Hotel Transilvania 2: Segundas partes para niños

Con la insistencia de hacer segundas partes encima, no era raro que Hotel Transilvania tuviera la suya. Sus personajes vuelven a la carga: Drácula está asentado y feliz con el resort que ya acepta a humanos. La vida le sonríe, como hostelero no le va mal. La película comienza con una rápida introducción: la boda de Jonathan y Mavis, el anuncio un poco después del nacimiento de su primer hijo y así llegamos hasta que éste tiene cinco años. Lo que pasa es que Dennis, el retoño en cuestión, no es lo que esperaban precisamente. Monísimo, pero no lo que el abuelo Drac deseaba para que la saga vampírica continuase. Las fieras se amansan y con los años, es normal perder el ímpetu de otros tiempos pasados. O al menos eso dicen. Porque Drac está empeñado en hacer de su nieto un vampiro, pese a que la criatura dé señas de poseer más genética de su padre. Así que aprovecha que su hija se va para llevar al pequeño a un campamento de entrenamiento de monstruos.

 

La nueva adquisición de la familia

La nueva adquisición de la familia

 

Como ya nos enseñaron en la primera película, las evidentes moralejas se centran en decir que no hay que tener miedo a lo desconocido ni cerrarse ante los diferentes: una enseñanza que se ha visionado en más de un largometraje dirigido al público infantil. Lo importante es cómo envuelven la lección. La nueva producción, dirigida como la anterior por Genndy Tartakovsky, es una muestra más de colorido y gags muy en la línea de la antecesora. Todos dirigidos al publico infantil, sin otra misión que hacer reír. El humor apenas tiene guiños o ironías dirigidas a los mayores: al igual que en la primera hay una referencia a la iconografía vampírica de Crepúsculo, pero ahora además revisan otra imagen muy reconocible dentro del séptimo arte.

 

El resto son escenas típicas y ninguna demasiado resaltable. Es una segunda parte, pero su sencillez hace que se pueda entender sin haber visionado la anterior. Mucha carrera, mucho careto de sorpresa, mucha celeridad y mucho movimiento fugaz dados esos vuelos que se marcan Drácula y su estirpe. Pero el conjunto de todo ello no es resaltable. Lo mismo sucede con el guion, que todo lo expone de una forma muy evidente, con frases muy manidas y evidentes.

 

El pequeño cumple un año

El pequeño cumple un año

 

En la versión española vuelve a la carga Santiago Segura con el papel principal haciendo del irrevocable Drácula, que sigue en las mismas en lo que a mantener las formas en el mundo maligno se refiere. Clara Lago y Dani Martínez se muestran más maduros en su doblaje. Alaska y Mario Vaquerizo vuelven a pasearse por la promoción más que por sus voces. Y escuchar a Arturo Fernández en el personaje de Vlad, padre de Drácula, es una simpática aportación.

 

Los niños la disfrutarán, los padres no tanto. Al fin y al cabo, es una comedia simpática, que se limita a repetir el humor de la primera. No la empeora, mantiene el mismo nivel, guste o no.

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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