Norma Editorial recuperaba hace unos meses la obra debut de Daniel Warren Johnson, autor cuya explosiva imaginación nos ha regalado mundos como los de Extremity o Wonder Woman: Tierra muerta. En Space Mullet hay mucho de su desbordante pluma, pero también el caos propio de quien aún no atempera y filtra sus ideas y no interioriza sus referencias.
«Yo… quiero cambiar»
El mismo Warren Johnson es consciente de ello y lo expone en el prólogo de una obra de la que se muestra orgulloso a pesar de las imperfecciones. Resulta también importante de cara a nosotros, los lectores, para rebajar nuestras expectativas. «¡Oh, una obra de Daniel Warren Johnson!». Sí y no. No es, ni de lejos, ese autor que luego nos fascinaría con Do a Powerbomb!, pero el desparpajo y el potencial están ahí. ¿Es entonces una mala obra? No, pero tampoco es una gran obra. Tenedlo en cuenta.
Space Mullet es una aventura de corte espacial protagonizada por dos mercenarios que malviven como pueden aceptando todo tipo de encargos. La premisa perfecta para meter a los personajes en mil y un problemas y visitar diferentes escenarios. El caldo de cultivo ideal para hacer guiños y homenajes a los clásicos de la ciencia ficción fantástica, emular a los maestros y hablar de todo un poco. Así, encontramos desde referencias -más y menos veladas- a míticas sagas como Star Wars o Alien, mientras los personajes reflexionan sobre los horrores de la guerra y el racismo.
Para contextualizar un poco, hay que tener en cuenta que Space Mullet surgió como un proyecto autopublicado en formato webcomic y que no sería con los años y la proyección de Warren Johnson con trabajos de mayor calado, cuando las editoriales tradicionales (primero Dark Horse y luego Image) apostaron por recopilar las aventuras de Jonah y Alphius (así se llaman estos trasuntos de Han Solo y Chewbacca) en formato físico.
Como tal, el autor no contó con la figura de un editor que le señalara, por ejemplo, las inconsistencias de ritmo de las que adolece la historia, o la plana caracterización de algunos de los secundarios. Pero, como decíamos, el potencial se ve desde las primeras páginas y -algo al alcance de pocos artistas- en ellas ya se atisba su personalidad autoral.
Como curiosidad, Space Mullet no tiene precio. Es una estimable ventana a los inicios de un artista ya consagrado en la escena USA, pero quien busque un cómic que por si solo transmita la solvencia de una obra cerrada y bien empaquetada puede llevarse una pequeña decepción. Así que si no sois fieles creyentes de Warren Johnson, tanto el género como el propio autor tienen propuestas mucho más redondas.

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