Stone: Revoloteos de algún insecto

TitularA Jack Mabry le toca jubilarse dentro de unos días. Uno de sus últimos encargos le lleva a revisar el caso de un recluso apodado Stone, encarcelado por colaboración en el asesinato de sus abuelos. Pero topa con una piedra enorme en el camino, la mujer de Stone, Lucetta. Ésta intenta persuadir de cualquier forma al funcionario de que haga un informe positivo de su chico. La historia va mostrando como nadie está libre de una posible condena por bajísima moral. Jack resulta ser un hombre sin principios y decadente durante toda su vida; Lucetta, una mujer de ligera moral y perversa; y Stone un hombre de nervioso comportamiento que da muy mala espina, pero que su estancia en la cárcel parece haberle «reformado». Al final el único que inspira un ligero respaldo es este último. Todos son culpables menos la esposa de Mabry, víctima de la inestabilidad de su esposo.

La película dirigida por John Curran, está plagada de magníficas interpretaciones, incluso la de Milla Jovovich, aunque da repelús el verla desnuda. Edward Norton es sin duda lo mejor de la cinta, con otra soberbia actuación. Robert de Niro no está mal tampoco, pero; ¿en qué te has convertido? El que salga este hombre en una película ya no es sinónimo de calidad. El film es malo, incomprensible, con un guión muy extraño que no sabe por donde tirar. De Niro no pega en su papel. Hay momentos de risa, como la escena de seducción de la señorita Lucetta al funcionario. Tampoco es creíble como la esposa no abandona al marido en algún momento de su vida sufriendo en silencio.

TitularLa historia no tiene ningún sentido, no sabemos donde hemos llegado al final de los minutos de visionado. No hay reflexión alguna sobre la película. Empieza bien con una escena impactante, pero se va desdibujando todo cuando aparece Milla, no por ella, sino porque el director no sabe llevar bien la trama. No es una película carcelaria, cosa que podría haber estado bien, se centra más en la relación del octogenario con la juvenil, y eso resta.

Todo el relato está salpicado por conversaciones de una emisora de radio sobre la Biblia, los pecados, Jesucristo, etc. A mí personalmente me gusta, pero no dota de sentido a nada. Al final parece que algo tiene que ver con el silencio, escuchar y encontrar el sentido de la vida a través de un zumbido de una abeja, por ejemplo.

Aconsejo a de Niro que vuelva a leerse los guiones varias veces antes de dar el visto bueno, si no quiere desmerecer su magistral carrera. Lo único que salva a la película: Edward Norton, grande entre los grandes actualmente.

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