Servamp #10

Servamp #10: La voluntad del arma

Servamp #10He pensado que si le abraza tal vez sonría

 

Tenía ya ganas de ver cómo continuaba la historia de Tanaka Strike. Llega hoy a nuestras manos el décimo tomo de Servamp en la edición que está trayendo ECC a España y entramos por fin en contacto con el servamp de la Ira a la vez que seguimos desentrañando la complicada historia de Tsurugi, un chaval perseguido por la tragedia que ha terminado por convertirse en alguien retorcido y peligroso, tanto para quienes le rodean como para sí mismo. El integrante de la C3 es una especie de “niño de la guerra”, modelado a través de los traumas que ha ido sufriendo y víctima de la misma guerra que se ha ido librando en su propio nombre. Este décimo tomo gira en su totalidad en torno a él, con una participación mínima del resto de personajes, y éste es un detalle muy interesante dentro de la historia que nos cuenta Strike.

 

Sin contar con los flashbacks al pasado que vemos de cada personaje importante, Tsurugi es el único que, junto con Mahiru/Kuro y Tsubaki, cuenta con tantas páginas dedicadas a su persona. Da la impresión de que el personaje le ha gustado especialmente a la autora y que ésta disfruta dibujándolo y haciéndolo salir, porque desde su primera aparición no hemos parado de ir descubriendo más y más cosas sobre él y, dado el modo en que termina este tomo (que, por cierto, marcó un hiato por problemas médicos en la publicación original nipona hará cosa de un año) todo parece indicar que vamos a tener Tsurugi para rato de ahora en adelante.

 

¿Para qué seguimos vivos?

 

No puedo decir que me extrañe. En Servamp los personajes tienen importantes cuentas pendientes que resolver y, salvo Mahiru (que vive para desfacer entuertos), todos necesitan de una mano amiga que les guíe de nuevo hacia la luz. Se podría decir que todo el manga gira en torno a este concepto del apoyo entre personas rotas. De cómo dos piezas de distintos rompecabezas terminan encajando para formar algo distinto al dibujo original, pero igualmente hermoso y válido. Toda esta saga del C3 ha llevado el asunto de los vampiros a una escala mucho más personal. Los servamps han dejado de ser seres con poderes para convertirse en peligrosas máquinas de matar a ojos de unos humanos que los temen y les odian por igual. La verdad, si nos dejamos guiar por la manera de contar las cosas de Strike, estará en un término medio en el que no hay buenos ni malos, sino diferentes tonalidades de gris en las que nadie está libre de toda culpa ni nadie deja de ser susceptible de aspirar a la redención.

 

Servamp #10

Servamp #10

 

Tsurugi nos es presentado también desde el tomo anterior como un arma en manos de una organización que no duda en dispararla tantas veces como haga falta hasta que se rompa y haya que reemplazarla. Está claro, por lo que leemos en este número, que hay más ahí de lo que se ve a simple vista, pero esto le permite a la autora reflexionar sobre la voluntad más allá de la obediencia ciega y sobre la responsabilidad del que aprieta el gatillo. Temas que, por otra parte, no podían estar más de actualidad dado el debate intenso sobre la regulación de las armas de fuego que vuelve a arreciar en Estados Unidos al calor de las últimas matanzas entre estudiantes o con tintes racistas. Servamp #10 es, hoy por hoy, el mejor y más profundo tomo de la colección. Habrá que ver cómo le da continuidad a todo lo que aquí se plantea la mangaka a partir del próximo número.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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