Kike Maíllo / Eva

Kike Maíllo: «El cine español da muchas primeras oportunidades y muy pocas segundas»

Con su ópera prima se ha colocado entre los nombres a tener en cuenta en la inminente gala de los Goya. Eva está convenciendo allá por donde va y los reconocimientos no paran de llegarle a Kike Maíllo. Tantos, que un día antes de nuestro encuentro obtuvo el galardón del público en el Festival de Gérardmer y minutos antes se hizo con el Sant Jordi. Así, feliz (cómo para no estarlo) por los premios y (sobre todo) por el trabajo bien hecho, charlamos con el cineasta acerca de la película y sus muchas nominaciones.

 

Kike Maillo /Foto: Daniel LobatoPregunta: Bueno, empecemos con la pregunta típica… 12 nominaciones en los Goya y 16 en los Gaudí, ¿cómo lo estáis viviendo?

Respuesta: Con una alegría… no nos lo esperábamos, es la alegría por la sorpresa, sobre todo. La alegría de estar nominado y además no esperártelo. Es muy difícil que una primera peli llegue a estar presente en tantas nominaciones y en tantos premios distintos: los Gaudí, los Goya, los CEC… Nos lo tomamos como una bienvenida, son diferentes áreas de nuestra industria que de alguna manera están subrayando la calidad de la película y eso es muy bonito. Lejos de pensar en la responsabilidad, si nos viene pequeño o grande el tema, por nuestra parte estaríamos porque este año no se celebraran ni los Goya ni los Gaudí, pasar este año como nominados porque es un estadio muy bonito, el sueño está en que no hay perdedores ni ganadores.

 

P: Da la impresión de que este año los Goya han sido muy eclécticos: está el cine más social, que también es histórico, de La voz Dormida, un thriller policiaco con No habrá paz, vosotros con la ciencia ficción… y este año hay también previstas muchas películas de género como Extraterrestre, Luces Rojas de Rodrigo Cortés… parece que se está abriendo ya un poco la industria a lo que pide el público ¿no?

R: Creo que por un lado es significativo de una generación que creció viendo un tipo de pelis, que seguramente se nutrió más de un cine americano que europeo o español y eso finalmente lo que provoca es que haya un amor a los géneros, ya sea en nuestro caso la ciencia ficción, como el terror en los últimos 15 años o el thriller. Esto que antes era como muy minoritario cada vez es más mayoritario; por parte de los autores hablo, ¿eh? Es muy bueno para el mercado, está claro, cuanto más se diversifique más posibilidades de tentar a la gente vamos a tener.

Es muy bueno y lo que creo que es todavía es más significativo en las nominaciones es que los académicos lo vean con buenos ojos, que de pronto la industria nos está viendo con buenos ojos. Hay un corte distinto a la hora de nominar. Yo creo que sí, que sigue presente la película guerracivilista o de corte más social, como hablabas, pero que la gente está por abrir el abanico y bueno, después hay una coincidencia feliz de que hay varias películas de calidad coqueteando con otros géneros que no es ni la comedia, ni excesivamente lo social y que el caso, por ejemplo, de que este año Almodóvar se lie la manta a la cabeza y salga con algo «frankensteriano» es completamente coincidencia, pero bueno, ahí está. Estoy de acuerdo en que es muy ecléctico y creo que es muy bueno porque además nos quitamos de encima eso de que las películas de calidad son las películas sociales, las películas que hablan de un tema hondo de una manera muy seria; de pronto las películas buenas se pueden hacer haciendo western, eso es maravilloso.

 

P: ¿Echas en falta alguna película?

R: Los premios siempre son muy injustos, siempre. En muchas ocasiones porque no hay suficientes pelis para el número de nominados, pero otras, como es el caso de este año de Mientras duermes, me parece que se nos queda todo un poco corto, parece un poco raro que no esté nominada ni a película ni a director. Me parece que Jaume Balagueró, con cinco pelis, ya es hora de que la Academia se acuerde de él. Hay algo ahí raro…

 

P: En los Gaudí compite con la vuestra con 15 nominaciones y aquí parece…

R: … Ha habido como un olvido y me parece sorprendente porque es una película super efectiva, es una película que hace una cosa que aquí no sabíamos hacer, se suponía, y que está muy bien hecha; o sea, que lo que quiere conseguir lo consigue de una manera determinante. No creo que salga nadie decepcionado por esa película, independientemente de las calidades cinematográficas o que no sea una película demasiado valiente, o sea que es una película muy efectiva. Debería nominarse algo así, por la misma razón que te había hablado antes, porque abrimos el panorama, porque de pronto un tipo hace algo «hitchcockniano» y lo hace bien. Porque está muy bien hecho, es lo que más me sorprende, que no esté ni a peli, ni a dirección sobre todo.

 

P: Viendo todas las nominaciones de Eva me extrañó que no estuviera a mejor película… parece que no ha terminado de dar el salto. No sé si es por ser una primera película, como por ejemplo se diferencia entre mejor director y director novel

R: No sé qué decirte, la verdad que sí que cuando estás nominado con dos actores, el guión, la dirección… También hay un sistemas de votos, la gente suele votar para todas las categorías a una misma película. Si te ha gustado, te ha gustado y te gusta la foto, la música y tal, tal, tal… No sé si la gente discrimina tanto. También es verdad que cuando llegas a director novel cae seis casillas antes que peli, o sea que de pronto «¿cuáles eran las cuatro que he puesto en dirección?«, pues son las cuatro que pongo en película; puede haber algo de eso, no lo sé.

La verdad es que prefiero mirarlo por otro lado. El día antes de las nominaciones yo no tenía ninguna nominación y lo mismo sacaba una por lo que oías en la industria. «Si nos dan efectos, joder, apaga y vámonos«. Dices: «Si no nos nominan los efectos…» porque es una peli de ciencia ficción y está muy bien nominar para que la gente se atreva más porque al final es «ostias, es que no hacemos efectos en este país«, «¡coño!, si no nos nomináis«. Por ahí veía que sí… y nos caen 12. No me voy a preocupar porque no me han dado la de película, al revés, me alegro por las 11 que no me esperaba.

 

Kike Maíllo / Eva

 

P: Tras una entrevista con Santiago Segura comentaba algo parecido al respecto de Torrente. Sí, es un título más palomitero y puede no ser muy del gusto de la Academia, pero hace una apuesta por el 3D, que no le hubieran nominado en categorías técnicas…

R: La verdad es que no he visto Torrente, así que no puedo decirte si es una lástima que esté o no. O sea, Sí que es cierto que está abriendo un poco brecha con el tema del 3D…

 

P: … Me refiero sobre todo a eso, el tema de abrir una nueva vía…

R: También hay que entender que la mayoría de académicos son actores. Las películas en las cuales no hay un impulso dramático importante o de pronto… quizás la seriedad al final. Creo que hay algo de eso y cuando se quiere olvidar una película se olvida para todo. Bueno, no hay más que ver las nominaciones, Eva tiene 12, y la otra tiene 16 y la otra… hay un punto de cruces, cruces, cruces. Que a nosotros nos viene muy bien, por cierto.

 

P: ¿Y cómo ves que haya esta diferencia entre mejor director y director novel?

R: Yo contentísimo, me da alguna oportunidad de ganar. Si no sería imposible. En el caso de los Gaudí no hay esa diferenciación –estoy nominado a mejor director con Jaume y espero que se lo den a él porque se lo merece y porque vuelvo a decirte, lleva cinco pelis, yo acabo de llegar a esto y me doy con un canto en los dientes porque me hayan nominado. De hecho, en cierto sentido me parecería mal que me lo dieran porque me parecería injusto–. Por otro lado, si es novel, sí siento que ese puedo merecérmelo más. Si tengo que estar peleándome con Zambrano, con Almodóvar, con Urbizu por un premio es una putada.

 

P: Lo digo porque si una peli está bien dirigida no entiendo que se establezca esa diferencia

R: Yo creo que ahí como en los actores –me temo– hay un par de asuntillos. Primero, lo mal que sienta a un director consagrado que venga un chavalillo y le quite un premio, que es lo mismo que pasa con los actores. Por eso se creó el revelación y ahora ya, como se lo siguen llevando los niños… les quitas el pan directamente. Primero les quitaste el chorizo y ahora el pan.

Y después creo que hay algo que es bonito de dar la bienvenida. Lo normal es que un chavalín, a no ser que haya hecho determinada película, el caso por ejemplo de Tesis, que si hubiera estado compitiendo con Pilar Miró se lo hubiera llevado también Alejandro. Creo que, menos en ese caso, en el resto de ocasiones, es muy raro que un director novel vaya a llevarse el premio. Hay una distinción ahí para decir bueno, el chaval lo ha hecho bien, vamos a darle un premio para que pueda seguir en esto y sea conocido. Creo que le viene muy bien a la industria porque el cine español es una industria que genera muchísimas óperas primas al año, muchísimas. Seguramente sea la cinematografía que en porcentaje, en el mundo, más óperas primas hace; pero es un sistema que fagocita completamente directores. Sacan uno y como lo normal es que las películas españolas vayan mal, no vuelve a repetir. Y entonces pueden pasar dos cosas: que tardas 6 ó 7 años en dirigir la siguiente o que no vuelves a dirigir. Creo que si se hacen 30-40 películas óperas primas al año, gente que repita en los siguientes cinco años, hay tres o dos. O sea, una bestialidad. Entonces, bueno, al menos que en los premios haya un poquito de apoyo para que sea conocido este chaval, alguien se pueda fijar en él y darle una segunda oportunidad.

 

P: Archero Mañas es un caso paradigmático, hizo El Bola, ya tardó con Noviembre, y pasó mucho hasta su última película. O F. Javier Gutiérrez que entre 3 días y la noticia de que rodaría el remake Cuervo ha transcurrido mucho tiempo.

R: También se cruzan muchas cosas. En el caos de F. Javier Gutiérrez se fue a EEUU y ha estado intentando buscarse la vida allí. Ya te digo, es un sistema muy jodido porque da muchas primeras oportunidades y da muy pocas segundas y casi ninguna tercera. Y en ese sentido pues que haya ese reconocimiento en los Goya pues está bien.

 

Kike Maíllo / Eva

 

P: Ya lo has apuntado, pero en el tema de los actores, ¿qué te parece que este año ya no se permita a los niños optar al premio?

R: Entiendo que sí que hay cierta sensibilidad, que es encomiable en la ley, en esa regla. Lo entiendo y no soy un tonto, o sea, sé perfectamente porque lo están haciendo. Ahora, que hay algo que encierra, también te lo digo. A ningún actor le hace ninguna gracia que un niño se lleve un premio, a ningún actor. ¿Por qué? Porque la mayoría de veces los niños no tienen técnica y yo con eso estoy de acuerdo, pero no los nominéis. Por ejemplo en el caso de Claudia echo mucho de menos que no esté nominada porque hace un trabajo extraordinario y porque hace un trabajo con muchísimas calidades y colores distintos. Demuestra que es una muy buena actriz. ¿Qué no se lo va a llevar? Pues que no se lo lleve, ¿pero nominarla? Quiero decir, vamos a tener entre todos mucho cuidado para que no haya esa cosa perversa de que se les suba a la cabeza y sobre todo sufran por ganar o por perder, que es una cosa muy mala para un niño. Pero con la misma facilidad que se les levanta a las 4 de la mañana para subirles a una montaña y que diga su frase, con esa facilidad, hombre, yo creo que una nochecita que se ponga un vestidito y le aplauda la gente, tampoco le viene mal.

De todas maneras, sí que entiendo que en el fondo de la ley hay algo que es cierto y es que a los chavales hay que cuidarlos porque es muy fácil que pierdan de vista la realidad, que se les pueda subir a la cabeza. Pero me parece que también en esa ley hay algo de, seguramente, que hay gente que les sabe muy mal que los niños se lo lleven. Ya se creó la categoría para que optaran los niños, que se llama actor revelación. O sea, ya se creó porque fastidiaba que los niños estuvieran nominados con los otros y es que ya no hay ni de revelación. Seguramente lo que hay que hacer es premiarles en una categoría especial, otro día, una tarde, con una merienda. No sé, algo así.

 

P: Dejando al margen la ausencia de Mientras duermes, lo que es evidente es la buena salud del cine catalán ¿no?

R: Sí, yo creo que hace ya varios años: con el fenómeno de Pa Negre, con el fenómeno del Orfanato… también es verdad que vivimos en un país donde la cultura tiene que ser subvencionada, donde se hacen películas gracias a las subvenciones, y muchas películas pasan por ser catalanas porque necesitan las subvenciones tanto del ministerio como de la Generalitat. Hay muchas películas españolas que son catalanas, muchísimas. Este año creo que son 40 de las 120 que hay o que se han estrenado las que tienen alguna participación catalana. Se hacen las cosas bien. Pasa como en Madrid, es un tipo de culturas que funcionan a base de proyectos. Donde se apoya el proyecto, donde la gente emprendedora tiene un sitio; son lugares en los cuales se potencia que la gente le eche los arrestos, sea valiente y tire para delante.

Y sí, es muy bonito pues que estemos nominados. A nosotros nos viene muy bien también lo de los Gaudí. Creo que es un gran invento. Como hacemos el número suficiente para que realmente haya cierta calidad en la competencia de los premios pues está muy bien, porque al final lo que se trata es que luchamos contra gigantes –que son las majors americanas y que tienen un aparato publicitario gigantesco– y todo lo que sean premios, que podamos darnos a conocer, que se nos escuche y que se pueda tener un trocito de periódico, es maravilloso.

 

P: En Cataluña por ejemplo está la ESCAC, que tiene su propia productora. Desde la propia escuela se apoya mucho el que salgan nuevos proyectos como Eva, Tres días con la familia…

R: Sí, lo que sucedió fue algo muy natural. Nosotros necesitábamos una productora para dar cobertura a los cortometrajes de final de carrera para que tuvieran cierta legalidad y una cosa llevó a la otra. Llegó un punto en el cual estás sacando tanta gente válida y aunque la industria española es permeable no es todo lo permeable para que de pronto el talento que sale pueda salir a flote. Entonces Sergi Casamitjana inició esta cosa de ópera prima de intentar darnos la oportunidad de dirigir nuestra primera película. Ahora hace 13 años que yo acabé la carrera, seguramente si no hubiera sido por ESCAC no hubiera hecho una peli.

 

P: Haciendo un poco el símil futbolístico, ESCAC es como La Masía de nuestro cine. Sale gente muy válida… se nota mucho el nivel en comparación a lo mejor con otras escuelas.

R: Hay dos cosas muy buenas que tiene la escuela. Una que es no parar de rodar. Esencialmente eso es increíble para encontrar tu voz, para equivocarte muchas veces… porque después uno no tiene muchas oportunidades de rodar, entonces tiene pocas oportunidades de equivocarse. Todos los fines de semana estás rodando en la ESCAC. Cosas tuyas o cosas de otros y hay una cosa increíble que pasa en tercero; hay un momento que los chavales siempre nos piden dejar de rodar, no quieren rodar más. No podemos estar dos meses sin rodar. Evidentemente cuando están fuera se dan cuenta de que es muy bueno. Y otra cuestión es esta cosa de pensar que hay un interlocutor, que las películas las estamos haciendo para alguien. Son de nosotros pero para alguien. Se trabaja mucho sobre esa idea. Esos dos son los factores esenciales que vertebran un poco el ADN de la escuela.

Después pues sí, las cosas se están haciendo bien y al final también es una cuestión de modas. Habrá un momento en que la ECAM saque dos directores seguidos que ganen 12 Goya y se hablará de lo buena que es la ECAM.

 

P: Centrándonos en Eva, cuando se han buscado referencias siempre se habla de Blade Runner, Inteligencia Artificial… pero en alguna ocasión has hablado de Beautiful Girls, que de lo evidente, de lo obvia que es, la gente no repara en ella.

R: A mí es una película que me encanta, me apasiona, me parece maravillosa, me parece una obra maestra. Creo que todo el mundo que ha visto esa película se ha enamorado de la niña de 13 años… nosotros trabajamos con una niña un poco más pequeña donde lo romántico era mucho menos obvio pero está presente. Hay un coqueteo y por eso para mí era como un modelo de peli por esa idea de trabajar en un sitio extraño, de una relación extraña en la que no sabes si tienes un padre y una hija, dos amigos o unos novios. Y eso me parecía muy interesante. Por eso para mí es mucho más referencia. Lo otro me parece bueno, como es una de robots, pues es Blade Runner. Evidentemente Blade Runner es todo. Blade Runner es la película, seguramente es la película definitiva sobre robots. Todo lo que se haga después seguramente está de más o de menos. No sé.

 

Kike Maíllo / Eva

 

P: En cuanto al trabajo con cromas, elementos de postproducción, ¿cómo te enfrentas a ello ante la falta de una referencia física? En una entrevista Daniel Brühl comentaba que le resultaba incómodo

R: Con los efectos yo me siento cómodo. Me hace mucha gracia poder rodar con efectos porque me apasiona el mundo del falseo, crear algo que no existe y hacerlo creíble. Entiendo lo que decía Dani, seguramente lo dice porque había momentos de pantalla en los que él hacía que estaba trabajando y no había nada ahí. Pero yo tenía una obsesión en esta película en que tuviéramos al máximo las cosas en el set. Es decir, si no había robots, había referencias todo el tiempo; el gato siempre estuvo allí; el SI9 (el robot) pudiendo hacerlo en 3D, era una actriz… Primero por una cuestión ya no de trabajar mejor o peor sino de verosimilitud. Si no somos un país en el que hacemos efectos pues no seamos idiotas e intentemos minimizar el número de efectos y sobre todo intentemos que todo lo que sea físico pudiera estar en el set. Así que hubo una obsesión con eso de intentar, siendo una película de efectos, que todo estuviera en el set. Y después trabajando con referencias, cuando no tienes el robot ni un esqueleto de ese robot en el set lo que intentas es rodar continuamente referencias para ayudar a la gente de efectos.

 

P: Los efectos ponen quizás un poco más de relieve las nominaciones a los actores

R: Al final es una película, creo, sin querer corregir a Dani, pero sí que es una película en la cual hay un rango dramático muy alto para ser una película de ciencia ficción. Quiero decir, no es una película de acción donde a veces estás corriendo en un croma y no sabes ni que te ataca ni que te viene, ni cual es la amenaza, aquí bueno, estás dándole la réplica a una niña o a una chica o a un actor. Yo creo que lo complicado ahí es lo de Lluis Homar porque realmente está trabajando una cosa muy rara y que es muy fácil hacer el ridículo y ese es un peligro que nosotros siempre veíamos: «¿Cómo coño hacemos esto para que no sea ridículo?» Y al final fue intentar minimizar lo robótico. Lo hay, es obvio, está presente, pero –el maquillaje, la peluquería… lo que teníamos en inicio pensado era esta cosa de que tuviera la cara más perfecta, un poco más en el sentido del personaje del gigoló de IA, el de Jude Law–, intentamos naturalizar. Al final la película se movía en un rango muy costumbrista, era una de las gracias de la película y lo que intentamos es minimizar eso. Pero me parece sobresaliente que finalmente el FX más cojonudo es Lluis Homar. Y es que hace creíble una cosa que te la paras a pensar y no tiene ni pies ni cabeza.

 

P: La primera vez que ves la película, durante los 5-10 primeros segundos te choca, pero en seguida entras en el juego

R: Es una cosa maravillosa que tiene el cine, que de pronto entras en la cosa y juegas a eso. Lo decía muy bien el director de la ECAM, que después de ver nuestra película hablaba de la suspensión de credibilidad. Hay películas que consiguen que se suspenda la credibilidad y hay otras que no. La película tiene algo así, que de pronto llega un punto en que crees que existe ese pueblo que no existe, en ese sitio que no existe y que ese actor que es un actor, es un robot que no existe. Es la maravilla de la ficción.

 

P: Me ha llamado la atención que estuviera nominado peluquería y maquillaje, pero no vestuario

R: A mí también me sorprende. Al final hay una cuestión de que La Voz Dormida tenía que estar sí o sí. Porque seguramente es la que tiene más números además de llevarse el premio, pero creo que ahí hubo un desplazamiento. La Voz Dormida es una película de época… No me gusta nada que no la hayan nominado porque además es la única persona de todo el equipo que no está nominada. Claro, la pobre mujer tenía una tristeza… pero me gusta porque al menos habla de que la gente, cuando votó estaba pensando. Que al final no es que haya corrido, es que de pronto dices “¡ah, no!, La Voz Dormida pasa en la Guerra Civil, vamos a votarla”. Es una putada para nosotros, pero bueno, es un signo de que algo está pensado.

 

P: Teniendo en cuenta que la robótica está en pañales… ¿ha habido algún tipo de asesoramiento científico para sentar las bases, aparte ya de lo que es Asimov y la literatura?

R: Hace cuatro años empezamos a hablar de hacer una película sobre robótica, yo fui a un par de jornadas robóticas, he estado en un par de empresas; una de ellas catalana que tienen androides y bueno estuvo muy interesante claro. Además en Internet hay información ingente, es una cosa demencial, puedes volverte loco. Lo bueno con esto es que como estamos tan en la prehistoria había mucho para inventar. Y eso era muy bueno. Si que hay cosas que nos hemos basado, teníamos un par de profesores de la UPC con quienes fuimos hablando y por ejemplo toda esta historia del reconocimiento de emociones es donde precisamente está ahora la robótica… Hace dos o tres de años ya se hace de una manera solvente que un robot pueda reconocerte cuando vuelves a entrar en la habitación, es capaz de retener tu cara, pero lo difícil es que el robot pudiera reconocer en que estadio, como te sientes. Y ahí es donde ahora se está subrayando ahí la faena.

Nos hemos pasado mucho tiempo intentando que los robots hicieran lo que para nosotros era lo más fácil: caminar y movernos por el espacio, que es una cosa que aprendemos durante dos años hasta que lo conseguimos hacer bien. Pero claro, para un robot es una putada, entra en un espacio y el espacio si es cambiante, mediante sonares tiene que saber donde está el espacio y entonces tiene que hacer un cálculo increíble… Una cosa que es supersencilla para nosotros es muy complicada y al revés, los robots son capaces de hacer operaciones increíblemente sofisticadas que a nosotros nos costarían días. El hecho de que haya tan poco avance en el tema a nosotros nos ayudó para poder inventar, para decir bueno, a partir de aquí hacemos lo que nos dé la gana. Las bases científicas de la robótica de nuestra película son más próximas a la psicología que a la ciencia en sí. Era más una cuestión de hablar sobre la obediencia, desobediencia, que al final son términos más sociológicos o psicológicos que no científicos.

 

Kike Maíllo / Eva

 

P: La relación hombre-máquina es un poco la clave de la película…

R: Sobre todo en términos antropológicos. Hay una cuestión… como él tiene que hacer un robot es ¿qué característica es esa que de pronto hace que tú no seas una máquina y empieces a ser algo interesante? Y para nosotros esa chispa estaba en la desobediencia. Las máquinas tienen que ser esclavas, es decir, las apagas y las enciendes. Son máquinas que nos auxilian en el trabajo, todas ellas. Sirven para mejorar nuestras eficiencia en el trabajo. Claro, cuando estás proponiendo hacer una máquina social, bueno, pues qué es esa cosa que tienes que matizar para… si no la máquina es muy aburrida. Para que me entiendas, siendo Lluis Homar un tipo increíblemente agradable y tal, como robot no te irías a tomar tres días con él una caña, porque al tercer día estarías aburrido. Porque como te va a decir que sí a todo… lo que necesitas es a alguien que te pegue un poco de caña. Y esa caña se pega desde la desobediencia, desde la igualdad. Si yo estoy por encima de ti no eres muy divertido.

 

P: La frase «¿Qué ves cuando cierras los ojos?» me recuerda a la de «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?«… Son preguntas que ya quedan un poco en el referente de la ciencia ficción. ¿Has pensado en eso? Que pueda quedar esa frase ya…

R: Ojalá, eso querrá decir que mucha gente ha visto la película que es al final de lo que se trata este invento. Ojalá. La verdad es que cuando pensamos en la frase esta de «¿qué ves cuando cierras los ojos?» sí que había algo icónico, porque la ciencia ficción muchas veces se ha movido en torno a frases icónicas. Para mí que era como subrayar de una manera poética esa idea de que los robots no pueden soñar ¿no? Y entonces de pronto cuando les mandas soñar se apagan. Estás en el límite, estás cruzando el límite de lo que no pueden conseguir. Para mí era muy interesante por eso.

 

P: Para acabar, volviendo a las nominaciones a los Goya… sin decir cuáles para no gafarlo, ¿habéis hecho ya algún tipo de cábalas para ver qué premios os podéis llevar?

R: Pues mira, el otro día en la cena pos-recepción hicimos entre todos una porra y la verdad es que nos votamos muy poco. Quizás porque uno tiene la sensación, como no está aquí, de pronto es menos conocido y tienes menos posibilidades. Yo creo que la cosa va a estar entre 0 y 2. Sinceramente. En ese rango nos pudimos mover. Hay que disfrutar de este momento porque el día después ya dejaras de ser nominado y empezarás a ser un perdedor (risas).

 

P: Esperemos que sea empezar a ser un ganador

R: Bueno. Veremos, veremos.

 

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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