52

52 – 2: Jardineros de ilusiones

52 - 2«¿No queríais una gran estrella brillante que iluminara el cielo?«

 

Con cada nuevo capítulo que voy leyendo de 52 mi amor por el vasto Universo DC y mi respeto por los autores de esta obra crecen. Personajes que antes sólo conocía de oídas como Animal Man o Black Adam ahora logran apasionarme página a página y otros de los que nunca oí hablar (Super Jefe, los Metal Men) me sorprenden con algunas páginas desternillantes o sencillamente asombrosas. Da verdadero gusto encontrar cada dos meses un nuevo tomo de la que me parece que ha sido una de las mejores elecciones de ECC para editar en nuestra lengua.

 

El ritmo vertiginoso (e incluso algo caótico) de la primera entrega ha dado paso a 6 – 7 tramas bien definidas que van entrelazándose lentamente rumbo a los eventos de mayor calado que tendrán lugar en la segunda mitad de esta historia a mil bandas. Pero vayamos poco a poco y una a una con estas aventuras (habréis de perdonarme los posibles spoilers). Así es como dejamos a algunos de los personajes en la primera entrega de 52:

 

Black Adam conocía el amor a través de la que vendría a llamarse Isis, una chica egipcia de gran corazón.

Booster Gold acababa de perder todo rastro de credibilidad al descubrirse que muchos de sus actos heroicos no eran más que montajes.

Natasha, la sobrina de John / Steel, se sometía al programa de Lex Luthor para obtener poderes sobrehumanos.

Ralph Dibny estaba más cerca que nunca de recuperar a su mujer…

Reneé y Question descubrían que Intergang estaba traficando con o desde Kahndaq.

Adam Strange, Animal Man y Starfire luchaban por su vida contra Devilance, el Cazador.

 

Intenso, ¿eh? Pues eso pasaba en tan sólo trece de los 52 capítulos que componen el año que la Tierra pasó sin su trinidad de los grandes héroes (Superman, Batman y Wonder Woman)

 

lobo, en la portada de la semana 17 de 52

 

«Cualquiera de vosotros, pobres decrépitos postraumáticos, que pueda seguirme lejos de esta roca…«

 

La evolución de las tramas antes citadas nos lleva a ver un Black Adam irreconocible que trata de arreglar el país que gobierna con puño de hierro a la par que Reneé y Question descubren la cara menos amable de Kahndaq. La historia del primero es tan hermosa que cada vez nos va entrando más y más miedo en el cuerpo sobre qué pasará cuando las cosas se tuerzan (porque, amigos, las cosas siempre se tuercen en los cómics) mientras que la detective lesbiana y el investigador sin cara demuestran una vez más que las historias de misterio nunca pasarán de moda. A miles de kilómetros de distancia nos encontramos a Lex Luthor haciendo lo que mejor se le da al encumbrar a Natasha bajo la bandera del «más fuerte será la caída» mientras su tío trata de frenar los… ¿acaso alguien sabe cuáles pueden ser los planes de Lex?

 

Mención aparte merece, una vez más, Booster Gold. Los guiones en los que se desenvuelve este héroe del futuro llegan en el segundo tomo de 52 a un punto clave que no os puedo contar, pero que os dejará con la boca abierta. Su historia y la de Supernova me parecen dos de las más interesantes de este tomo, aunque por motivos muy distintos. Una no deja de ser una insinuación de lo que está por venir, mientras que la otra nos muestra el ocaso del superhéroe prefabricado y choca frontalmente con el heroísmo intrínseco de personas como el bueno de Clark Kent, quien, despojado de sus poderes, sigue deslumbrando como el primer día. La misma historia se repite en labios del doctor Irons en las páginas de este volumen: «¡El heroísmo es un acto de altruísmo!«

 

Y, por supuesto, a quien veis sobre estas líneas no es otro que el indomable Lobo: el mercenario capaz de regenerarse a partir de una gota de su propia sangre y que acabó con las vidas de todo el resto de los de su especie años atrás. Si Marvel tiene a Deadpool, DC tiene a este siniestro personaje para resultar políticamente incorrecto a razón de tres veces por viñeta. Si queréis saber el por qué de su presencia en 52 tendréis que leer el tomo, porque me niego a estropearle la sorpresa a uno de los personajes más complicados de guionizar para los autores (Keith Giffen dixit), sólo diré que me viene muy al pelo ahora que Benedicto XVI ha anunciado su retirada como Papa.

 

Black Adam e Isis en 52

 

«¿52? No tío: Australia«

 

Pero todo esto no hace sino arañar la superficie. La cantidad de pequeñas historias que desembocarán en algo más grande que hay en este cómic me impide abarcarlo todo en un simple artículo (¡por favor, si hasta hay una isla de científicos locos y un mono detective!). ECC ha hecho un trabajo estupendo a la hora de recopilar esta macro-historia (aunque podrían haber dejado las historias que adjuntaban los tomos originales sobre los distintos personajes de DC) y en la encuadernación y los detalles se nota verdadero cariño por esta obra, que una vez más viene acompañada por comentarios de sus guionistas al finalizar cada capítulo, así como ilustraciones descartadas, las portadas originales y páginas de guión.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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