Monster Hunter

Monster Hunter: Correr y cazar

Correr y cazar. Estas dos acciones resumen el arco narrativo de Monster Hunter, la adaptación de la popular franquicia de Capcom llevada a cabo por Paul W.S. Anderson con Milla Jovovich como protagonista casi absoluta (escudada durante buena parte del metraje por Tony Jaa, cara visible de la saga Ong Bak). Mucho lore (lo que vendría a ser el trasfondo o contexto histórico y de los personajes) y poca chicha argumental, la justa para justificar que Jovovich reparta estopa armada con unas espadas que echan chispas.

 

Milla Jovovich

 

Con una premisa que recuerda vagamente a la de Super Mario Bros. (me recorre un escalofrío solo de pensarlo) en cuanto a la forma de trasladar el videojuego a la pantalla, apostando perezosamente por la existencia de mundos alternativos y portales que conectan nuestra realidad con ellos (ahí está también el caso del último éxito de Paramount Pictures pre-covid, Sonic), Monster Hunter explota sus bazas para definirse como un digno entretenimiento que lleva con orgullo su herencia de serie B. No nos engañemos, el filme está muy lejos de las grandes ligas, pero desde el principio se sabe consciente de ello y no lo esconde, de tal forma que facilita la entrada del público que acepte el juego propuesto.

 

Una tormenta de arena lleva a nuestra protagonista (llamada Artemis, como la diosa griega) a un mundo paralelo. Para volver a casa tiene que cruzar el horizonte y acabar con unos cuantos monstruos por el camino. No hay más. Tampoco lo necesita. Quien llegue atraído por el videojuego encontrará suficientes guiños que satisfarán su interés: desde algunas de sus mecánicas a la recreación de sus monstruos, así como los excesos a los que acostumbra la idiosincrasia nipona. Quien, por su parte, vaya con el ánimo de dar con un título de acción, que no se complique y lleve buen ritmo, también irá sobre seguro. Quien busque otra cosa, pierde el tiempo. Sí habría sido elogiable -teniendo en cuenta el producto- que no se hubiera plegado tanto a clichés y lugares comunes de este tipo de ficciones, pero como aventura resulta efectiva y el carisma de Milla Jovovich no tiene rival.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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