedor comercial que trabaja para la farmacéutica Pfizer. Un día conoce a Maggie (Anne Hathaway y surge entre ambos una relación física basada en encuentros amorosos. La cosa se complica cuando Jamie empieza a enamorarse de ella y el miedo al compromiso que sienten ambos hace su aparición.

Todo es muy de película romántica de fácil digestión hasta que salen a relucir (pronto) los motivos que les impiden aferrarse a alguien (sobre todo en una de las partes). El drama entonces inicia su lucha contra la comedia y las buenas y superficiales intenciones que teníamos al ir a ver la película saltan por los aires. El triunfo del drama descompensa a la faceta de comedia.

 

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Esta descompensación se debe a que el tono en el que se mueve la película -tanto en la parte más dramática como en la puramente romántica- hay elementos que no encajan. El principal es el personaje de Josh Randall. El hermano de Jamie es más propio de una comedia alocada de las de Judd Apatow y aquí está fuera de lugar, llegando a ser hasta molesto.

El papel que juegan las farmacéuticas en el film también es discutible. En lugar de criticarse los aspectos más perversos de la sanidad americana, se ensalza la figura del «vendedor» de fármacos a los médicos y los efectos beneficiosos de los medicamentos que ofertan. Dos ejemplos: el Prozac ayuda a un mendigo a salir de la pobreza, mientras que la viagra fomenta las bacanales.

Sin embargo, el princial problema de Amor y otras drogas -y que ya hemoe señalado-, es que vamos a verla engañados. Toda la campaña promocional y la apariencia misma del film invitan a pensar en una comedia fresca y divertida para luego mostrarnos una cara más dura y moralizante.

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Por el contrario, el mayor acierto de la cinta es su pareja protagonista: jóvenes, guapos y con una gran química entre ellos. Jake Gyllenhaal se deshace de la máscara de bicho raro y chico introvertido que muestra en muchas de sus películas para convertirse en un tipo encantador, aunque su interpretación queda empequeñecida cuando está con Anne Hathaway (que cada día está más guapa). La joven actriz se hace con todo el protagonismo en cada aparición en pantalla.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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