Purgatorio: Expiación en el extrarradio

Purgatorio

Purgatorio

Título Original: Purgatorio

Director: Pau Teixidor

Guión: Sergio G. Sánchez, Luis Moreno

Reparto: Oona Chaplin, Ana Fernández, Andrés Gertrúdix, Sergi Méndez

España / 2014 / xx’

Productora: Apaches Entertainment / Atresmedia Cine

En El orfanato, el personaje de Geraldine Chaplin explica a una asustada Belén Rueda que en los fenómenos paranormales no se trata de ver para creer, sino de creer para ver. Bien le podría valer esta premisa a su hija Oona en Purgatorio, la ópera prima de Pau Teixidor de la que es protagonista…

En El orfanato, el personaje de Geraldine Chaplin explica a una asustada Belén Rueda que en los fenómenos paranormales no se trata de ver para creer, sino de creer para ver. Bien le podría valer esta premisa a su hija Oona en Purgatorio, la ópera prima de Pau Teixidor de la que es protagonista. Porque en esta producción de bajo coste también uno tiene el derecho a creer o no creer. El argumento se apoya en una tienta nocturna entre dos personajes, Marta y Daniel (niñera versus niño), abarrotada de obstáculos que deben ser traspasados, y todos sin salir del edificio, subiendo y bajando escaleras por un vecindario desértico o atravesando un garaje tenebroso hasta llegar a un espejo, una más que simbólica meta, y que puede marcar la diferencia del bien y del mal, la mentira y la verdad, la vida y la muerte, el blanco o el negro. ¿Hacia dónde ir? Por alguna razón esta chica traspasa por el plomizo limbo.

Purgatorio es una modesta confirmación de que con unos pocos –pero bien dosificados– ingredientes se puede poner en marcha una cinta de género: chica sola, niño misterioso, la pena de una pérdida, el amor de madre, puertas que se cierran, algún que otro cristal que se rompe, etc… Los elementos se han encontrado en películas de terror de diferentes épocas: un personaje, normalmente mujer, deambula por alguna edificación abandonada -bien sea una mansión o una zona residencial- lidiando con los peligros venideros. El director novel pone un engranaje en marcha, que se fortifica poco a poco: una típica pareja se muda a su nuevo hogar, una urbanización en las afueras con muy pocos vecinos (atisbos de la actual burbuja inmobiliaria a la vista). Todo esto proyectado bajo un manto gris, la gama cromática dominante en ropa, edificio y luz incluida, tan metafórico del lugar donde se mantiene la protagonista y la historia.

Oona Chaplin en Purgatorio

Teixidor sabe hilar la trama y realiza un título que honra al género, con unos actores más que correctos. Tanto la protagonista como el chaval cumplen con el thriller y ayudan a que la narración seduzca al espectador. Oona Chaplin y Sergi Méndez interpretan el pilla-pilla que sustenta la cinta. Dos secundarios de excepción se dejan ver unos minutos sustentando a la trama, Andrés Gertrudix y Ana Fernández.

Como vaticina el título, la película se encuentra entre el thriller psicológico y el cine de terror. El par de sustos muy bien conseguidos harán votar a la sala, y la sensación angustiosa por la que se pasea Oona por su propio hogar emana incomodidad. Lo mismo irradia la ambientación, en esa casa cuya mudanza no ha finalizado y posee todavía un estilo impersonal, sin alma, sin los enseres de los dueños, todo sombrío y anodino. Una vivienda que aguarda por el momento unos pocos muebles de Ikea y en la nevera sólo hay pavo para comer: así está todo de insípido e insustancial, y lo único con color, unos juguetes infantiles del pasado, se cierra en una caja de hojalata. En eso consiste el estado de purificación.

¿Existe una cierta relación entre la maternidad y el terror? A Nicole Kidman sus vástagos le llevaban por el camino de la amargura en Los Otros, y Belén Rueda sufría la desaparición más dolorosa que puede existir en El Orfanato. El vínculo aparece nuevamente pero visto desde la pérdida del hijo. Por eso Marta necesite ese cambio en su vida para superar el duelo.

Intriga tiene, pero lo que se ha perdido en esas cajas de mudanza es más insidia en el guion: algo más de travesura para que el digno sonido y la apropiada fotografía brille más. No obstante, esta historia de depuración es otro alegato de que se pueden hacer buenas producciones sin suculentos presupuestos.

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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